El Caballo de Troya de las FFAA

Tiempo para todo, menos para liderar la Defensa Nacional

Por Alcides Albente

Cuando Alan Garcia ganó las elecciones del 2006 un amigo -furibundo detractor del mandatario y del APRA- me comentó, entre otros cosas, que lo consideraba el más peligroso enemigo que tenían las fuerzas armadas (FFAA) del Perú, y me dio una serie de argumentos que atribuí a su apasionamiento.

En aquel momento, igual que muchos, estábamos aliviados de que Garcia hubiese derrotado al peligroso Humala, cosa con la que si coincidí con mi amigo. Yo voté por Alan, él me dijo que ni muerto porque era consecuente con su desprecio por el ex mandatario y votó en blanco. Me pareció una medida extrema que no compartí, pero que me dejaba claro que lo que le falta a la política nacional es justamente consecuencia con principios e ideales.

Años después sus argumentos los encontré más sólidos. Garcia, me dijo, intenta vendernos a toda costa la idea de que él es un buen gobernante y que el “exitoso modelo peruano” es obra suya. Ni es cierto lo del buen gobernante, ni lo del exitoso modelo peruano. Lo que si es verdad es que desde 1993 en que se estableció la actual Constitución, en el Perú se privilegia el libre mercado, y esto no lo hizo ni Paniagua, ni Toledo, menos Garcia, sino Fujimori, a quien permanentemente se le niega el mérito, tal como lo ha hecho la izquierda chilena durante 20 años con Pinochet. Según mi amigo, Garcia no pudo ser un buen gobernante en el pasado, tampoco ahora, ni lo sería en el 2016 por una razón sencilla: nunca ha trabajado en su vida. ¿Alguna empresa exitosa podría esperar mejores resultados si contrata para dirigirla a alguien sin hoja de vida con experiencia laboral? Lo dudo. Porque para administrar una empresa, tanto como un país -lo que es obligación de los gobernantes-, hay que haber trabajado un buen tiempo, haber acumulado experiencia, haber tomado decisiones, también haberse equivocado, pero fundamentalmente haber acertado, algo que se logra en el día a día, con años de trabajo y esfuerzo. En ello radica la génesis del gran error que cometieron los peruanos que le dieron su voto a Garcia en 1985 ¿o no se equivocaron? Tal vez muchos de ellos piensen ahora que no, que todo fue una exageración de la derecha, la cual en nuestro país por cierto es inexistente, al menos en sentido institucional.

Votaron por alguien que jamás trabajó, que nunca supo lo que es ser mando bajo o mando medio y de pronto se vio en la cima del poder político. ¿Y qué hizo entonces? Lo único que estaba en capacidad de hacer, es decir aplicar los dogmas socialistas –el germen del resentimiento, la envidia y el odio, la antitesis del merito- con los que había sido formado, alentado por viejos marxistas de los años 20′ que vieron en él la única posibilidad de hacer su revolución tardía que resultó siendo el fracaso más grande de nuestra historia republicana, aunque hoy pretendan que lo olvidemos. La formación que recibió desde niño Alan Garcia, quien creció y se educó en el núcleo ideológico de su partido, tuvo además de su fundamento marxista, la siguiente consigna: despreciar a las FFAA “asesinas de los mártires de Trujillo”.

Es por ello, que en su primer periodo echó mano del cliché populista “de favorecer a los pobres” para reducir la compra de los Mirage 2000 que tanta falta hicieron en 1995; suprimió la modernización del BAP Aguirre, y cortó la del BAP Almirante Grau el que pretendió vender pero no pudo al enterarse el país que Chile estaba interesado en comprarlo.

Creó un Ministerio de Defensa sin ningún tipo de estudio que lo sustente, solo para dividir a las FFAA, a las que en determinado momento pretendió unificar como lo hizo con las Fuerzas Policiales. Sobre esto ultimo, al cabo de 20 años deberíamos preguntarnos qué tan acertada fue aquella decisión. Para quien escribe estas líneas, lo mas significativo que trajo esa unificación son pugnas entre lso tres códigos al interior de la PNP.

Además, le negó todo apoyo político a los militares en su lucha contra Sendero y el MRTA. Y por supuesto no podemos olvidar su “memorable elogio” a la “mística” de los asesinos terroristas.

Fue Jefe Supremo de las FFAA para disfrazarse de mariscal y subirse a un tanque o a un avión, pero jamás para liderarlas y así establecer una política coherente de seguridad y defensa.

Paralelamente, las acusaciones de corrupción contra su gobierno, nunca esclarecidas, aparecían una tras otra. Los pobres, por cierto, nunca se beneficiaron con el “gran corazón” del aquel entonces joven mandatario.

