Un mensaje efectista, sin visión de Estado

 Un discurso con el que quiso quedar bien con todos. Así podríamos resumir el primer mensaje a la nación dirigido por el nuevo presidente de la república Ollanta Humala Tasso.

A la oposición política – más allá de la impertinente mención ala Constituciónestatista de 1979 – le prometió que respetará el estado de derecho, los derechos humanos y la libertad de prensa.

A los empresarios les prometió que respetará el modelo económico basado en disciplina fiscal y monetaria, promoverá la inversión privada en la explotación de recursos naturales, y que el rol del Estado será promotor de inversiones, garante de los derechos y las libertades, e impulsor de oportunidades.

A los militares les prometió una nueva escala remunerativa con más aumentos para los oficiales de mando medio y para los subalternos, mantener la pensión renovable, y encargarles la reconstrucción final de Ica.

A la izquierda le prometió mantener el impuesto a las “sobre ganancias” mineras, crear una aerolínea y una flota mercante estatales, instituir el dudoso “ordenamiento territorial” anti-inversión, un consejo nacional de concertación; y mantener el enfoque impuesto por las ONG a la lucha antidrogas.

A sus bases les reiteró sus principales promesas electorales (Gas a 12 soles, Pensión 65, aumento del sueldo mínimo), aunque “desinfladas”. La primera se redujo a “bajar el precio del gas”, la segunda solo para los ancianos indigentes -de manera gradual- y la tercera a un aumento inmediato de 75 soles y otro igual a partir del 2012.

Pensión 65 será además la continuación del Bono de Gratitud para la tercera edad creado por el gobierno saliente, lo mismo que la construcción de un hospital en cada capital de provincia.

Lo más rescatable del mensaje fue la intención de liderar la lucha contra la inseguridad ciudadana desde la presidencia de la república con una visión multisectorial, entendiendo que no es un asunto meramente policial. También la aplicación de penas altas para los crímenes con armas de fuego.

Otro aspecto positivo fue la voluntad de aplicar penas más duras contra los delitos de corrupción y la inhabilitación perpetua a quienes incurren en esos delitos para ejercer puestos públicos. La imprescriptibilidad en cambio es inconstitucional.

El gran tema ausente fue la reforma del estado, sin la cual el avance del país se ve amenazado. Humala ofreció “más Estado” cuando lo que el Perú necesita es un “mejor Estado” que reemplace al actual lerdo e ineficiente que mantiene olvidados y sin servicios básicos a millones de pobres.

Otros temas fundamentales que obvió son la reforma de la administración de justicia, el abandono de la defensa nacional, la lucha contra el terrorismo, el futuro dela Educacióny la violencia creciente contra las actividades extractivas. No dijo cómo encarará su gobierno estos temas.

En suma, fue un discurso efectista, para las tribunas, sin visión de estado, pues obvió grandes temas de fondo. Más allá de declaraciones líricas sobre la inequidad social y la pobreza, hubo una enorme ausencia de ideas claras frente a los desafíos futuros del país.

 


 

 

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