Te envidiamos, Chile

bachelet    ¡Qué diferencia abismal entre la izquierda chilena y la peruana! Aquella abandonó los dogmas marxistas, hoy es protagonista del siglo XXI, y se proyecta a mundo en democracia y mercado. La nuestra se quedó congelada en el siglo pasado, en un discurso estatista-mercantilista, aferrada al totalitarismo castrista y a su engendro chavista, en la antípoda de la democracia.

¡Qué diferencia entre Michelle Bachelet y Ollanta Humala! Aquella no duda en condenar la represión chavista contra las protestas ciudadanas en Venezuela, mientras que el presidente de la izquierda caviar y Vargas Llosa asume una actitud pusilánime ante Maduro.

Bachelet respondió como le corresponde a un demócrata: “Repudio la represión en todos sus  órdenes… Mi mayor rechazo a Nicolás Maduro, no se ataca al pueblo… Mi mayor desprecio a la represión que sufrieron. Chile con Venezuela”. Humala, en cambio, dio vergüenza al declarar que “lo importante es que se respete el derecho de no injerencia y que se respete la política del gobierno que sienta que necesita la ayuda”.

A Humala y a la izquierda marxista peruana -en contraste con Bachelet- les importa poco que Maduro haya desatado un baño de sangre que le va costando a su país más de 28 muertos y más de 400 heridos por balas de policías y paramilitares.

A la estadista chilena NO le tembló la mano para impedir que la presencia de Maduro con las manos ensangrentadas empañara su toma de mando y de alguna manera logró que el autócrata se regresara a su país antes de lo previsto. La diplomacia obligó a invitarlo al cambio de mando, pero por respeto a la democracia tuvo que echarlo en silencio.

Nadie informó las razones del retorno abrupto de Maduro, pero es obvio que Bachelet le pidió que se fuera tras el asesinato de una ciudadana chilena en Caracas por miembros de la Guardia Nacional chavista, perpetrado durante la presencia del dictador en Santiago.

La presidenta socialista chilena reafirmó así el compromiso firme de la izquierda chilena con la democracia y la libertad. En contraste, nuestra izquierda roja radical defiende con descaro a Maduro, y la caviar apenas lo cuestiona con vergüenza, tímidamente, desde la Cancillería, al verse presionada por la opinión pública.

La izquierda chilena es moderna, tiene convicciones democráticas, cree en la alternancia en el poder, en la separación de poderes, en el mercado, y por eso es una fuerza popular con opción de gobierno. Tiene legitimidad política y social porque entiende y recoge las demandas del pueblo con realismo y responsabilidad política.

La zurda marxista chola añora el estatismo que hundió en la pobreza al 60% de los peruanos, aspira a restaurarlo. Sus líderes son enemigos declarados del mercado, se llaman “demócratas” pero admiran a Kim Yung On, Fidel Castro y a Maduro. Inventan recetas para “regular” la prensa  (“concentración de medios”), defienden los derechos humanos solo cuando los violan gobiernos  de derecha, y usan la democracia para perpetuarse en el poder. En suma, es antipopular y totalitaria.

Sobran razones para decir te envidiamos, Chile.

Un comentario en “Te envidiamos, Chile

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