Ese fue Garcia de los 80′ respecto del sector Defensa. El de hoy, aunque más curtido, recurre al mismo argumento hipócrita del “servicio a los pobres” en una costosa carta publicada a toda pagina en el El Comercio para decirle al al país por darle un bono a las FFAA era perjudicar a los más pobres. Mi amigo tenía razón, al final de cuentas.

A raíz de lo sucedido seria bueno que los militares en actividad y en retiro tomasen nota de esto: el objetivo de Garcia es reducir las FFAA a su mínima expresión al punto de hacerlas insignificantes y de adorno.

Lo que busca su discurso pacifista es sensibilizar a buena parte del país sobre la inutilidad de las FFAA. Lo tiene bien calculado. Pero los golpes más duros no van por el lado de la compra de material bélico, sino por el de la moral del personal, por eso se ha propuesto acabar con la cedula viva.

El presidente utiliza este tema para llevar el debate por esa senda, generar rechazo contra este sistema provisional, lo cual vienen replicando líderes de opinión caviares, economistas neoliberales y demás.

A propósito de caviares, hay quienes le recomiendan a Garcia que no sea ingenuo, que no se deje utilizar por aquellos. Están en un error. O no conocen al mandatario o en el fondo guardan simpatía por él, de lo cual están en su derecho. Garcia no se deja utilizar por nadie y menos es ingenuo.

Lo cierto es comparte la forma de pensar de los caviares porque ahora ya no es un socialista ortodoxo sino un liberal izquierdizante como diría don Javier Valle Riestra. Lo que diferencia a Garcia de los caviares es que uno esta al mando del ejecutivo y los otros, por su naturaleza anti representación, son parte de la maquinaria oenegeísta – derechohumanista que actúa contra el sistema que él circunstancialmente representa.

Además el APRA siempre será el hermano no reconocido de la izquierda peruana, que ahora ellos lideran por encima de cualquier partido o moviento político zurdo.

Ante esta situación, en la cual el gobierno aparentemente ha dado marcha atrás –me refiero a eliminar la cedula viva- los militares no deberían bajar la guardia, porque eso solo obedece a una táctica temporal, el objetivo se mantiene. Sin contar que el costo se cargará a la partidas de cada una de las instituciones, lo cual sin dada irá en desmedro de la capacitación y entrenamiento del personal militar y policial.

Lo que corresponde ahora es que los altos mandos militares, dejándose de una vez por todas de pensar en sus propios intereses, se preocupen realmente por lo que más aqueja a sus subalternos, y sobretodo por las próximas generaciones de jóvenes que se interesen por servir a su Patria en la sacrificada vida militar. Para ello tienen que hacer prevalecer sus derechos con la razón que los asiste o con la fuerza democrática de ser necesario.

Si los almirantes y generales no tienen el coraje para defender las legítimas aspiraciones de sus subalternos, que podemos esperar de ellos en la guerra.

La carta de Garcia al Presidente del Congreso es de una perversidad sin limites, que por demás se burla del Congreso al decirle que su comisión de defensa no hace propuestas serias. Perversidad porque le dice al país, más o menos en estos términos: si le aumento a los militares no queda plata para los pobres. Lo que no dice, claro está, es que con o sin aumento la situación de los pobres no cambiará mucho, aunque él se empeñe –siempre en consecuencia con su ego – que vivimos en el mejor de los mundos y que somos la envidia de Chile y de las “republiquetas”. El mismo cinismo con que en 1990 negaba que el Perú estuviese en crisis.

El populismo barato siempre es la mejor arma de los demagogos. “Si se le aumenta a los militares la Caja Fiscal colapsa”. Es decir la justa aspiración de los miembros de las FFAA peor pagadas de la región, después de las bolivianas, es un atentado contra la economía del país, de ser aceptada.

Lo peor de todo, es que esa afirmación no la hace un congresista, un ministro, un empresario o un líder opositor, lo dice nada menos que el Jefe Supremo de las FFAA. El mismo que no ha puesto un solo pie en las bases contrasubversivas que combaten a Sendero en una lucha que como podrán observar los lectores, solo es mencionada cuando matan a un militar o a un policía en sus larguisimas y aburridas peroratas “optimitas”.

El VRAE o Bagua no son su tema. Lo suyo es dedicarse a dar discursos o a inaugurar obras hechas comúnmente con fondos privados, y de vez en cuando escribir un artículo en algún diario local. Nuestro presidente es un perfecto relacionista público del mercado. Seguramente muchos incautos que lo escuchan – tanto va el agua al cántaro- terminan creyendo que los favorables números macroeconómicos son obra de él y de su gobierno y no del modelo económico liberal y de los precios internacionales de nuestras materias primas sin valor agregado y escasa mano de obra tecnificada, a decir de Michael Porter.

