Protestas: Entre el estado ineficiente y la maquinación política

            En política no hay coincidencias, por tanto no puede ser coincidencia que la violencia haya estallado de manera súbita y casi simultánea en Huancayo, Huancavelica, Puno, Juliaca y Azángaro – con nueve muertes de por medio – justo cuando el presidente Alan García está de salida, y más aún cuando el la más dura de Gana Perú exige ser incluida en el primer Gabinete Ministerial del presidente electo Ollanta Humala.

Tampoco es casual que las turbas (en Juliaca más de 2 mil llevadas en decenas de buses) hayan incendiado edificios públicos claves, como aeropuertos, comisarías, Sunat, aduanas, etc. Esto supone que hay un planeamiento político de la violencia; ergo, también hay objetivos políticos. ¿Cuáles son?  A mi juicio son dos.

Primero “sembrar” muertos para justificar una persecución penal al presidente saliente, anunciada hace tres años desde El Comercio por el director de una ONG aliada de Humala. Y segundo “advertirle” a éste lo que le espera si decide cogobernar con Perú Posible marginando a los grupos de izquierda que lo apoyaron en la campaña.

El informe del diarioLa Primeraalertando que Ollanta está siendo “cercado por la derecha”, y las declaraciones del secretario general de Gana Perú,  David Tejada, en ese mismo sentido, confirman que los grupos izquierdistas que se sienten desplazados por Perú Posible en el entorno de Ollanta están presionando fuerte para ganar posiciones en el poder.

Las declaraciones de Marisol Espinoza diciendo que ya está decidido que Gana Perú tendrá que manejar la presidencia del Consejo de Ministros y el Ministerio de Economía, también parecen apuntar en esa misma dirección.

La escalada de violencia que presenciamos al parecer fue preparada por Gana Perú con los etnocaceristas por si ganaba Keiko Fujimori (por eso hablaban tanto de fraude), pero se ha desatado ahora en apariencia contra el gobierno y contra el propio Ollanta. Pero ¿en verdad es éste víctima de la escalada, o todo ha sido montado para que él pueda decir: es imposible gobernar con Perú Posible porque sino hay violencia? La respuesta la sabremos pronto.

De otra parte, nadie puede negar que hay en el interior del país numerosos reclamos pendientes, de carácter ambiental y político, que son mal manejados, cuando no ignorados con desdén centralista, por un Estado medroso, que termina siempre arrodillándose frente la violencia, como acaba de hacerlo ante el chantaje abierto del cacique Walter Aduviri.

Siguiendo la línea de conducta inaugurada por Alejandro Toledo y continuada por Jorge Del Castillo, el gobierno, el Poder Judicial y el Ministerio Público han sacrificado una vez más el estado de derecho y el principio de autoridad ante la barbarie y la turbamulta.

Pero si el gobierno tiene la culpa de que tengamos hoy un Estado sin autoridad e ineficiente, tampoco se puede negar que los reclamos sociales son manipulados por radicales que atizan la violencia en función de su propia agenda política.

Es verdad que un resentimiento secular de las provincias hacia Lima subyace en la violencia del interior. Pero éste es un problema histórico cuya solución de largo aliento pasa por la inclusión social y económica de los ninguneados por Lima, y también por la eliminación de los racismos blanco y cobrizo, para afirmar una sólida y genuina unidad nacional.

La idiosincrasia y la cultura de los pueblos merecen igual respeto y consideración en todos los casos. Por ello ningún pueblo en particular puede arrogarse el derecho a imponer su voluntad sobre los demás que conforman la nación peruana, menos aún por la fuerza.

Somos un país multiracial, con raíces culturales diversas que al fusionarse están moldeando una identidad nacional que debemos forjar superando los viejos lastres culturales que arrastramos por siglos, como el racismo y el resentimiento absurdo entre peruanos.

Esos lastres son avivados hoy por quienes, con fines políticos, vienen desatando la violencia en las regiones del interior bajo cualquier pretexto, como vetar la industria extractiva en Puno o exigirle al gobierno que limpie el río Ramis en Azángaro.

Alegar por ejemplo que los aimaras encarnan el “buen salvaje” que vive feliz aislado del mundo moderno es retrógrado, racista y falso pues muchos de ellos alternan la agricultura con el comercio –legal e ilegal-, tienen automóvil o moto, teléfonos móviles, etc. Y los más jóvenes usanla Internet, celulares multimedia, mp3, mp4, etc.

