Baella: Gladiador de la libertad

El periodista genuino cree en la libertad y lucha por ella porque sabe que es la esencia, el alma, del periodismo. No duda, ni teme, en enfrentarse al poderoso, así se quede solo, así lo estigmaticen.

A esta estirpe pertenece Alfonso Baella Tuesta, un gladiador de la pluma que enfrentó con coraje a la última dictadura que gobernó el país (1968-1980), en defensa de la democracia y de la libertad.

Su osadía le costó persecución y destierro, pero ni así los tiranos pudieron intimidarlo, ni hacerlo retroceder un milímetro en su tenaz e inquebrantable lucha.El temperamento combativo de Baella emergía con fuerza cada vez que la dictadura hacía tabla rasa de la libertad de prensa clausurando o asfixiando tributariamente a los medios opositores.

Desde El Comercio encaró al régimen de facto hasta el 27 de julio de 1974, cuando los diarios de Lima fueron confiscados y entregados a intelectuales de izquierda que sirvieron a la dictadura y hoy fungen de demócratas defensores de los derechos humanos.

Tras la confiscación vino la persecución. Dos veces se escapó por los techos para no ser detenido. Tuvo que vender su casa y exiliarse en Venezuela con su esposa, sus seis hijos y sus padres.

Retornó del auto exilio tras la caída del general Velasco Alvarado (1975), y construyó su propia trinchera de papel, el semanario El Tiempo, donde denunció los actos de corrupción de la dictadura y luchó sin pausa por la restauración de la democracia.

Siete veces fue clausurado El Tiempo por el dictador Morales Bermudes, por resistirse a la censura previa impuesta por el régimen. Baella era una piedra en la bota del tirano.

Una tarde de junio de 1978, la policía llegó a su casa-oficina de la calle Víctor Maúrtua en San Isidro, para “invitarlo a conversar” con el ministro del Interior. Esa misma noche fue deportado a Argentina.

Tras la restauración de la democracia, se inició una nueva etapa en su vida, de crecimiento y éxito profesional: En 1981 produjo su primer programa de televisión (Frente a Frente) y al año siguiente regresó a El Comercio (1982), como jefe de la página política. Fue el periodista más influyente del país en la década de los 80’.

A lo largo de su vida publicó siete libros: El Poder Invisible (1976, contra la dictadura), El Miserable (1977, la confiscación de los diarios), El Secuestro (su deportación a Argentina), ¿Qué pasa?, Prensa Libre, Libertad de Prensa, El Poder Invisible, y ¿Qué fue del Referéndum?

En 1984, el Congreso de la República lo condecoró por su defensa de la libertad de expresión durante la dictadura; seis años después se jubiló en El Comercio (donde trabajó 35 años), y en 1995, siendo un empresario de éxito, fue elegido congresista de la república, como independiente.

Alfonso Baella Tuesta tiene hoy 86 años y vive postrado por una enfermedad, pero rodeado de afecto familiar.

Su trayectoria ejemplar lo encumbra como un referente obligado de todas las generaciones de periodistas.

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