Siempre con la misma mezquindad el mandatario le dice al país que un rector de una universidad pública gana S/4,700, menos que un coronel, pero no dice que ese rector podría renunciar a su trabajo y conseguir el mismo puesto en una universidad privada donde podría ganar diez veces más, si es que es lo suficientemente competente. El coronel no podría hacer cosa semejante puesto que tendría que renunciar a su profesión porque ésta no se puede ejercer en el sector privado.

Siendo Jefe Supremo de las FFAA cuestiona la eficiencia de las Fuerzas Armadas sin que él en ningún momento les haya establecido metas de gestión. Empleemos como ejemplo a la Armada. El Jefes Supremo de las FFAA no le dice al país que anualmente muchos capitanes de corbeta y tenientes primero de esa institución renuncian a su profesión para incorporarse al sector privado a ganar cuatro veces su sueldo. El estado, a través de la Marina, les da una excelente preparación -lo que es contradictorio al pagarles una miseria – sin embargo, a los diez o doce años de carrera, y teniendo mucho más tiempo aun para brindar muy valiosos servicios al país, piden su pase al retiro para buscar un mejor futuro para sus familias en el sector privado. Ahí consiguen buenos puestos de trabajo.

Y ya que de eficiencia habla este señor, entonces ¿como contratan a oficiales de Marina en muchas prestigiosas empresas para que se desempeñen como gerentes generales, gerentes de logística, gerentes comerciales, gerentes financiaros, sino tienen una meritoria hoja de vida profesional hecha en el estado?

Por otro lado no es exacto que anualmente cientos de oficiales pasan al retiro por renovación de cuadros, lo que dicho sea de paso su Ministro de Defensa firma por delegación y lo hace porque existen mecanismos bien establecidos para este procedimiento, puesto que a lo sumo llegaran a 80.

Hay que considerar que anualmente deben egresar promociones de oficiales de las FFAA de acuerdo a la Política de Defensa Nacional que él esta en la obligación de establecer. Esos jóvenes se gradúan con grandes expectativas aspirando a ejercer su carrera por los siguientes treinta años. Garcia habla de generales pero no dice que un porcentaje muy reducido de cada promoción logra alcanzar el nivel más alto de la profesión. Es evidente que hay más generales en retiro que en actividad porque existen limites para el ejercicio del grado en el activo, y en la mayoría de casos estos no llegan a los 60 años.

Habiendo aumentado considerablemente la esperanza de vida, en particular en poblaciones de gente que gozan de buena salud como los militares, es común que existan hoy muchos generales retirados que tengan más de 85 años. El asunto es mucho más complejo que lo que pueda decir la carta del Mandatario.

En general, Garcia ha escrito como si él fuese un analista político y no el Presidente de la República y por ende Jefe Supremo de las FFAA. Pero no se encuentra solo con su estrategia. La ministra Araoz ha sido su vocera en este despropósito y ella ha aplaudido a sus amigos los economistas neoliberales, como Fritz Du Bois, para hacer eco de la patraña contra nuestras FFAA. Ignorancia, perversidad y desprecio unidos para atacar a nuestros militares.

A estas alturas al Almirante Du Bois Gervasi, ex Ministro de Marina, debe haberle quedado clqro aquello de “cría cuervos…”.

A ellos se han sumado algunos empresarios incondicionales a Palacio. Gran parte de estos han sido siempre consecuentes, pero solo con sus cuentas bancarias en Suiza. A fines de los 90′ ellos preferían tratar con el Diablo antes que con Alan Garcia, pero hoy le tienen más fe que a la Virgen de Guadalupe.

Todo esto refleja la real falta de una política de estado en Defensa y Seguridad Nacional, la que misma que está al garete desde hace casi una década. Está al garete porque quien se encuentra obligado por la Constitución a asumir el liderazgo político de las FFAA, (que los caviares han traducido mal en “control civil” sobre aquellas), no son el Ministro de Defensa ni el Presidente del Consejo de Ministros, es el Presidente de la República, quien no cumple a cabalidad con esta obligación.

Para ejercer liderazgo se tiene que estar comprometido y compenetrado con lo que se lidera. Ejemplos sobran. Por cierto, la Constitución no habla de Jefe Supremo de la salud pública, de la educación, de la justicia o de la economía. Esta ausencia de liderazgo o compromiso la podemos apreciar en varios hechos.

Hace unos meses el señor Presidente viajó a Bariloche a participar en la reunión de mandatarios que conforma UNASUR, cita en la cual su discurso se centró en “denunciar” el gasto en armas en la región, lo que fue aplaudido por la prensa caviar y por el partido de gobierno. Extraordinaria jugada política de García, exclamaron algunos, “por eso Bachelet ha decidido acabar con el impuesto del cobre”. Ingenuos, como si en ese país las cosas se manejasen como acá, es decir, tomando decisiones trascendentales a raíz de un titular de periódico. Ahí existe la planificación, aquí nada que se le parezca.

