Más “políticamente incorrecto” que nunca

Tras haber librado desde esta columna de opinión una intensa batalla de ideas en defensa de la democracia, la libertad, la verdad histórica y la justicia, he decidido pasar al terreno de la acción política, para lo cual intentaré llegar al Congreso de la República en las elecciones del 10 de abril próximo.

Me siento obligado a explicar mi decisión a las personas que siguen mis artículos porque ellas me merecen especial respeto y gratitud. Después de todo, a ellas me debo como periodista y analista político.

El ejercicio profesional me ha enseñado que las ideas son como las semillas. Alguien las siembra, y después, poco a poco, germinan, crecen y se arraigan en la conciencia de los hombres.

A eso nos hemos dedicado en este espacio. Las ideas que hemos sembrado han empezado a germinar. Hoy muchos más peruanos entienden que los derechos humanos son para todos los peruanos sin excepción, no solo para los terroristas y sus familiares.

También muchos más entienden que nuestra sociedad es una sola, que no es verdad que existan, separadas y encontradas, una sociedad civil” y otra “militar”, sino que los civiles, policías y militares somos partes de una sola sociedad que es la nación peruana.

Hemos hecho retroceder a quienes sostienen que los peruanos deberíamos sentirnos culpables o avergonzados de haber derrotado al terrorismo. Al contrario, hoy nos sentimos orgullosos de esa victoria y de que el mundo nos admire por haberla alcanzado.

Esta modesta trinchera periodística ha reivindicado el rol decisivo que cumplieron nuestras FFAA y PNP en aquella victoria. Igual ha rechazado la persecución penal-política injusta e indiscriminada contra los policías, ronderos y militares que lucharon en defensa de la democracia contra el terrorismo.

También ha contribuido a construir un consenso político en favor de la necesidad de acabar con el maltrato salarial y pensionario que sufren nuestros uniformados, como un paso indispensable para levantar de los escombros a nuestra deteriorada y olvidada Defensa Nacional.

Pero, sobre todo, Políticamente Incorrecto ha tratado de ser la voz de los demócratas que se resisten a transigir con quienes avasallan los derechos fundamentales y el estado de derecho con el pretexto absurdo de defender los “derechos humanos”.

Nada puede ser más aberrante que encarcelar y perseguir a inocentes aplicando normas draconianas que niegan nuestra soberanía jurídica y pisotean derechos elementales como el derecho al debido proceso, el derecho a ser juzgado por un juez natural e imparcial, el derecho a la presunción de inocencia, entre otros.

Tales derechos, que se cumplen in estricto para los terroristas, son violados a diario en agravio de nuestros policías y militares porque se ha impuesto en la sociedad una ideología absurda que considera a los militares criminales y a los terroristas “luchadores sociales equivocados”.

El antimilitarismo oligárquico, el marxista (liderado por ciertas ONG) y el aprista de viejo cuño se entronizaron la década pasada en la administración de justicia, logrando que ésta se ensañe con quienes salvaron a la democracia. También en el Ejecutivo y el Legislativo, al extremo que nuestra Defensa Nacional fue abandonada por completo.

He decidido entrar a la política para combatir esas ideas retrógradas y enfrentarlas con iniciativas dirigidas a acabar con la persecución, la venganza, la impunidad para el terrorismo, y las violaciones al debido proceso y a los derechos fundamentales, males instituidos por el antimilitarismo desde el 2001.

También para recuperar la soberanía jurídica de nuestro país, reivindicar la victoria de nuestra nación sobre el terrorismo, honrar la memoria de los héroes y mártires de la pacificación, restaurar el imperio del estado de Derecho y recuperar la independencia plena de la administración de justicia.

Son estos los objetivos que guían mi acción política, junto con otros no menos importantes: construir un nuevo Estado moderno, eficiente y transparente; cambiar radicalmente la Educación teniendo como meta la formación de ciudadanos superiores, emprendedores y con valores sólidos: honrados, laboriosos, solidarios y amantes de la libertad.

He aceptado la invitación de Fuerza 2011 porque la señora Keiko Fujimori es la única candidata que se ha comprometido a ejecutar las reformas necesarias para consolidar el modelo de desarrollo y el estado de derecho.

A diferencia de los demás candidatos, que se niegan a comprometerse por cálculo político, ella sí está dispuesta a hacer tales cambios sin miedo a nada.

Ya es hora que una mujer asuma la conducción del país. No tengo dudas de que Keiko Fujimori tiene la serenidad, la capacidad y el coraje que se necesitan para liderar el Perú hacia el desarrollo por en camino de la reforma.

He ingresado a la política impulsado además por el liderazgo de Rafael Rey, presidente del partido Renovación Nacional, un hombre reconocido por sus adversarios políticos como una persona honesta, leal y de principios.

Rey es una garantía de que el proyecto que lidera Keiko Fujimori es una apuesta genuina y seria por el cambio de las estructuras caducas que frenan nuestro desarrollo, pero en libertad, en democracia y con transparencia.

Ya estoy en la arena política y en campaña electoral. Pero de ninguna manera dejaré esta tribuna, seguiré escribiendo cada semana en defensa de los valores y principios democráticos que defiendo. Están ustedes avisados.

 

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