Además, hace solo tres años Walter Aduviri y otros dirigentes le pidieron al gobierno que promueva la inversión minera en los territorios aimaras. Hay aquí un giro sospechoso.

Lo mismo sucede en Huancavelica donde es muy raro que un pueblo que tiene un apego secular a la educación haya incendiado la universidad. El hecho que los incendiarios se cubrieron el rostro con capuchas o chompas hace presumir que son gente de otros lugares.

Igual de extraño es lo ocurrido en Huancayo, donde se han producido disturbios graves solo para exigir el cambio de un rector. Evidentemente ha sido otro pretexto.

El avance de los grupos extremistas (Sendero, ex MRTA, ex Pukallacta, etnocaceristas, Frendiso, etc) se ve facilitado por un Estado incapaz de enfrentarlos, atado de manos por su propia inoperancia política, y por hacer aceptado la criminalización de facto de la labor que cumplen los servicios de inteligencia y la policía.

Las “unidades de prevención de conflictos” dela Presidenciadel Consejo de Ministros y del Ministerio del Interior son centralistas, burocráticas e ineficientes. Da la impresión de que sus funcionarios solo trabajan en Lima y desconocen de cerca los conflictos potenciales. Tampoco parecen conocer la idiosincrasia de los pueblos involucrados, menos aún la manera de pensar de sus líderes, sus fortalezas y debilidades, etc.

Y en caso esos funcionarios lograran identificar el origen de un reclamo y su solución –el mejor escenario-, el lerdo y elefantiásico aparato estatal siempre llegará tarde con la respuesta esperada, o sea cuando la sangre ya haya llegado al río.

Los reclamos contra la contaminación del río Ramis de Azángaro por la minería informal, se remontan, por ejemplo, a tres años atrás al menos, pero el gobierno recién lo ha resuelto ahora, tras la muerte de seis personas en las violentas protestas.

En materia de seguridad estamos peor. Si un agente de inteligencia es sorprendido investigando la infiltración extremista en una organización social el propio Estado lo condena. Y ya sabemos cómo son juzgados y maltratados los policías que hieren a un extremista en defensa propia o para proteger el patrimonio público o privado.

En otras palabras, la democracia será vulnerable mientras tengamos un Estado obsoleto y desprotegido frente a los grupos organizados y financiados que buscan subvertir el orden. Urge por ello reformar el Estado, empezando por fortalecer las unidades de prevención de conflictos, los sectores encargados de los servicios públicos básicos y los programas de apoyo social; y también por proteger y reforzar los servicios de inteligencia yla PNP.

Pero la reforma debe ir de la mano con la institucionalización de mecanismos de inclusión política y económica de los ciudadanos que históricamente han sido marginados de las decisiones de gobierno y del mercado, tal como lo propuso la candidata Keiko Fujimori en su campaña electoral, recogiendo las ideas del economista  Hernando de Soto.

Para proteger la democracia de quienes pretenden subvertirla tenemos que hacerla inclusiva, lo cual supone consultarle a los pueblos las normas legales que les conciernen, y también darles acceso a instrumentos jurídicos que les permita asociarse de igual a igual con las empresas interesadas en explotar los recursos naturales que existen en sus territorios.

Tengamos presente siempre que en la medida en que los beneficios del crecimiento económico y la democracia incluyan a los marginados se reducirá más el espacio social propicio para la prédica subversiva anti-democracia y anti-libre mercado.

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2 comentarios en “Protestas: Entre el estado ineficiente y la maquinación política

  1. El fujimorismo en el sur no es bien visto, y no es cosa de hoy eso viene de años atras (1995) asi que diganle mejor a keiko que no vaya hacer mitines por el sur para llevar agua a su molino o para ganarse algunos votitos, en provocación, porque ya sabe que la gente del sur son conocidos por hacer “justicia popular” así que sufre fujimorista, sufre fujimorista, sufre fujimorista, sufre fujimorista XDDDDDDDDDDDDDDDDDDD

    • ¿Justicia popular? En democracia solo existe la justicia que se corresponde con el estado de derecho. Lo otro es una práctica sanguinaria que ejerce el totalitarismo para someter y acallar a la gente mediante el terror. Quien tiene ideas fuertes no necesita la violencia para imponerlas.

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