Vía crucis de los comandos

peritaje   La vía crucis de los militares que rescataron a los rehenes secuestrados por terroristas en la residencia del embajador de Japón, en 1997, no tiene cuándo acabar por el empeño insano de la ONG izquierdista Aprodeh, concebida en los 80’ por el partido político-militar Vanguardia Revolucionaria (VR).

Esta vez, a pedido de Aprodeh, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ha pedido que la Corte de San José abra un nuevo caso contra el Perú por el supuesto asesinato de terroristas durante aquel rescate. Esta petición es injustificada porque la justicia peruana ha investigado el caso durante 17 años, en procesos judiciales en los se ha probado que nunca hubo crímenes.

Carece de sustento el argumento central del presidente de la CIDH, José de Jesús Orozco, que sostiene que “hay una situación de impunidad” generada por una “ausencia de investigación en cinco años en la justicia ordinaria”. Falso: 17 años de investigaciones fiscales y judiciales continuas, realizadas en los fueros judiciales militar y civil lo desmienten de manera categórica.

De Jesús Orozco ha hecho suya la versión politizada de Aprodeh por la afinidad ideológica que mantiene con esa ONG. Lo más grave es que la sostiene aún a sabiendas de que la acusación ya ha sido rebatida por hechos demostrados en los tribunales de justicia del Perú.

Sostiene además que los comandos incumplieron el convenio “de protección de combatientes, que resguarda los principios de los derechos humanos y de derechos humanitarios”, dando por sentado que se produjeron los delitos; la realidad nos dice, sin embargo, que no hubo delitos.

Este es un viejo ardid de las ONG: dar por ciertas sus acusaciones de manera insistente y reiterada, aunque no estén demostradas, para cubrir la inconsistencia de las mismas. La Corte IDH debe recordar que en democracia la justicia actúa y condena en base a pruebas, no sobre conjeturas ni afirmaciones interesadas. Frente a éstas, allí están macizos y claros los hechos probados por la defensa.

Las pericias realizadas por dos de los mejores forenses de Europa, el británico Derrick Pounder y el español Juan Manuel Cartagena, prueban que los terroristas murieron en combate, desvirtuando así la versión de la ONG EPAF, integrante de la Coordinadora Nacional de DDHH. De igual manera, casi todos los ex rehenes han desmentido a los tres únicos testigos de cargo, dos de los cuales se contradicen entre ellos.

Esperemos que esa Corte actúe en estricto Derecho y acabe así, de una vez por todas, con esta pesadilla sin fin que viven los comandos y sus familias. Ellos también tienen derechos humanos.

Un comentario en “Vía crucis de los comandos

  1. Qué no hará o dirá esta ONG protectora de TERRORISTAS, y solo por enlodar ¡El IMPECABLE RESCATE DE LOS REHENES! APLAUDIDO EN EL MUNDO donde el Gestor Principal es ALBERTO FUJIMORI, pero por cuestiones personales más su mediocridad y sus bajos intereses les impide reconocer.
    Culpable también somos nosotros por permitirles pacientemente, debemos declararles ¡¡PERSONAS NO GRATAS!! a estos defensores de terroristas. Tenemos derecho a vivir en armonía.
    ¿Cómo se sentirá las familias de estos VALEROSOS COMANDOS?, después de haber arriesgado y hasta perdido sus vidas como es el caso del Crnl. Valer y el Cap. Raúl Jiménez, ellos cumplieron su deber que era la de RESCATAR VIVOS A LOS REHENES y así lo hicieron. ¡¡¡NO PERMITAMOS ESTA INJUSTICIA!!!.

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