Infame persecusión a un militar insigne

huamanUna nueva vendetta judicial, en agravio de los ex jefes militares que lucharon contra el terrorismo en Ayacucho, están fraguando las ONG de origen marxista que trafican con los derechos humanos. El principal objetivo de este andamiaje siniestro es el general en retiro Adrián Huamán Centeno, militar insigne, figura emblemática de nuestro ejército, a quien esas ONG y sus operadores del Ministerio Público y del Poder Judicial pretenden condenar a morir en la cárcel, acusándolo de delitos de “lesa humanidad” que jamás cometió.

Los procesos en la justicia de “derechos humanos” contra militares parecen meros trámites de sentencias condenatorias “cocinadas” de antemano por las ONG, ya que estas actúan como parte civil y a la vez adoctrinan a los fiscales y jueces que ven sus juicios, ante la indiferencia cómplice del presidente del Poder Judicial, Javier Villa Stein,  y de la Fiscal de la Nación, Gladys Echaiz.

En la cabeza de Huaman, las ONG  pretenden escarmentar a quienes combatieron en Ayacucho, y crear las condiciones para condenar después a los demás uniformados y civiles acusados indiscriminadamente por la ex Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR).

Al general Huamán lo acusaron primero de presuntos delitos contra la libertad, contra la vida, homicidio, etc., pero hace pocos días, y después de seis años de proceso judicial, los fiscales de “derechos humanos” le han cambiado tales acusaciones por la de “autoría mediata”.

Es la acusación de moda, el último “gran negocio” de los abogados de las ONG, porque para sentenciar a una persona no se necesita pruebas, ni testigos, ni indicios razonables confluyentes. Basta solo pegar con baba algunos indicios dispersos y envolverlos en retórica pseudo “humanista” para declarar responsable al inculpado.

Esta “receta” la creó la CVR, la introdujo en su informe final, y se la inculcó después, por medio de las ONG izquierdistas, a los fiscales y jueces de “derechos humanos”, de manera corrupta y convenida, de la aquellas tendrán que rendir cuentas algún día ante la justicia.

Acusaciones

La fiscal especial de “derechos humano” de Ayacucho, Cristina Olazábal, ha denunciado al general Huamán ante el Poder Judicial por tres casos ocurridos en 1984, en los cuales él no tuvo ninguna participación.

Tales casos son la ejecución extrajudicial de seis presuntos terroristas que eran además miembros de una evangélica de la localidad de Callqui, atribuida a infantes de marina; la desaparición del corresponsal del diario La República en Huanta Jaime Ayala; y las tres fosas comunes halladas en Pucayacu, en 1984.

Ninguno de esos hechos son de responsabilidad del general Huaman, según ha aclarado su defensa, porque se produjeron en Huanta, donde las operaciones militares estaban a cargo de la marina y no del ejército, y porque el general acusado estaba dedicado entonces a fortalecer su autoridad de gobierno para combatir políticamente al terrorismo.

La ex CVR pretende que Huaman sea condenado por delitos de “lesa humanidad”, lo cual supone que el general moriría tras las rejas, ya que actualmente tiene más de 79 años de edad y la pena mínima por ese delito es de 25 años.

Pero a las ONG les importa un bledo. Ellas buscan la condena porque así se confirmaría como “verdadera” la historia de falsedades construida en el informe de la CVR, en la que esta dice hipócritamente que Sendero fue el “principal violador de derechos humanos”, pero en los hechos solo persigue a los militares y presenta a los terroristas como “luchadores sociales”.

Con una condena por “autoría mediata” las ONG y la ex CVR también podrán decir que “es verdad” que quienes cometieron los excesos denunciados actuaron “siguiendo órdenes” criminales que partían desde los más alto del gobierno democrático, cuando en realidad fueron hechos aislados cuyos responsables tienen que ser individualizados y sancionados por la justicia. Su objetivo final es desacreditar a la democracia, mostrarla como un sistema injusto y violador de los derechos humanos.

Otros motivos para convertir a toda costa en “asesino” al general Huaman es borrar la buena gestión que cumplió como jefe político militar de Ayacucho, y enlodar la imagen de un general que tuvo siempre la simpatía y el apoyo mayoritario del pueblo ayacuchano, en particular de los campesinos, con quienes hablaba en su lengua materna, el quechua.

