Corrupción, vieja conocida

khouri  El contralor general de la República, Fuhad Khouri, acaba de informar que en los cinco años que lleva al frente de esa institución ha denunciado por presuntos delitos en el manejo de fondos públicos a 4.250 funcionarios, pero solo 11 han sido condenados a prisión. Tales cifras confirman que la corrupción disfruta de impunidad en el Perú.

La pregunta que se abre paso es ¿por qué? Y la repuesta puede ser que el estado que tenemos es incapaz de defender los recursos públicos y de sancionar de manera efectiva y disuasiva a los corruptos. Más bien parece incentivarlos a delinquir.

De las declaraciones del Contralor se deduce que: O la policía hace mal los atestados, o el Ministerio Público no acusa o lo hace mal, o los jueces se niegan a actuar con mano dura, Lo más probable es que hay “de todo un poco”, pero en todo caso, la Contraloría debió hacer un seguimiento y denunciar en su momento los casos que quedaban impunes, para que la sociedad y las autoridades reaccionen. ¿Por qué no lo hizo? Esto lo tiene que responder el Contralor.

Pero, tampoco podemos culpar solo al Contralor, es tema más complejo. ¿Qué hemos hecho para erradicar del estado el cohecho, la colusión, el patrocinio ilegal y todo lo demás, después de la traumática experiencia con la red de Montesinos? Es hora de reflexionar al respecto.

Las cifras reseñadas nos dicen que el cáncer sigue allí, que no lo hemos eliminado. Una explicación probable es que al parecer NO hay, – ni ha habido-, una voluntad política clara de hacerlo. Hace 14 años todos los políticos y algunas ONG “moralizadoras” prometieron que nunca más habría corrupción, pero poco han hecho por cambiar las cosas.

Por ejemplo, las penas para los delitos de corrupción son blandas: Por patrocinio ilegal (patrocinar intereses particulares en la administración pública), es “no mayor de dos años” (Código Penal, Art. 165); por peculado – apropiarse o utilizar, para sí o para otro, caudales públicos – es “no menor de cuatro ni mayor de ocho años”, y por recibir coima es “no menor de ocho ni mayor de diez años”. Para cualquier corrupto, el costo-beneficio es atractivo: “Robo o coimeo por varios millones de soles y voy preso solo tres o cuatro años”.

El mal está tan arraigado que solo nos queda aplicar aquella máxima que dice “A grandes males, grandes remedios”: Reformar ya la justicia, la policía, y aprobar una sola ley que disuada de verdad a los corruptos: Pena mínima de 25 años de cárcel, sin beneficios penales, e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos.

Si a alguien esto le parece duro, le recuerdo que el alcalde de Charlotte (San Francisco, EEUU), Patrick Cannon, está detenido por haber aceptado 48.000 dólares en efectivo, pasajes aéreos, una habitación de hotel y el uso de un departamento de lujo, y ahora le espera una condena de 20 años de cárcel más una multa de un millón de dólares.

Y ni qué decir de China y Rusia, donde los corruptos simplemente son fusilados.

3 comentarios en “Corrupción, vieja conocida

  1. OSCAR RICARDO DICE
    Indudableque el contralor no es el único responsable, pero es el funcionario que más gana en el Estado y así como impuso su millonario sueldo debe imponer resultados: 11 detenidos de 4,250 denunciados es una verguenza y él ya debería haber sido el primero en reclamar. Estamos en un pais sin orden, justicia, ni control. Todos se preocupan por su sueldo pero no por cumplir con lo que reciben y, solo eso, ya es corrupción.

  2. Creo que es muy simple controlar la corrupción que está enquistada en nuestro país. Se deben mejorar las leyes que son demasiado blandas, pues cometer ese delito es beneficioso para los que lo practican. Conozco una persona que hace algunos años hizo dinero producto de coimas en una entidad del Estado, fue apresado y a los pocos años salió libre y puso un pequeño negocio propio que lo ha convertido en un “empresario”. Las penalidades deben ser duras con más de 20 años de cárcel y hasta grandes multas pecuniarias para ver quien se anima a meter la mano.

  3. CADA DIA QUE PASA SE OBSERBA UN DESBORDE SOCIAL DEBIDO A LA AUCENCIA DE MORAL EN LOS INTEGRANTES DE LAS INSTITUCIONES ENCARGADAS DE CONTROLAR EL COMPORTAMIENTO SOCIAL DE LA SOCIEDAD DEBIDO A LAS POLITICAS NEGATIVAS IMPUESTAS POR EL GOBIERNO DE TOLEDO Y DE GARCIA DONDE SE INFILTRARON LOS FAMOSOS CAVIARES QUE SON ELLOS LOS QUE CONTINUAN GOBERNANDO HASTA AHORA SIN QUE NADIE PUEDA HACER ALGO PARA DETENER COMO EJEMPLO DE ESTO DEBE IR A SU CASA YA EL PRESIDENTE DEL CNM QUE NOMBRA JUECES Y FISCALES NO HAY GARANTIA CON ESTE CAVIARON.

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