Algo huele mal en Moscú

Es preocupante que el primer caso de presunta corrupción que enfrenta Ollanta Humala, tras haber ganado las elecciones, haya estallado cuando aún no ha asumido la presidencia de la república, y que tenga como protagonista a una persona de su entorno personal más íntimo, su hermano menor Alexis.

El asunto no es de poca monta si se confirma que hay algo turbio de por medio, pues Alexis Humala ha sido descubierto en Moscú discutiendo futuros negocios con la empresa estatal rusa de gas Gazprom, y también compras de armamento.

Huele muy mal, desde lejos, por la fama de coimeras que tienen las empresas rusas. Recordemos que las fortunas sucias descubiertas a Vladimiro Montesinos, Nicolás Hermoza Ríos y varios generales montesinistas provenían justamente de coimas pagadas por esas empresas.

El presidente electo ha dicho que “no es verdad” que su hermano menor haya viajado a Rusia como su emisario personal. Tiene derecho al beneficio de la duda, pero de todos modos él y Alexis tendrán que aclarar varias cosas oscuras.

Lo primero por esclarecer es con qué derecho y con qué autoridad Alexis Humala fue a tratar negocios a futuro con autoridades y funcionarios rusos, sin ser parte del Estado peruano, ni tener la representación de su hermano, según lo ha asegurado éste.

El caso es grave porque se ha pretendido comprometer el gas de la nación y el presupuesto de la Defensa Nacional, a espaldas de las autoridades y del país entero.

Estamos al parecer ante una  conducta presuntamente delictiva de parte del hermano menor del presidente electo y de quienes planearon y coordinaron con él su viaje a Rusia así como las reuniones que sostuvo en ese país.

Para que el Canciller ruso y los directivos de Gazprom lo hayan recibido de manera oficial, en presencia de la prensa, Alexis Humala ha tenido que acreditarse formalmente como emisario personal del presidente electo. Así funcionan las relaciones internacionales, sino cualquiera podría hacerse pasar por enviado de un gobernante.

¿Cómo hizo Alexis para acreditarse? ¿Quién firmó la credencial que presentó como enviado personal del presidente electo? ¿La firmó el propio Ollanta con engaños u lo hizo otro alto dirigente de Gana Perú? ¿Alguien tal vez falsificó el documento? ¿Tuvo algo que ver Salomón Lerner Ghitis, con sus viejos y conocidos nexos con las corruptas empresas rusas? Estas y otras preguntas tendrán que ser esclarecidas en los siguientes días.

Ojalá el presidente electo aclare estos hechos y se demuestre que no tiene ninguna responsabilidad en la conducta indebida o eventualmente delictiva de su hermano menor. Esperamos que así sea por el bien del Perú y de nuestra democracia.

Que no se repita la vergüenza de julio del 2001, cuando el entonces presidente Alejandro Toledo inauguró su gestión comprándole helicópteros a una empresa de su amigo Lerner Ghitis, desatando un escándalo que marcó el resto de su gobierno.

En todo caso, todo el peso de la ley deberá caer sobre Alexis Humala si se comprueba que usurpó la representación del presidente electo, para negociar recursos nacionales a espaldas del país, dañando además las relaciones del Perú con la Federación Rusa..

(*) Periodista y analista político

https://victorrobles.wordpress.com

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