En política, los gestos dicen más que las palabras

  Si el presidente Ollanta Humala había ganado algún crédito político para su gobierno, el 28 de julio lo perdió de golpe, y reabrió las puertas de la incertidumbre, al invocar como el norte que guiará sus pasos, “el  espíritu y los principios de la Constitución de 1979”.

Formalmente, juró respetar el orden constitucional, pero tácitamente reafirmó su posición contraria ala Constitución, así como su voluntad de anularla, o en todo caso reemplazar su capítulo económico liberal por otro estatista.

Para calmar los temores suscitados, algunos han afirmado que el juramento polémico fue “solo un gesto” sin importancia. Pero se equivocan, porque en política los gestos mandan.

El psicólogo Albert Mehrabian señala que todo discurso es 7% verbal (lo que formalmente se dice), 38% vocal (cómo se dice) y 55 % gestos y señales (que indican lo que en verdad se quiere decir).

Jurar respeto por el orden constitucional y acto seguido invocar como ideal un documento derogado que colisiona frontalmente con el espíritu, los valores y principios de la Constitución del Perú, es al menos provocador.

El sentido común dice que también es ilegal, pero la última palabra al respecto la tiene el Tribunal Constitucional, cuyo presidente tendrá que inhibirse de ver el caso, pues ya adelantó opinión hablando como un aprista nostálgico.

Echando leña al fuego, el ministro de Justicia, Francisco Eguiguren, también ha agraviado ala Constitución, deslegitimándola en su origen y llamándola “neoliberal”.

Eguiguren ha dicho: “La Constituyentedel 78 expresaba pluralidad de fuerzas y un espíritu social más progresista. La (Constitución) del 93 es monocorde y neoliberal, nació del autogolpe fujimorista, de un gobierno que se quería quedar, ahí no hubo representación”.

Falso, el Congreso constituyente 92-93 estuvo integrado por las principales fuerzas políticas de entonces: PPC, FIM, Izquierda Unida, Renovación Nacional, Coordinadora Democrática, Frenatraca, Cambio 90.

Además, juristas como Manuel Aguirre Roca, Antonio Belaúnde, Marcial Rubio, Andrés Aramburú Menchaca, Alfredo Quispe Correa, Francisco Miró Quesada Rada, Jorge Power Manchego, José Luis Sardón, y otros, colaboraron en hacer la actual Constitución.

En cambio, en el 79 la dictadura militar obligó a la asamblea a incorporar los “logros de la revolución” velasquista en el texto constitucional. Por eso algunos congresistas se negaron a firmarlo, como Javier Diez Canseco.

Lo del espíritu “progresista” tampoco es cierto. En las dos décadas que rigió aquella el país se hundió en el caos político, la violencia y la pobreza. En cambio,la Constituciónvigente nos ha traído estabilidad política y la economía peruana es hoy la tercera más pujante del planeta. Esto es lo que defendemos los peruanos.

Por eso el 68% del país le dijo NO a Humala en la primera vuelta electoral. Y por eso mismo, para poder ganar, Humala tuvo que jurar que respetaríala Constitución.

El gesto del presidente de invocar el documento del 79 no es casual, ni inocente. Es una luz roja que se ha encendido para alertarnos que el fantasma estatista aún ronda, y que debemos prepararnos para defenderla Constitución.

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