¿Quien es Huamán?

En agosto de 1984, el general de brigada EP Adrián Huaman Centeno, fue cesado abruptamente del cargo de jefe Político Militar de Ayacucho, por decisión del entonces presidente constitucional de la república Fernando Belaúnde Terry.

Huaman permaneció solo ocho meses en ese puesto, pero realizó una gestión gratamente recordada por los ayacuchanos, quienes lo consideran el jefe militar que mejor comprendió la problemática de su región y el que más trabajó para atacar los males socioeconómicos que servían de caldo de cultivo para la violencia terrorista.

El general, oriundo de Abancay, Apurimac, hijo de agricultores y quechua hablante, asumió el cargo el 31 de diciembre de 1983, en reemplazo del general Clemente Noel Moral, quien fuera el primer jefe político militar de Ayacucho, en circunstancias en que Sendero Luminoso ya había expandido su agresión a todo Ayacucho, a los departamentos vecinos de Apurimac y Huancavelica, y avanzaba hacia otras zonas del país.

Cuando Huamán asumió el cargo, llegó acompañado de dos estados mayores, uno militar, para combatir, y otro civil, para enfrentar y resolver los problemas socio económicos. Éste último estaba integrado por 15 profesionales.

Rápidamente se ganó la confianza y la simpatía de la población porque a diario salía del cuartel para supervisar en persona el desenvolvimiento de las instituciones públicas y de los altos funcionarios estatales de la región.

Gracias a su apariencia de campesino humilde y sencillo, se vestía de civil o se quitaba los galones, e ingresaba a las dependencias públicas, como si fuese un ciudadano cualquiera o un simple suboficial del ejército, preguntando por el trámite de diversos expedientes.

Cada domingo, después de la ceremonia de izamiento de la bandera nacional en la plaza de armas, escuchaba a los campesinos que llegaban a Huamanga para pedir que las autoridades atiendan sus necesidades. Conversaba con ellos en quechua y, en la medida que podía, él mismo atendía de inmediato las peticiones que le hacían.

Muchos ayacuchanos recuerdan como anécdota que una vez una humilde campesina se acercó al general y le dijo en quechua que una patrulla de soldados había ingresado a su casa la noche anterior, en una operación de rastrillaje, y que había desaparecido del dinero que guardaba en un cajón.

A la semana siguiente, al final del acto patriótico en la plaza de armas, el general se acercó a la señora en la plaza y le devolvió el dinero que había sido sustraído. El soldado que lo hizo fue castigado ejemplarmente.

El dedo en la llaga

Poco después que asumió la jefatura político militar de Ayacucho, el general Huamán convocó a todas las autoridades del departamento y les dijo que debían trabajar juntos y en forma coordinada para darle al problema del terrorismo una solución política antes que militar.

En esa línea, Huaman intentó imponer su autoridad de gobierno para que la administración pública funcionara con eficiencia y atendiera las necesidades más urgentes de la población vulnerable a la influencia terrorista. Lo logró solo parcialmente, debido a la falta de apoyo político de parte del gobierno del presidente Belaúnde.

En ese empeño, Huaman destituyó por ineficiente al entonces presidente de la Corporación de Fomento y Desarrollo de Ayacucho Uriel Bustamante Niño de Guzmán, quien fuera designado en ese cargo por el Ejecutivo. Esta decisión le permitió agilizar la burocracia, pero la costaría a la postre la destitución.

En el octavo mes, cansado de la falta de apoyo político a su gestión no militar, el general declaró al diario La República, en una entrevista, que el cargo de jefe político-militar que ejercía no era efectivo,  porque solo tenía libertad en el terreno militar, pero en el político estaba atado de manos por falta de apoyo y de presupuesto.

“La Fuerza Armada no está a cargo de la situación política. Solamente de la militar. Situación política significa que usted encuentra una injusticia y puede cambiar de inmediato a las autoridades”, afirmó el general.

Reclamó además, en forma directa y en términos claros, contra el centralismo limeño y contra la ausencia de cambios políticos que creen las condiciones favorables para derrotar al terrorismo.

