Alberto Fujimori si califica para un indulto humanitario

 Alberto Fujimori no ha sido condenado a morir en prisión sino a cumplir una pena de cárcel, por lo tanto es perfectamente atendible que se le otorgue la libertad mediante la gracia presidencial si se prueba que su permanencia en prisión pone en peligro la vida del ex jefe de estado.

La restricción de la gracia a la condición de que el sentenciado esté en la fase terminal de una enfermedad letal es lógica solo si aquel ha sido condenado a cadena perpetua, o sea a morir tras las rejas, lo cual no es el caso de Fujimori.

Aún en los casos de cadena perpetua, el presidente de la república puede otorgar el indulto humanitario, pues éste, como su propio nombre lo indica, se basa en razones magnánimas de humanidad.

El Artículo 110 dela Constitución, que consagra la prerrogativa presidencial del indulto o derecho de gracia, no fija ninguna restricción al ejercicio de la misma. En ninguna parte se establece como requisito que el sentenciado esté agonizando o a punto de morir.

Además, el Artículo 28 de la ley que reglamenta ambas gracias señala (inciso g) que: “Cuando se trate de indulto o derecho de gracia por razones humanitarias primará el carácter humanitario de la decisión” del presidente.

Como es obvio, el indulto procede siempre que haya de por medio una opinión médica especializada que lo justifique, emitida por un profesional competente.

En el caso Fujimori, el doctor Pedro Sánchez, jefe del Cuerpo Médico del Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas (INEN), ha informado que el cáncer en la boca del ex mandatario no es terminal, pero sí de alto riesgo; o sea que pone en peligro inminente la vida del enfermo.

Siendo más explícito, Sánchez ha indicado que la prisión afecta la salud de Fujimori, a quien considera “un paciente con posibilidades de recurrencias de cualquier neoplasia (cáncer)” debido a su grave pérdida de peso (15 kilos en cuatro meses), y a la caída de su sistema inmunológico causada por el estrés que le produce el encierro prolongado.

El ex presidente padece además de otros tres males: hipertensión arterial, cálculos renales y un quiste en el páncreas.

La opinión del especialista es clara: el estado de salud de Alberto Fujimori es de alto riesgo y su agravamiento con secuela de muerte es inminente e inevitable si permanece privado de la libertad.

En consecuencia existe una razón humanitaria suficiente para indultar al anterior jefe de estado, que es salvarlo de una muerte segura que, según los especialistas que lo han evaluado, le sobrevendrá si continúa en prisión.

Es imposible entonces alegar razones de Derechos Humanos para oponerse a un indulto que se impone por razones fundadas de carácter humanitario.

En el nombre de los DDHH tampoco se puede alegar que existe la posibilidad de que la gracia sea concedida por el presidente Alan García “para congraciarse con el fujimorismo y evitar posteriores fiscalizaciones a su gestión de gobierno”, como dice Francisco Soberón.

Ese es un argumento político, no jurídico; menos aún digno de una causa justa como es la defensa de los derechos fundamentales de la persona humana.

Soberón y las organizaciones que representa no tienen derecho de oponerse a un indulto a Fujimori porque se callaron o aplaudieron cuando los ex presidentes Valentín Paniagüa y Alejandro Toledo indultaron a 310 condenados por terrorismo, delito considerado como el crimen más atroz contra los derechos humanos.

Le recuerdo a Soberón que el Consejo Europeo de Madrid en 1995 reconoció el terrorismo como una amenaza a los derechos humanos; el Consejo de Ámsterdam en 1997 incluyó el terrorismo entre los grandes crímenes en el Tratado dela Unióny los Consejos de Viena de 1998 y Tampere de 1999; y que el 2004 el ex secretario general de Naciones Unidas Kofi Anan proclamó enla AsambleaGeneralque “el terrorismo es por sí mismo un ataque directo a los derechos humanos y el Estado de derecho”.

También le recuerdo que al menos dos sentenciados por terrorismo recibieron gracias de Valentín Paniagüa por razones humanitarias, para evitar que la enfermedad que padecían se agravara por el encierro y les ocasionara la muerte, y que Soberón tampoco protestó entonces en defensa de los DDHH..

En julio del2001, a Gerardo Saravia López de Castilla le conmutaron una pena de 12 años de prisión a dos años y siete meses porque padecía de una Diabetes Mellitus Tipo 1, enfermedad mucho menos grave que la de Fujimori. Salió libre, se recuperó, y hoy trabaja parala ONG Institutode Defensa Legal (IDL).

En noviembre del 2000 y en julio del 2001, el mismo Paniagüa le conmutó la pena dos veces, “por razones humanitarias” (enfermedad) a una sentenciada por terrorismo identificada con una clave. Primero de 25 años de prisión a 17 años, y después de 17 años a 7 años y seis meses, siendo liberada el 30 de noviembre de 2001. Este caso se hizo mediante un supremo secreto.

Otra razón que abona a favor del indulto humanitario es que el ex presidente ha sido sentenciado por un tribunal inapropiado ya que César San Martín fue echado del Poder Judicial por el gobierno de Fujimori., hecho que le obligaba éticamente a inhibirse de conocer el caso.

Además la sentencia carece de pruebas, testimonios directos e indicios concurrentes. Se basa en una premisa política que sostiene que cuando ocurrieron los delitos imputados a Fujimori había una dictadura, lo cual es irreal, pues el Congreso Constituyente de 1993 (CCD), y el Tribunal Constitucional (en varias sentencias) han reconocido como legales los actos de gobierno realizados del 5 de abril de 1992 hasta enero del año siguiente, cuando se instaló el CCD.

El presidente de Chile, Sebastián Piñera, acaba de dar un ejemplo de humanidad al anunciar su deseo de indultar a militares ancianos que integraron la dictadura de Augusto Pinochet, que sí aplicó políticas de exterminio de sus enemigos. Fujimori, en cambio, ejecutó una estrategia que logró el apoyo del pueblo a las fuerzas del orden y que permitió capturar vivos a miles de terroristas, entre ellos los cabecillas.

“Cuando se habla de razones humanitarias no se puede hacer ninguna distinción…. Son todos seres humanos, todos sujetos de razones humanitarias”, ha dicho bien Piñera.

Esperemos que el presidente Alan García haga lo propio y le otorgue cuanto antes la gracia presidencial a Alberto Fujimori, para salvarle la vida.

El sentido de humanidad tiene que prevalecer sobre las pasiones políticas y sobre los intereses mezquinos, en aras de alcanzar la tan postergada reconciliación nacional.

 

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