Renovación y transparencia en los reguladores

Imagen  Uno de los pilares de la instit económica fundada con la Constitución de 1993 es el sistema regulador del mercado. Con sus defectos, funciona y se ha consolidado, para bien de los ciudadanos.

Un estudio reciente indica que desde 1994 hasta el 2011, las tarifas del servicio público de electricidad bajaron en promedio 30%, y las del servicio de telefonía en 50%, gracias a la eficiente labor de los reguladores.

El único servicio básico que elevó sus tarifas en el mismo período, en casi 100%, es el de agua potable y alcantarillado (el único que no ha sido privatizado).

Han transcurrido 20 años desde que se creó la nueva generación de organismos reguladores, y en este tiempo ha surgido un grupo de especialistas que han acumulado una experiencia que les ha permitido inclusive crear cátedras universitarias de la especialidad.

Dos representantes de esa generación son Guillermo Thornberry y Alfredo Dammert. El primero preside actualmente el organismo regulador de energía y minas (Osinergmin), y el segundo el organismo regulador de las telecomunicaciones (Osiptel).

Ellos han cumplido una labor destacada y el país se los agradece. Pero al parecer han caído en la tentación de quedarse en el cargo o en otro similar, cerrando así la posibilidad de que otros profesionales les tomen la posta en la conducción del sistema.

Thornberry ha sido presidente de Osinergmin y ahora quiere reelegirse como titular de Osiptel, mientras que Dammert, que lleva ya dos periodos al frente de Osinergmin, busca ahora presidir Osiptel.

Ambos tienen experiencia en regulación, pero Dammert, carece de ella en materia de telecomunicaciones, requisito básico para dirigir Osiptel, según lo establece el DS 097-2011-PCM que regula el concurso.

Dicha norma señala que el postulante debe tener al menos cinco años “de experiencia en materias que configuran el objeto de competencia del organismo”, o sea en telecomunicaciones.

Thornberry conoce la especialidad, pero ya es hora de que dé paso a una nueva generación, por su propio bien, pues el afán de quedarse en altos cargos genera suspicacias que echan sombras sobre la honorabilidad de las personas.

Es así que en los círculos empresariales y académicos circula con fuerza el rumor que sostiene que hay “una argolla” que se reparte las presidencias de los organismos reguladores y que Dammert y Thornberry son las cabezas visibles de la misma. Otro tema es la aparente falta de imparcialidad del presidente de la comisión encargada del concurso, Jaime Sérida, actual decano de la Escuela de Negocios de la Universidad Esan y director del BCR.

Las dudas sobre Sérida se basan en dos hechos. El primero es haber aceptado la inscripción de Dammert para Osiptel sin tener experiencia en telecomunicaciones, y el segundo es que ambos son colegas en la universidad Esan.

El país espera que Sérida despeje estas dudas razonables y lleve a buen término el concurso. Su deber es renovar el sistema regulador y recuperar la transparencia en la elección de sus principales funcionarios, venida a menos desde hace tiempo.
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Un comentario en “Renovación y transparencia en los reguladores

  1. Asi es,.. en el gobierno de fujimori tambien se creo la sunat (entidad importantisima para el desarrollo actual) , entonces. ¿De que hablan los caviares cuando dicen que AF destruyo la institucionabilidad? .. Creo que lo dicen por el poder judicial (tan malo como ahora) y las FFAA que nos defendieron del terrorismo con sus errores y exesos.

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