Una propuesta militar para el VRAE

La ultra izquierda y sus aliados políticos y mediáticos han satanizado la propuesta que hizo hace unas semanas el congresista y primer vicepresidente de la república, Luis Giampietri Rojas, de aplicar una nueva estrategia militar contra el terrorismo en el valle Apurimac Ene (VRAE). Lo han hecho sin antes haber conocido la  propuesta, actuando otra vez sin buena voluntad, con fines políticos subalternos.

Como siempre, tomaron el rábano por las hojas y gritaron a los cuatro vientos ¡Giampietri quiere bombardear los pueblos del VRAE!, con la intención evidente de descalificar a quien consideran su enemigo. ¿Por qué lo odian tanto, acaso por su actuación valiente cuando fue rehén del MRTA?

Es triste admitirlo, pero hay peruanos insensibles ante la muerte de sus hermanos a manos de terroristas, indolentes ante la tragedia ajena, y carentes de un sentimiento elemental en todo ciudadano bien nacido: el amor a la patria.

Lo real es que la propuesta que lanzó el vicepresidente Giampietri no ha sido improvisada, todo lo contrario, está basada en un estudio serio y bien fundamentado que ha desarrollado hace unos meses un destacado oficial de nuestra Marina de Guerra al que no menciono porque no estoy autorizado a hacerlo.

El estudio, titulado “VRAE, consideraciones para una estrategia eficaz”, propone en resumen la aplicación de un plan estratégico integral, político – militar, que toma como base una experiencia aplicada con éxito en dos conflictos ocurridos en Asia hace décadas.

El modelo fue aplicado primero por el ejército británico para combatir a la guerrilla comunista maoísta de Malasia (1948-1950), Una vez derrotada ésta, el Reino Unido le concedió la independencia a ese país del sudeste asiático.

Estados Unidos la aplicó en Vietnam del sur con el nombre de “Experimento Buon Enao”, bajo responsabilidad de sus fuerzas especiales (boinas verdes), que combatieron a la guerrilla comunista (Vietcong), durante el gobierno de Jhon F. Kennedy.

La estrategia se basa en la doctrina maoísta de la guerra, que considera a la fuerza guerrillera un pez que se desplaza a su libre albedrío mientras esté en el agua, que es la población. La respuesta consiste en “dejar al pez sin agua”, es decir separar a los guerrilleros de las poblaciones, aislarlos por completo.

En Vietnam del sur, los boinas verdes llegaron a acoger y proteger a 400 mil familias y de esa manera pudieron dar duros golpes al Vietcong, pero tras la muerte de Kennedy la administración de Lindon B. Jhonson resolvió desmontar el experimento y retomar la estrategia de mera confrontación entre ejércitos que lo llevaría a la derrota.

A finales de los años 80’, el ejército peruano aplicó una estrategia similar que obligó a Sendero Luminoso a “huir hacia delante” y petardear desesperado Lima, porque había sido aislado, rechazado y vencido militarmente por los pueblos de andinos.

En el caso que nos ocupa hoy, el vicepresidente y congresista ha sugerido aplicar la propuesta del oficial de Marina – adecuada a nuestra realidad – en la zona de Vizcatán, donde los terroristas tienen una mayor presencia y actividad conjunta con el narcotráfico, que es su principal fuente de apoyo económico, social y logístico.

La idea es que las fuerzas armadas evacuen los poblados que existen en esa área y reubiquen a sus habitantes en lugares cercanos a las bases militares, donde las familias desplazadas recibirían nuevas tierras, servicios básicos de salud, educación, agua potable y energía eléctrica, así como apoyo para sembrar cultivos alternativos, etc.

Los pobladores reubicados tendrían allí una mejor seguridad, y conservarían la propiedad de sus tierras originales, a las que retornarían tan pronto como el terrorismo fuese erradicado de las mismas.

El principal efecto positivo de este plan es que se evitarían los “daños colaterales” que siempre se producen en  todo conflicto, o sea que mueran civiles inocentes, ya que en el área de combate se quedarían solo los terroristas y los narcotraficantes, los cuales serían fácilmente identificables al quedarse aislados.

Según la iniciativa, no existe ningún riesgo de que los criminales que actúan en el VRAE sean reconocidos como “fuerza beligerante”, puesto que el derecho internacional no les reconoce esta condición a los terroristas ni a los narcotraficantes.

Por cierto, todos aquellos que se queden en la zona declarada de enfrentamiento o combate perderían automáticamente su derecho a las garantías constitucionales por encontrarse en una zona de combate militar.

El autor de la iniciativa sostiene que otro beneficio importante sería que el estado lograría el apoyo de la población brindándole beneficios y servicios públicos a los reubicados, particularmente seguridad y protección para sus familias.

Esta relación óptima estado-ciudadanos permitiría obtener información valiosa, llamada “inteligencia operativa”, para poder ubicar y detener o eliminar a los cabecillas terroristas y traficantes de droga que se desplazan por Vizcatán.

Eventualmente, se produciría un beneficio adicional para todos, es decir para los habitantes y el país en general, si en los nuevos asentamientos se logra crear e impulsar polos de desarrollo económico alternativos.

Como se puede apreciar, la estrategia alternativa respaldada por el primer vicepresidente de la república, es coherente, por lo tanto merece ser analizada y discutida con seriedad por el alto mando militar que conduce actualmente la lucha contra el terrorismo en el VRAE.

Lo que propone en esencia el autor de la iniciativa es actuar con inteligencia para ganarse el apoyo de la población de Vizcatán y aislar al terrorismo, entendiendo de esta manera que la lucha contra ese flagelo es fundamentalmente política.

Sin embargo, hay grandes obstáculos que dificultan la actuación militar en el VRAE, como la ausencia de una legislación clara sobre el uso de la fuerza, la inoperancia del aparato estatal que frena la ejecución de obras de desarrollo, y la actuación parcializada de la administración de justicia a favor del terrorismo y en contra de las fuerzas armadas.

Por buena que sea la estrategia militar que se adopte en el VRAE, fracasará mientras subsistan las actuales condiciones políticas, en las que solo una parte del estado asume la lucha, en tanto que las demás instituciones estatales claves para alcanzar la victoria evaden la obligación de sumarse al combate en sus respectivos ámbitos, y más bien se prestan al juego político de justificar y proteger el terrorismo.

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Un comentario en “Una propuesta militar para el VRAE

  1. buena propuesta!! de dejar al pez sin agua, hay muchos inocentes expuestos a estos inescrupulosos y a la par nuestra FF.AA tambien, porque se ven con la mision obstaculizada, todo por que hay una division que para muchos no es notoria y por lo mismo sacan provecho de la ignorancia de la mayoria, es necesario que todos sepan que hay una lucha del estado peruano contra su propio estado por no exagerar.lamentablente hasta ahora el mas parece mas organizado que los que luchan por el bienestar del peru que son pocos!!

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