Alerta en el VRAEM

cocaleros2  La decisión del gobierno de erradicar este año el 75% de los cocales del VRAEM pudo ser una buena noticia si hubiese llegado acompañada de una política antidrogas integral que incluyera desarrollo alternativo y sustitución de cultivos, como se hizo en el Huallaga en los 90’ con los excelentes resultados que vemos hoy en San Martín.

Un programa de erradicación compulsiva podría empujar a los campesinos del VRAEM a los brazos del “camarada Raúl”, quien debe estar frotándose las manos de satisfacción ante la excelente oportunidad que le ofrece ahora el gobierno para captar bases sociales y convertirse en el “defensor de los cocaleros”.

Sendero ya debe estar trabajando en organizar a los cocaleros para defender sus plantaciones, bloqueando carreteras, haciendo marchas masivas, asaltando comisarías, quemando edificios públicos, e inclusive asesinando a erradicadores. Ya lo hizo antes.

Es increíble que un gobierno presidido por un militar incurra en el grave error de desatar un conflicto social de consecuencias insospechadas en una zona donde hay un serio problema de terrorismo.

En los 80’ Sendero Luminoso se hizo fuerte en el Huallaga protegiendo a los cocaleros perseguidos por el estado y los cocales ilícitos. Sin embargo, el estado logró derrotarlo en los 90’ al convertir en sus aliados a los cocaleros mediante una política anti-drogas inteligente y realista.

Con el apoyo de Estados Unidos – conseguido por Hernando De Soto- , en 1991 el estado separó a los cocaleros del narcotráfico  a cambio de que aceptaran sustituir sus cocales por cultivos alternativos, de manera gradual. Con esta nueva política, el estado dejó a Sendero sin clientela política.

Para sellar el compromiso, el presidente Alberto Fujimori convocó a todos los dirigentes cocaleros del Huallaga y del VRAE y les entregó certificados en los que se reconoció a cada uno como “interlocutor válido” del estado en la zona que representaba.

Sin una base social que lo cubriera, Sendero fue presa fácil de las fuerzas del orden: Entre 1994 y 1995 fue derrotado estratégicamente en el Huallaga y en el VRAE, donde los cocaleros sellaron definitivamente la victoria que ya habían logrado antes las DECAS en los 80’.

El gobierno debería revisar el plan anti-drogas en el VRAEM anunciado por la jefa de Devida, Carmen Masías,  a la luz de la experiencia positiva acumulada por el país en este terreno, a fin de evitar que el terrorismo salga beneficiado de un conflicto social innecesario con los campesinos cocaleros.

Erradicar la coca ilegal, sí. Pero con sustitución de cultivos y desarrollo alternativo, sin criminalizar a los campesinos, y en acuerdo con estos. La erradicación forzosa sin nada a cambio solo atizará la violencia en el VRAEM, con su secuela de muerte y miseria.

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