Radicales antisistema en las regiones

Santos, líder comunista

La victoria de candidatos declarados enemigos de la inversión privada en regiones donde están asentados importantes prospectos mineros o energéticos es tal vez el resultado que preocupa más a los inversionistas tras las elecciones del pasado domingo. Veamos.

El caso que más alarma es el de Cajamarca, donde ha sido elegido presidente regional Gregorio Santos, antiguo militante del Partido Comunista del Perú Patria Roja, y considerado uno de los más recalcitrantes promotores de protestas violentas en contra de la minería.

De hecho se supo que la campaña de Santos estuvo basada sobre todo en ataques contra los inversionistas que explotan yacimientos de minerales o tienen proyectos mineros en desarrollo.

La victoria del comunista  – señalado como uno de los instigadores de los sucesos  luctuosos de Bagua – podría postergar o truncar la ejecución de los proyectos La Zanja, Cerro Corona, y Michiquillay, entre otros, que ayudarían a acabar con la pobreza en la sierra norte del Perú.

La misma suerte correría un conjunto de inversiones privadas vitales para el desarrollo del departamento de Cusco con la elección del humalista Jorge Acurio como presidente regional cusqueño.

Los proyectos en riesgo son la irrigación Majes-Siguas II, el aeropuerto internacional de Chinchero y el desarrollo del gas de Camisea.

La campaña millonaria que hizo Acurio ha suscitado suspicacia acerca del origen de los fondos que ha gastado. Para muchos, fue financiada con “petrodólares” remesados por el sátrapa de Caracas.

En Junín, el triunfo en las urnas del radical Vladimir Cerrón Rojas, cabeza del Movimiento Perú Libre, pone en duda el futuro del proyecto minero Toromocho, a cargo de la corporación Chinalco, que tiene planeado invertir en una primera etapa más de 500 millones de dólares.

Cerrón, hijo de un profesor universitario asesinado en 1986 por sus supuestos lazos con Sendero Luminoso, es  visto como un enemigo declarado de la economía libre. Durante su campaña, agrupó en torno suyo a varios grupos radicales contrarios a la inversión privada.

En Piura ha ganado Javier Atkins, un ex funcionario del Banco de Crédito y empresario local que, en su empeño por defender sus intereses no ha tenido reparo en aliarse con grupos radicales y ONG opositoras de la minería.

Atkins y otros empresarios agroindustriales piuranos se oponen a los proyectos mineros Río Blanco y Tambogrande, porque creen por error que la minería podría afectar sus negocios.

Durante su campaña, Atkins afirmó que, de ganar las elecciones, revisará los denuncios mineros de Piura y establecerá “zonas intangibles” en las que no se podrá realizar actividades mineras.

Finalmente, en Arequipa ha sido reelecto el presidente regional Juan Manuel Guillén, quien lideró las protestas contra el proyecto minero Tía María. Éste, a cargo de la empresa Southern Perú, supondrá una inversión de más de mil millones de dólares a favor de esa región.

Hay quienes sostienen que Guillén se sumó a las protestas porque estaba en campaña electoral, pero ahora que ha ganado no se opondrá a Tía María ya que ésta le proporcionará recursos para hacer obras en su gestión. Pronto veremos si es cierto el pragmatismo de Guillén.

En medio de estas malas noticias, complace saber que el sucesor del retrógrado presidente regional de Puno, Hernán Fuentes, será Juan Luque Mamani, rector de la universidad “Néstor Cáceres Velásquez” de Juliaca, un hombre de línea moderada frente a la inversión privada.

¿Cómo es posible que hayan ganado candidatos retrógrados en Cajamarca, Cusco y Junín, habiendo vivido esos pueblos en el fondo del abismo de la miseria por culpa de las políticas estatistas y populistas?

Ha sido posible por la ausencia, o la presencia muy débil en todo caso, de partidos políticos y otras instituciones que defiendan los principios democráticos que hacen posible que las compañías privadas trabajen en libertad en nuestro país.

Esos partidos carecen de medios para llegar al pueblo con un mensaje atractivo y coherente, para dar la batalla ideológica a los enemigos de la libertad, quienes sí reciben ingentes recursos para financiar ONG y medios de información que orquestan protestas y campañas de desinformación.

Que diferencia con otros países, como Chile, por ejemplo, donde sus empresarios se comprometen con la defensa de la libertad económica y de la democracia, y participan en la vida política promoviendo instituciones mediáticas, académicas y de investigación social en favor de tan noble causa.

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