Las falsas victorias de la izquierda y del PPC

No ganó la izquierda

Los resultados de la elección municipal y regional configuran un nuevo panorama político nacional que los ciudadanos debemos analizar con cuidado para no dejarnos llevar por las apariencias.

Susana Villarán ha ganado la alcaldía de Lima, pero no ha ganado ninguna de las 35 alcaldías distritales limeñas que estuvieron en disputa, y ha perdido los gobiernos regionales que tuvo en Cajamarca y Junín.

Al escribir esta columna Lourdes Flores parecía haber perdido ante Villarán, pero el PPC ha ganado más de la mitad de las alcaldías de Lima.

La prensa y los políticos le reconocen al Apra una gestión de gobierno aprobatoria, pero ese partido ha perdido en Lima, las regiones y provincias.

El Perú ha avanzado mucho en el terreno económico, pero los radicales antisistema han ganado gobiernos regionales claves. ¿Qué significan estos resultados?

En Lima la mayoría de los ciudadanos ha votado por Villarán para la alcaldía provincial, pero a la vez ha votado por el PPC para la mayor parte de las alcaldías distritales. Los electores han soslayado el factor político y han preferido votar por personas en vez de hacerlo por los partidos.

Mientras que para los políticos y la prensa estas elecciones iban a ser más políticas, por la cercanía de los próximos comicios presidenciales y parlamentarios, para la ciudadanía han sido solo vecinales o regionales.

Los resultados nos dicen que la victoria de Susana no supone la “resurrección” de la izquierda, y también que el triunfo del PPC en los distritos tampoco significa el resurgimiento de la derecha popular socialcristiana.

El electorado ha reafirmado que es independiente, que sigue resentido con los partidos políticos; que estos, con justa razón, le siguen inspirando desconfianza por la manera en que actúan.

La gran perdedora en los comicios ha sido la clase política. El Apra, Acción Popular, Perú Posible, el Partido Nacionalista, Unión Por el Perú, Patria Roja, etc., han sido derrotados por caudillos locales y fuerzas independientes.

Pero como no hay peor ciego que el que no quiere ver, la izquierda que ahora lidera Susana se apresta a abrir tienda aparte en las presidenciales, confiada en que la ola que llevó al triunfo a Villarán durará hasta abril y los arrastrará hasta Palacio de Gobierno. Craso error.

El más perjudicado con todo esto es Alejandro Toledo, pues todo indica que el 2011 tendrá que disputarse el voto izquierdista que siempre lo apoyó con dos candidatos de izquierda, Ollanta Humala y el de Fuerza Social. Esta división dispersará el voto populista e izquierdista, para beneplácito  de Keiko Fujimori y Luis Castañeda, los candidatos demócratas.

Así lo han entendido los mandos toledistas. Por eso su aparato mediático viró y apoyó a Lourdes en el último tramo de la campaña, pero ya era demasiado tarde. Ellos, que hicieron de la “tía regia” la representante de una supuesta “izquierda moderna” deben estar hoy arrepentidos.

Lo que ha pasado en las elecciones regionales es algo más complejo y también preocupante, pero eso lo analizaremos en otro artículo.

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