EL VOTO RESPONSABLE ES POR KEIKO FUJIMORI

El voto responsable es un concepto subjetivo según la óptica política de quien ejerce el acto del sufragio.

Para los demócratas votar es un acto solemne y emblemático que nos permite fortalecer la democracia y la libertad. Para la izquierda es un mero trámite político que hay que cumplir para llegar al poder y utilizarlo después para imponer desde arriba un sistema político antidemocrático.

En el Perú la estrategia del candidato antisistema, Ollanta Humala, está escrita en su plan de gobierno: llegar al poder para liquidar la Constitución de 1993, base de la institucionalidad democrática moderna y de la libertad que ha permito que el país ingrese a la senda del desarrollo económico actual.

Es deber de los demócratas encarar al humalismo y cerrarle el paso, para impedir que se restaure en el Perú el estatismo populista que nos condujo al mayor desastre económico, social y político de nuestra historia.

Los jóvenes que votan hoy por primera vez deben saber que antes de la Constitución de 1993 el país era uno de los tres países más atrasados de América -junto con Bolivia y Haití -, tenía un estado ausente o inútil, atravesado por la corrupción en todos sus niveles; y el terrorismo tenía una presencia dominante en las tres cuartas partes del territorio nacional.

Es cierto que aún subsisten en nuestra patria amada serios problemas sociales, como los bolsones de miseria en las ciudades y en la sierra alta, la inseguridad, el narcotráfico, el estado ausente o ineficiente, etc., pero deben saber que ustedes jóvenes tienen la suerte de haber encontrado un país distinto, pacificado, en crecimiento, reconstruido de los escombros.

La experiencia mundial nos enseña que los países que han alcanzado el desarrollo han transitado por el camino que hoy recorremos nosotros, siguiendo procesos que duran 30 ó 40 años. Debemos ser pacientes y perseverantes en seguir el rumbo iniciado, sin caer en la impaciencia y la desesperación.

Para captar seguidores que apoyen sus objetivos políticos contrarios a la democracia, Ollanta Humala confunde a los ciudadanos adrede afirmando que los problemas de pobreza que aún subsisten con causados por el modelo de desarrollo económico. Esto es falso.

Los que han fracasado son los políticos ineficientes que asumieron la administración del país en la década actual, que han fracasado al haber sido incapaces de darnos seguridad contra el hampa y el terrorismo, agua potable, desagüe, buena atención de salud, educación de calidad, caminos, títulos de propiedad, electricidad, y todos lo demás que el estado está obligado a brindar.

La libertad económica instituida en 1993 ha cumplido su objetivo central de generar riqueza nacional, como se ve a simple vista en todas partes: miles de construcciones nuevas, inversiones por doquier, centros comerciales repletos de gente que consume productos y servicios, decenas de miles de vehículos nuevos, etc.

Solo las 170 empresas estatales que existían bajo el modelo estatista y populista que propone Humala ocasionaban una pérdida anual de 2.150 millones de dólares, dinero de todos los peruanos que se iba en mantener a burócratas dorados y en cubrir eternos déficits de esas compañías. ¡Y hoy Humala quiere crear nuevas empresas estatales de telecomunicaciones, gas y aviación comercial!

Estamos advertidos entonces el riesgo que conlleva esa opción política. Por ello les corresponde a los demócratas votar este domingo por la única capaz de vencer al candidato del estatismo y del populismo, que es Keiko Fujimori.

En un amplio sector popular se cree que Fuerza 2011 es un partido antisistema por culpa de la campaña de desinformación política que por años han venido haciendo algunos sectores antifujimoristas reclacitrantes.

Esta confusión juega a favor de Humala porque si éste tuviera que competir en la segunda vuelta electoral con un candidato distinto de Keiko, el sector fujimorista que se cree antisistema podría darle el triunfo al golpista. Me lo confirmó un joven marginal de unos 22 años, en San Juan de Lurigancho.

Sostengo que la única candidata que vencería a Ollanta en una segunda vuelta es Keiko Fujimori, porque ella tiene una votación sólida en los sectores populares y en buena parte del interior del país.

Votar por el  tercer candidato del grupo que lidera las encuestas supone un altísimo riesgo para el futuro de nuestra democracia y del modelo económico, pues todo indica que es imposible que le gane al comandante izquierdista.

Aseguremos entonces la continuidad democrática y el crecimiento sostenido votando por la alternativa popular comprometida con el progreso en democracia que encarnan Keiko Fujimori y Fuerza 2011.

Las credenciales democráticas de Keiko son muchas, pero basta con recordar que en los momentos difíciles del actual quinquenio, en que los enemigos del sistema lo pusieron en jaque, ella lideró a su bancada parlamentaria para darle gobernabilidad al país, aún cuando de por medio estuvo el gobierno que maltrató y humilló a su padre. Lo hizo porque antes que nada debía proteger los intereses del Perú.

Este domingo meditemos nuestro voto, votemos con responsabilidad y libertad, sin dejarnos presionar ni arrastrar los prejuicios políticos y campañas tendenciosas. Aseguremos la continuidad de nuestra democracia, construyamos un futuro con seguridad y oportunidades para nuestros hijos, y hagamos historia ungiendo por primera vez a una mujer presidente constitucional de la república.

Víctor Robles es K – 35

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