Pero más allá de eso, el mensaje de García no tuvo como blanco los países de la región, ni los EEUU, ni menos Bachelet, Chávez o Uribe. El mensaje fue para las FFAA peruanas más o menos con esta intención: no les voy a comprar armas, no les voy a aumentar el sueldo, no hay cambio en la política sobre el VRAE, ustedes arréglenselas como puedan.

A sabiendas del absurdo, insistió con la peregrina idea de liderar un frente internacional a favor del desarme –tal como pretendió con el tema de los no alineados en su primer mandato- solo para inflar su astronómico ego. Esta propuesta la llevó al Vaticano, que por razones obvias lo respaldó.

En resumen, si Barack Obama ha recibido el Nóbel de la Paz, ¿porque él no?

Sin embargo ¿Al cabo de estos meses qué se ha avanzado en ese terreno?. Nada. ¿Que logró el viaje a Chile, para pregonar el desarme, de la ministra Araoz, ahora convertida por orden de Garcia en una visible adversaria de las FFAA de su país cuya falta de conocimiento de la realidad nacional tuvo mucho que ver con el fatal desenlace de Bagua? . Evidentemente nada.

Otro hecho significativo de esta falta de liderazgo se dio en el entierro de nuestros oficiales y técnico de la FAP, caídos en el VRAE: El Jefe Supremo de las FFAA brilló por su ausencia.

Es que es un hombre muy ocupado pues.

Más o menos por la misma época, fallecieron en Afganizartan seis soldados italianos. Su entierro fue multitudinario. A él, asistieron el presidente de Italia, el primer ministro Silvio Bernusconi y demás altas autoridades políticas. Lo propio hace en España el rey Juan Carlos -quien como Jefe de Estado es Jefe Supremo de sus FFAA- cuando fallecen en acto del servicio soldados españoles.

En Italia hubo duelo nacional, aquí también, pero por la muerte de la trovadora socialista Mercedes Sosa. Reminiscencias de su nunca olvidada ortodoxia zurda. Y pensar que hay quienes dicen que los caviares lo utilizan. Increíble. País de desconcertadas gentes.

Garcia no se da un tiempo para asistir al velorio de estos héroes, pero si lo hace para ir al del conocido periodista Alvaro Ugaz o del artista nacional Arturo “Zambo” Cavero. También hay espacio para recibir al gran tenor Placido Domingo, que llegó a Lima por aquellos días. Para las relaciones públicas si hay momentos, es más, sobran. Y no es que Domingo –sin duda una figura extraordinaria de la lírica y un mejor caballero- no sea un personaje digno de ser recibido en Palacio por el Presidente, ni mucho menos, pero también deberían de haber algunos minutos para que los familiares de nuestros héroes reciban las condolencias presidenciales. Eso lo haría alguien que en su posición, estuviese completamente consciente del liderazgo que está obligado a ejercer sobre sus FFAA.

A esto hay que sumar la reestructuración del ministerio de defensa en un elefante blanco de ocho direcciones generales cuyo funcionamiento redunda con las direcciones generales de las Instituciones Armadas. Este ministerio esta poblado de diplomáticos y abogados que creen que los asuntos de seguridad nacional se resuelven con la diplomacia o con la firma de una resolución. Y como no, la creación de un museo de la Memoria contra el sentir mayoritario de lo miembros en actividad y en retiro de las FFAA -de las cuales insisto es Jefe Supremo- solo para darse gusto èl -de paso a un grupito de “intelectuales” de izquierda- , y a unas cuantas ONG políticas y a sus tontos útiles.

También “destacan” los constantes maltratos evidentemente alentados desde Palacio, al vicepresidente Giampietri, conspicuo representante de las FFAA en la política nacional.

Por último, no imagino a la presidente Bachelet, Lula o Uribe -quien tiene a sus FFAA combatiendo contra el terrorismo tal como las nuestras- decir barbaridades como que los oficiales sean evaluados por los alcaldes y por las universidades. Más aun, saludar públicamente las insensatezes que el bufonesco candidato Bayly ha hecho respecto a la defensa nacional. Deplorable.

Por todas esas razones, las FFAA tienen su Caballo de Troya en su “Jefe Supremo”, quien ha vuelto al poder con afan reivindicador, a completar la obra que su ineptitud ochentera le saboteó: asestar un golpe mortal a las FFAA. A menos, claro está, que las víctimas reaccionen a tiempo ¿lo harán?

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