Reivindiquemos la profesión periodística

El 2010 tiene que ser el año de la reivindicación del periodismo como profesión, debe ser el año de la dignificación de la carrera que elegimos muchas mujeres y muchos hombres con vocación de estudio y de servicio a la sociedad, a las causas justas y a la verdad.

Quien escribe estas líneas se hizo periodista de manera empírica, ejerciendo la profesión desde temprana edad. Cuando cursaba el penúltimo año de la carrera en la universidad San Martín de Porres empecé a trabajar como reportero y ya no pude regresar a las aulas. Me devoraron la vorágine del trabajo y la pasión de escribir a diario.

Así como, muchos periodistas nos hemos forjado en la práctica, empezando desde abajo, primero como reporteros policiales, pasando después por otras secciones diversas, como deportes, espectáculos, provincias, etc.,  hasta llegar a ejercer los cargos de director o editor general.

Ocurre, sin embargo, que el país ha cambiado en las últimas décadas y actualmente hay varias universidades que tienen facultades de Ciencias de la Comunicación, en las que centenares de jóvenes estudian cinco años con esfuerzo, y también con el sacrificio económico de sus padres, para que el estado los reconozca al final de sus estudios como periodistas profesionales.

Muchos de ellos hacen después cursos de post grado, como diplomados, licenciaturas, maestrías o doctorados en los que invierten sus ahorros personales o los de la familia. En total suman hasta ocho años de estudios superiores con el objeto de ser profesionales competitivos.

Lo frustrante e indignante para toda esa juventud es que, al final del camino, la mayoría de ellos se da de bruces con una realidad irracional y cruel que les dice de golpe: El periodismo no es una profesión, es solo un oficio.

Con justa razón, los golpeados se preguntan:¿Y por qué entonces el estado me obligó a estudiar cinco años de universidad para  recibirme de periodista profesional, si no me iba a reconocer como tal?

Resulta irónico, parece una burla, pero esto ocurre a pesar de que el título profesional que reciben los jóvenes egresados de las facultades de Ciencias de la Comunicación como periodistas o comunicadores profesionales es entregado por el propio estado, a nombre de la Nación.

Lo que sucede hoy, de manera discriminatoria e inicua,  es que el ejercicio de la profesión periodística no tiene ninguna protección de la ley, ni del estado, lo cual propicia que el ámbito profesional de miles de egresados de las universidades sea invadido constantemente por cualquiera.

Todo lo contrario ocurre con los abogados, ingenieros, médicos o arquitectos, por mencionar solo algunos, quienes sólo pueden ejercer su profesión si tienen título universitario y están inscritos en el colegio profesional respectivo. ¿Por qué se discrimina así a los periodistas y comunicadores?

Duele reconocerlo, pero es la verdad: Somos tratados como si fuésemos  profesionales de segunda categoría. Cualquier persona puede ejercer nuestra profesión sin necesidad de haberla estudiando, lo cual es injusto y enervante.

Esta situación tuvo un paréntesis importante a partir de 1981, cuando el Congreso de la República reconoció, mediante la Ley 23221, al periodismo como una profesión y estableció que para poder ejercerla había que tener título universitario y estar inscrito en el Colegio de Periodistas del Perú (CPP).

Esta norma rigió hasta 1990, cuando el Congreso de la República de entonces la dejó sin efecto mediante la Ley 26937, que está vigente aún y que señala que para ser periodista no se requiere tener título universitario, ni estar inscrito en el Colegio profesional respectivo.

Cuando la 26937 entró en vigor, la profesión periodística empezó a hundirse en la más completa informalidad, que devino en una degeneración extrema de su práctica. De esto pueden dar fe numerosos ciudadanos que son o han sido víctimas de vulgares chantajistas que usurpan el título noble de periodista o comunicador profesional.

Considero que ha llegado la hora de revertir esta situación y de volver a darle al periodismo el lugar que le corresponde como profesión, porque de lo contrario la sociedad y su representación política, el Estado, estarían estafando a miles de jóvenes estudiantes universitarios y a sus respectivas familias.

El punto está en que el Congreso de 1990 confundió la Libertad de Expresión con el ejercicio de la Profesión Periodística, que son cosas distintas.

Todos los ciudadanos tiene el derecho de expresar libremente su pensamiento en los medios de comunicación social, pero esto no quiere decir que ello les faculte a ejercer la profesión periodística ya que ésta es una carrera universitaria reconocida y titulada por el estado a nombre de la Nación.

Por ejemplo, mis amigos Ántero Flores-Aráoz o Marcos Ibazeta Mariño expresan libremente sus ideas en dos diarios distintos, son brillantes referentes de opinión, pero no son periodistas profesionales porque no han sido formados en la universidad para hacer un diario o una revista, ni para producir un programa de radio o de televisión.

Igual, Baruch Ivcher o Chicho Mohme son dueños de América y Frecuencia Latina, respectivamente, canales que expresan su pensamiento, pero eso tampoco los hace periodistas, son empresarios.

