Ollanta, ¿de nuevo por la izquierda?

 El nombre Conga resultó premonitorio, pues el plazo para que se ejecute el importante proyecto minero no tiene cuando acabar, como aquel baile afro-cubano. Han pasado siete meses, y la danza continúa.

Los radicales que buscan truncarlo empujan desafiantes al ver al gobierno débil, incapaz de imponer la autoridad y de hacer respetar la ley, pusilánime.

Humala nos tiene desconcertados: un día dice que hará respetar la ley, pero a los pocos días hace lo contrario y cede ante los radicales. En Cajamarca, se viola el estado de emergencia y la autoridad responde “bien, gracias”.

¿Qué está pasando? Pues el presidente ha decidido encargarle la solución de Conga al ala caviar de su Gabinete, apartando del escenario al único dispuesto a actuar con valentía, Oscar Valdés. Grave error.

Como era de esperar, los anti mineros han sido reconocidos como interlocutores válidos, aunque tengan las manos manchadas con la sangre de las cinco víctimas de Celendín y Bambamarca.

Era igual de previsible la actuación de los “facilitadores”, que en vez de intervenir con la discreción que el caso demanda, se toman fotos sonrientes con los extremistas y hacen declaraciones impertinentes, también para legitimarlos.

Pero los cabecillas anti mineros no quieren dialogar. Aceptan solo un “espacio de escucha” para repetir allí sus consignas. ¿Es tan difícil entenderlo?

Si el presidente cree que así va a salir del atolladero se equivoca. Debería recordar que Alejandro Toledo se desplomó hasta el 6% de desaprobación por aplicar las recetas izquierdistas para resolver los “conflictos sociales”, que siempre conducen a ceder ante los revoltosos y delincuentes.

Y si piensa que con los caviares en su Gabinete está asegurado contra una persecución futura, igual se equivoca, pues serán los primeros en apuñalarlo. Pregúnteselo a Jorge Del Castillo.

La solución para Conga, y para evitar una eventual persecución, pasa por hacer respetar el estado de derecho y por una nueva política exterior de defensa de la institucionalidad democrática, tal como lo hizo Colombia. Pero para hacer esto necesita un consenso con todas las fuerzas democráticas.

La izquierda lo sabe, por eso alienta la persecución contra Alan García y el ensañamiento contra Alberto Fujimori, desde el Ministerio de Justicia, para aislar al presidente del Apra y Fuerza 2011. Y al mismo tiempo usa a sus ONG para amedrentarlo con amenazas de enjuiciarlo al final de su gobierno por las muertes en las “protestas”.

En la misma línea, Rafael Roncagliolo ha designado a Salomón Lerner delegado en la Unasur, buscando precipitar la salida de Oscar Valdés.

La izquierda grita “la derecha ha secuestrado al presidente”, cuando todo indica que ella lo tiene de nuevo en su poder. Es la responsable de lo que está sucediendo y tendrá que rendirle cuentas al país.

Si Humala persiste en este rumbo, pronto retrocederá la inversión, el menor crecimiento económico no cubrirá la demanda de empleo, y entonces verá lo que es el verdadero malestar popular. Queda advertido.

4 comentarios en “Ollanta, ¿de nuevo por la izquierda?

  1. Tito sinceramente te felicito por tan acertada opinión de lo que acontece en nuestro País con relación al Proyecto Conga, debes seguir ilustrandonos con tus tan correctas apreciaciones, un saludo amigo, Aldo Balarezo

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