Perú sufrió una agresión terrorista y CVR lo niega

Imagen  Enrique Bernales, excomisionado de la verdad, ha insultado a quienes criticamos a la Comisión de la Verdad, llamándonos fascistas. Le digo desde aquí que el insulto es el recurso de los intolerantes cuando se quedan sin argumentos. Y le respondo con hechos.
El término conflicto armado interno que consagra la CVR para definir lo que sucedió en el Perú no es una simple palabra, como él dice. Es un término jurídico del Derecho Internacional Humanitario que se usa para definir una insurrección o una guerra civil.

Lo que el Perú sufrió fue una agresión terrorista cruel e indiscriminada, pero Bernales y la CVR lo niegan. El único que les da la razón es el Movadef.

Según Bernales, la CVR señala las características criminales de Sendero y del MRTA, califica sus actos como terroristas y hace un análisis profundo del “pensamiento Gonzalo”, lo cual es una verdad a medias, que es peor que una mentira.

Por ejemplo, sobre el MRTA dice -en unos pocos pasajes- que cometió actos terroristas, pero no lo califica nunca como organización terrorista. Más bien le lava la cara al presentarlo como una expresión de la guerrilla latinoamericana de los años 60’.

En las 56 páginas que la CVR dedica a narrar la historia del MRTA (acápite 1.4, Capítulo 1 del Tomo II “Los actores del conflicto”) ni una sola vez los llama terroristas. Los llama “militantes”, “emerretistas”, “subversivos”.

Es mentira que el MRTA haya emulado a las guerrillas latinoamericanas, pues éstas fueron insurrecciones genuinas contra tiranías militares, mientras que la banda de Polay jamás tuvo apoyo popular y quiso derrocar a tres gobiernos constitucionales legítimos.

En lo que concierne a Sendero Luminoso, la CVR reconoce que esa banda actuó con crueldad y fanatismo, pero en la mayor parte de su informe la reivindica como partido político (PCP-SL) y se refiere a sus integrantes como “militantes”, “insurrectos” o “subversivos”.

Bernales niega que la CVR haya tenido una carga antimilitar, pero defiende la mentira aquella de que los militares “violaron los derechos humanos de manera sistemática”.

Sabe que al hacerlo les está atribuyendo un delito penal agravado (contra la humanidad), tal y como lo promueve el informe de la CVR en su capítulo “La dimensión jurídica de los hechos”.

También sabe que “violación sistemática” implica que la democracia aplicó una política de estado criminal y que a los terroristas se les reprimió por sus ideas políticas.

La forma en que la CVR presenta los hechos deja a los terroristas como víctimas. Por ejemplo. En la narración del secuestro en la residencia del embajador de Japón deja la idea de que los terroristas querían una salida pacífica y que el Estado fue el duro.

No dice que Néstor Cerpa amenazó con asesinar a los cautivos. Tampoco cita las torturas a los rehenes, como los simulacros de “ejecuciones” o la amenaza cotidiana de muerte a varios de ellos.

La “memoria” es la historia. Y la historia siempre termina diciendo la verdad, a pesar de que algunos quieran torcerla.
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s