Impunidad para asesinos de vigilantes

incendioLa pseudo “justicia anticorrupción” acaba de consagrar la impunidad del asesinato de seis humildes vigilantes que murieron quemados vivos durante el ataque e incendio del Banco de la Nación, perpetrado el 28 de julio del año 2000, durante la llamada Marcha de los Cuatro Suyos, que encabezó en entonces candidato presidencial derrotado Alejandro Toledo.

Pero no solo esa “justicia” perversa lo ha hecho. También han puesto su cuota a favor de la impunidad algunos medios de prensa que mienten a sus lectores, televidentes u oyentes diciéndoles que el corrupto Vladimiro Montesinos “ha sido condenado a diez años por la muerte de los cuatro vigilantes”.

Mentira, la 2ª Sala Anticorrupción de Lima lo ha declarado “autor mediato” de otros delitos: contra la seguridad pública, contra la administración pública y peculado. Y lo ha absuelto de la matanza de los vigilantes.

No pudieron condenarlo simplemente porque es inocente de esas muertes. Montesinos es un ser despreciable que merece estar donde está por haber cometido delitos imperdonables, pero nada de esto puede justificar la manipulación política de la administración de justicia en una sociedad democrática. Menos aún la impunidad para los criminales.

Indigna la actitud de cierta prensa, que oculta la verdad e ignora a las víctimas del séxtuple asesinato, los vigilantes Guillermo Angulo Concha, Pedro Valverde Baltazar, Antonio Gonzales Dávalos, Miguel Pariona Gonzales, Víctor Hugo Miranda y Víctor López Azca. Ni los menciona al referirse a los hechos, demostrando que no le interesa las víctimas.

Igualmente cómplices de la impunidad consagrada en este caso son los pseudo defensores de los derechos humanos, que se han quedado mudos frente a tremenda injusticia. Ellos, que tanto les gusta la palabra “impunidad” para hacer campañas contra sus adversarios políticos, ahora prefieren silbar y mirar el cielo, haciéndose los desentendidos.

Los hechos

Pero el principal responsable de que la matanza del Banco de la Nación quede impune es el ex presidente Alejandro Toledo, porque indultó primero a los presuntos criminales y después su gobierno ocultó y desapareció pruebas fundamentales para juzgar a los asesinos.

El día del crimen, el 28 de julio del 2000, una turba de sujetos armados con bombas molotov atacó de manera simultanea las sedes del Poder Judicial (antiguo ministerio de Educación), el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) y el Banco de la Nación, entre otros edificios públicos situados en el centro de Lima, para “protestar” contra la juramentación de Alberto Fujimori por un nuevo período presidencial.

Aún tengo grabada nítida en la memoria la imagen de Ricardo Letts Comenares posando sonriente y eufórico para la foto, delante de la sede del JNE, blandiendo una bandera roja, mientras detrás de él lenguas de fuego salen de una ventana del local incendiado.

Una cámara de seguridad de la policía instalada en lo más alto de una esquina opuesta al edificio del banco grabó todo lo sucedido. Primero la turba irrumpió en el JNE y lanzó al interior de éste varias bombas incendiarias. Después rompió las ventanas del banco y lanzó al interior una cortina en llamas arrancada del jurado electoral. Así empezó el incendio.

Pero no solo esa cámara registró aquellas imágenes. También lo hicieron varios reporteros de diversos medios de prensa que cubrieron las incidencias de la “marcha de los cuatro suyos”, que había sido convocada por Toledo para impedir que Fujimori jure al cargo.

Esa misma noche y al día siguiente, los canales de televisión propalaron los vídeos de la policía y los propios, mostrando a los criminales en pleno delito. Al día siguiente la prensa publicó abundantes fotografías similares, con lo cual la policía pudo identificar a los autores del incendio del Banco de la Nación.

Una vez identificados, la policía los capturó, la fiscalía los acusó penalmente y el Poder Judicial les abrió proceso judicial para que respondan por tan graves actos criminales.

Sin embargo, el 28 de julio del 2001, tras asumir el mando presidencial y en su primer acto público, Toledo indultó a los asesinos alegando que eran “víctimas de la dictadura de Fujimori”. A continuación, montaron un caso para culpar de los hechos a Montesinos y la PNP.

Ocho años después, la farsa se ha derrumbado. Montesinos ha tenido que ser absuelto, porque no había otra opción, y los verdaderos asesinos siguen impunes.

¿Y los vídeos?

Según fuentes policiales, el gobierno de Toledo ordenó a la PNP que desapareciera los videos en los que fueron grabados los asesinos, pero al parecer esa orden se incumplió y existe al menos una copia bien guardada.

Otro acto encubridor del gobierno de Toledo es el ocultamiento o presunta desaparición de un informe de la policía federal de los Estados Unidos (FBI) y de la policía del Canadá sobre el origen de la explosión que provocó que el edificio del banco se desplomara.

La prensa toledista y la izquierdista “denunció” con grandes titulares que agentes de inteligencia colocaron cargas explosivas en el edificio y las hicieron estallar para derribarlo, versión que fue negada de inmediato por el cuerpo de bomberos, que señaló que el derrumbe fue ocasionado por una implosión producida por la alta intensidad del fuego.

Para dilucidar quien tenía la razón, el gobierno toledista pidió ayuda al FBI y al gobierno de Canadá, los cuales enviaron a expertos para que investigaran lo sucedido. Estos entregaron su informe poco tiempo después al entonces ministro del Interior Fernando Rospigliosi, quien se negó a publicarlo y lo secuestró. Todo indica que ha sido destruido.

Finalmente, para ocultar cualquier rastro que permitiera esclarecer el crimen en el futuro, el gobierno de Toledo mandó a limpiar los escombros del edificio siniestrado, cuando el Poder Judicial aún debía investigar el caso.

Un tribunal ha dado un primer veredicto. Montesinos y la policía han sido absueltos del asesinato de los policías, lo cual supone que los criminales siguen libres, paseándose impunemente por las calles, y también que el Ministerio Público debe abrir de oficio una nueva investigación para ubicar y castigar a los homicidas. ¿Lo hará?

Mientras tanto, los familiares de los seis vigilantes asesinados, que han recibido solo una magra reparación económica, siguen esperando que se les haga justicia.

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3 comentarios en “Impunidad para asesinos de vigilantes

  1. calla concha tu madre vas a morir hijo de puta, viva la lucha subersiva carajoooo, perro de mierda, tendras que morir como lo que eres un perro.
    viva toledo carajoooooooo.

    • calla cobarde toledo traiciono al pueblo por encubrir a los asesinos de los seis trabajadores que murieron en el banco de la nacion,lo dice una de las viudas y a mi no me amenazes que no tengo miedo,poco hombre.

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