A la inversa, hay veteranos reporteros judiciales que saben mucho de leyes penales y civiles, son duchos en procedimientos judiciales, pero no por ello pueden arrogarse la condición de abogados, ni tampoco pueden litigar en los tribunales como profesionales del Derecho.

Queda claro entonces que son cosas distintas la Libertad de Expresión y el ejercicio de la Profesión Periodística. Cada cual tiene su espacio propio, y merecen igual protección por parte de la ley y del Estado.

Es necesario restaurar la colegiatura obligatoria para ejercer el periodismo si queremos resolver los problemas que aquejan a nuestra sociedad como consecuencia de la informalidad en la profesión.

Los actuales directivos de la orden están empeñados en alcanzar este objetivo desde hace dos años, pero lamentablemente no han podido lograrlo.

Desde esta tribuna hago una invocación a los miembros del Congreso de la República para que hagan suya la iniciativa que ha presentado el CPP y aprueben cuanto antes el proyecto de ley que restaura la colegiatura como requisito obligatorio para ejercer el periodismo profesional.

De otra parte, los comunicadores profesionales necesitamos tener un Colegio sólido en valores, que vele de manera eficiente porque nuestra carrera sea ejercida por todos los miembros de la orden de manera ética, lo cual redundaría en beneficio de toda la sociedad.

Necesitamos un CPP moderno, con una estructura distinta que represente al todo el espectro de los comunicadores sociales, que atraiga a su seno a miles de jóvenes profesionales que se mantienen al margen de la orden con justa razón, porque no se sienten incluidos, sino excluidos, por ella

Ya no podemos seguir siendo una entidad solo para periodistas cuando formamos parte de una familia profesional más diversa que abarca a asesores de imagen, comunicadores corporativos, relacionistas públicos, directores o productores de cine, televisión y radio, reporteros gráficos, etc.

El nuevo CPP no solo debe incluir a miles de profesionales excluidos, también debe ser una institución viva, insertada cabalmente en nuestra sociedad, respetada por los ciudadanos, y sobre todo que esté a la altura de las necesidades profesionales de sus miembros.

El nuevo CPP debe ofrecerle a sus miembros la posibilidad de acceder a cursos de postgrado o de especialización que les permita ser profesionales altamente competitivos. ¿Si otros colegios profesionales lo hacen, por qué no podría hacerlo el CPP?

Quienes ejercen desde muchos años atrás el periodismo de manera empírica, pero profesional, serían reconocidos y colegiados, con la única condición de aceptar el Código de Ética respectivo, y tendrán la posibilidad de capacitarse y de actualizar sus conocimientos con ayuda del Colegio.

En suma, creo que nuestro Colegio profesional debe ser reestructurado, adecuado a los tiempos modernos, ya que el país y el mundo han cambiado mucho durante los últimos 30 años.

El modelo que planteo es el de una institución organizada en capítulos profesionales conducidos por grupos directivos que realicen permanentemente actividades académicas y, por qué no, que generen recursos que nos permitan brindar servicios y beneficios a los integrantes de la orden.

El Colegio de Periodistas no puede ni debe seguir siendo una entidad que vive de espaldas a la realidad profesional actual, que solo da señales de vida una vez el año, cuando organiza actividades para festejar el Día del Periodista.

Queridos colegas, los convoco a que este año 2010 aunemos esfuerzos para iniciar una etapa superior en la entidad que representa nuestra profesión, para rescatar juntos la dignidad del periodismo profesional, para defender el futuro de los jóvenes comunicadores, para ser un gremio referente de la sociedad  y un ejemplo para las otras profesiones.

(*) Periodista profesional

Anuncios

2 comentarios en “Reivindiquemos la profesión periodística

  1. Ciertamente el periodismo es una profesión liberal y como los grandes dueños de los medios de comunicación casi ninguno ha sido o es un periodista profesional formado acadèmicamente nunca le van a dar el espacio que como cualquier carrera tiene, además los propietarios de estos medios (cadenas radiales por ejemplo )defienden intereses económicos y políticos creados en favor de un estado servil al interés privado y neo liberal.
    ¿Cómo reivindicar al periodismo radial y en general ?organizàndolo y fomentando el empresaria do de periodistas profesionales creando medios de comunicación dirigidos por periodistas formados para esta carrera y fortaleciendo los colegios profesionales y llevando al congreso a estos profesionales y que legislen en favor de la profesión.

  2. Actualmente, cualquier persona se irroga la calidad de periodista y reclama para si el tener derecho de opinar sobre cualquier tema, muchas veces difamando a las personas. Con el consabido recurso de “de buena fuente”, “habría”, “estaría”, y demás condicionales, muchas veces se manchan las honras de personas y éstas, tienen que estar aclarando las notas periodísticas para limpiar su imagen y prestigio. Por eso, creo que el periodismo debe ser ejercido por periodistas profesionales que hayan egresado de las aulas universitarias y/o institutos superiores, y debidamente colegiados.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s