Hora de la unión nacional en democracia

El pueblo ha dado su veredicto en las urnas: el 69% de los peruanos ha votado por mantener la democracia y el modelo de desarrollo económico, y un respetable 31% votó por el candidato que encarna el retorno al estatismo y la negación del sistema democrático.

Sin embargo, esto no significa que todos los que votan por Ollanta Humala están contra el sistema. La mayoría de ellos exige un cambio radical, pero no cambiar el modelo económico y la democracia, según una encuesta reciente de Apoyo.

Sólo el 5.3% de quienes votan por Humala aprueban “nacionalizar” empresas extranjeras y el 3.7% apoya estatizar empresas privadas, dice la encuesta. El resto considera que el cambio significa mejorar los servicios públicos de educación, salud, saneamiento, seguridad; la legislación laboral y la distribución del gas natural, etc.

Además, Humala ha logrado persuadir a sus votantes de que la carencia de servicios básicos, las falencias de la legislación laboral o la mala distribución del gas, son consecuencia del modelo económico, lo cual es falso.

Esto es lo que hay que explicarles a los ciudadanos que, equivocadamente y de buena fe, apoyan a Ollanta Humala.

Debemos explicarles que el Estado -que administra el dinero de los ciudadanos- tiene hoy las arcas fiscales llenas gracias a que el modelo económico genera riqueza. También debemos recordarles que cuando imperaba la economía estatista aquella caja estaba siempre vacía y por eso éramos más pobres.

Explicarles que el dinero que tenemos hoy debió gastarse en mejorar la salud, la educación, la seguridad, los caminos, los sistemas de riego, los programas de apoyo social a los pobres extremos, pero no ha sido así por la ineficiencia de quienes han administrado el gobierno.

Hay que persuadirlos de que lo que debemos cambiar es el Estado, no el modelo económico, para que aquel brinde los servicios básicos y el apoyo social que reclaman con justicia los ciudadanos con prontitud, eficiencia y calidad, porque para eso pagamos nuestros impuestos.

Hay que hacerles entender que si eliminamos el modelo económico acabaremos con la fuente generadora de riqueza y volveremos a ser tan pobres o más pobres de lo que éramos en los años80’, pues no tendremos nuevas inversiones generadoras de empleo, y las que ya existen seguramente se irán o quebrarán.

Finalmente, debemos informarles que el Estado burocrático, lerdo e ineficiente que debemos cambiar es la más pesada herencia que nos dejó el modelo estatista que reinó 30 años (1960-1990) en los que la administración pública fue un botín antes que un servicio al ciudadano.

La candidata demócrata de la segunda vuelta, Keiko Fujimori, tendrá que hacer docencia política en su campaña, además de convocar a las demás fuerzas políticas y ciudadanos notables comprometidos con la democracia y el modelo económico.

No hay sombras en la ejecutoria democrática de Keiko Fujimori. Cuando se produjo el 5 de abril ella tenía solo 16 años, y cuando alcanzó la madurez política se enfrentó a Montesinos, se opuso a la segunda reelección de su padre, y defendió la libertad de prensa dándolo entrevistas solo a los medios opositores.

La actual bancada fujimorista en el Congreso, liderada por Keiko, ha cumplido un rol fundamental en la derrota de las propuestas legislativas humalistas dirigidas siempre a desestabilizar al sistema democrático y al modelo de desarrollo económico. Esto consta en los archivos del Congreso y de la prensa nacional.

Se equivocan quienes apuestan por la discriminación entre demócratas cuando es hora de la unidad.

Los peruanos residentes en Miami acaban de demostrarlo. Ellos, que apoyaron en la primera vuelta a Alejandro Toledo, han decidido apoyar ahora a Keiko Fujimori tras conocer la decisión del jefe de Perú Posible de aliarse con Humala, a quien consideran el único peligro para la democracia.

Es hora de concertar entre los demócratas, no de confrontar. Es hora de la unión nacional en democracia, mirando al futuro, sin anclarnos en un pasado que nos separa y nos enfrenta innecesariamente, inútilmente.

Nos unen la defensa de la institucionalidad democrática, de la libertad económica, la libertad de prensa y los derechos humanos con justicia para todos, así como la necesidad perentoria de reformar el Estado para hacer justicia social distribuyendo al pueblo la riqueza generada por nuestra pujante economía.

Quienes creemos en la democracia tenemos que asegurar la continuidad del rumbo que nos está liberando de la pobreza y del subdesarrollo. Y la única opción electoral que nos asegura esa continuidad es la que encarna Keiko Fujimori.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s