Y qué hacemos con la desconfianza, presidente

Imagen  Por su comportamiento errático, pareciera que al gobierno le importa poco seguir el rumbo económico exitoso de las últimas décadas. El presidente Ollanta Humala asegura, en discursos y entrevistas, que mantendrá ese rumbo y que buscará el consenso político para consolidarlo, pero sus actos concretos y los de su bancada en el Congreso  lo contradicen.

Las medidas aprobadas para remover las trabas burocráticas que frenan la inversión son buenas, pero solo benefician a los proyectos estancados por ese motivo. ¿Y qué hacemos con los que están paralizados por la desconfianza, qué hacemos para salir del período oscuro de dos años sin captar ninguna nueva inversión importante? Este es el mayor problema.

Humala no comprende que esa desconfianza es fruto de los errores políticos de su gobierno, de su agresividad hacia la oposición, de su empeño en llevar adelante la reelección conyugal, y de la inestabilidad política que produce la persecución contra los opositores del régimen. La política se ha convertido así en el principal factor que enrarece el clima de inversión, tal como lo corroboran dos informes de Bloomberg y Citibank, el primero sobre la intentona fallida de re-estatizar los activos de Repsol, y el segundo sobre los riesgos económicos de la reelección conyugal.

En vez de impulsar una agenda nacional para el desarrollo, Humala se ha dejado empujar por la izquierda caviar a un pantano de persecuciones que aíslan al gobierno, como la que ha montado el procurador Arbizu en el caso de los indultos, pretendiendo por todos los medios  involucrar a Aurelio Pastor, con el fin ulterior de acusar a Alan García.

Arbizu sostiene que la presunta concesión de indultos ilegales fue “planeada y ejecutada” por un aparato criminal organizada desde el poder, para aplicarle a García la teoría perversa de la autoría mediata. Según ésta ex presidente “tenía que saber” que se estaban dando indultos ilegales. Si semejante acusación prospera García tendrá que probar que la acusación es falsa algo inadmisible en un país democrático. En el nombre de la justicia no se puede violentar los derechos fundamentales. Si hubo delitos en el caso de los indultos, que se sancione a los responsables, pero que no se utilice el tema con fines políticos, como se está haciendo.

Por otra parte, Humala debería informarse sobre lo que está pasando en Brasil para no caer en los errores de Lula da Silva y Dilma Rouseff, quienes desmontaron parte del crecimiento económico que sembró Fernando Henrique Cardoso y dilapidaron los recursos regalando dinero y aplicando políticas proteccionistas e intervencionistas que han conducido a Brasil a la crisis actual. El año pasado Brasil creció apenas 0.9% de su PBI, el Perú 6.3%.

La realidad que le contaron sus amigos izquierdistas era al revés: Para erradicar la pobreza y crecer, Brasil tiene que seguir el ejemplo peruano, dando empleo de calidad y no regalando plata. Lula y Dilma regalaron $3,000 millones en menos de diez años y hoy Brasil está en crisis, endeudado, estancado. Moraleja: El populismo siempre nos trae de vuelta a la pobreza.

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