“La solución, para mi, es corregir la situación que existe, por decir, que la cárcel no esté llena de inocentes sin juicio, que los jueces no cobren coimas… Estamos con las mismas personas que dieron lugar a la subversión… ¿Acaso no están las mismas personas que abusaron, los mismos jueces, o sea los mismos que dieron lugar a todo esto?, señaló el general.

En la misma entrevista dejó en claro, con mayor énfasis, que el terrorismo no debía ser enfrentado solo militarmente: “La solución no es militar, porque si fuera militar yo la resuelvo en minutos. Si se tratara de matar, Ayacucho no existiría en media hora y Huancavelica tampoco. Pero estamos hablando de seres humanos, de pueblos olvidados que han reclamado 160 años y nadie les ha hecho caso, y ahora estamos cosechando ese resultado…”.

Después de que aparecieron publicadas estas declaraciones, el presidente Belaúnde destituyó al general Huamán alegando que con sus opiniones había rebasado los límites castrenses e invadido los fueros políticos.

En Ayacucho, la gente se solidarizó con Huaman porque entendió que la verdadera causa del cese había sido la decisión del general de destituir a los presidentes de las Corporaciones de Desarrollo de esa región y de Huancavelica, que pertenecían al partido gobernante, Acción Popular.

El país entero se solidarizó con el general Huamán porque éste había puesto en dedo en la llaga al señalar que la guerra contra el terrorismo debía ser también contra la pobreza y contra la indolencia e ineficiencia del aparato estatal anquilosado. Esto es lo que ocultan ahora la ex CVR y las ONG izquierdistas, para condenar al general como si fuese un criminal.

RECUADRO:

El periodista que descubrió las fosas de Pucayacu, Carlos Valdez Medina, entonces corresponsal de la agencia de noticias Asociated Press y del diario La República en Ayacucho, me contó que ese mismo día, al regresar a Huamanga, compartió una cena con el general Adrián Huaman y con el entonces propietario de aquel diario Gustavo Mohme Llona.

Durante la reunión, Valdez contó lo que había encontrado en Pucayacu y Huamán se lamentó mostrándose sorprendido y afectado. El general dijo que lamentablemente él no podría hacer mucho porque la zona de Huanta estaba bajo control de la Marina y ésta dependía directamente de Lima.

Mohme, que siempre respaldó el trabajo del general Huamán, entendió la situación y nunca lo culpó de esos hechos. Hoy, sin embargo, los nuevos directivos de La República se han sumado a la campaña de las ONG marxistas y pro marxistas en contra del general Huaman. Una más.

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4 comentarios en “Infame persecusión a un militar insigne

  1. Lo que usted llama “excesos” o hechos aislados, no eran tales: era una sistemática política de exterminio diseñada y planificada por el estado peruano. Por eso es que los militares asesinos seguían la misma metodología: secuestrarlos, torturarlos, desaparecer los cadáveres, negar su autoría…
    Huamán, como Jefe Político,es autor mediato. Dentro de la jerarquía militar, nada hace ningún militar sin que sea ordenado desde arriba. Y si lo hace, es sancionado. ¿Por qué Huamán no sancionó tantos genocidios de decenas de civiles que sus tropas cometieron dentro de sujurisdicción? Obviamente, porque las órdenes de exterminio fueron dadas por él.
    Es una vergüenza para el Perú, que estos genocidas anden sueltos.

  2. LO QUE HUAMAN TANTO RECOMENDO POR AÑOS, LO APLICO FUJIMORI EN SU GOBIERNO Y VEMOS AHORA COMO EL TENIA RAZON Y EL TEMA DE TERRORISMO ES COSA DEL PASADO, HUAMAN FUE UN HOMBRE PACIFISTA Y SI HABIAN ORDENES NO ERAN DE EL SI NO DE BELAUNDE DIRECTAMENTE, PERO COMO SIEMPRE REYNA LA INJUSTICIA VEMOS AL MEJOR PRESIDENTE DE PERU ” FUJIMORI ” ENTRE REJAS, QUE SE PUEDE ESPERAR NADA RARO QUE OTRO GRAN HOMBRE COMO HUAMAN TAMBIEN LO ESTE, TODO POR SATISFACER Z IZQUIERDISTAS RENEGADOS LLAMADOS ASI MISMO JUSTICIERON CUANDO NO LO SON

  3. El ex presidente Fujimori está preso por algo que no debía estar,” delitos de lesa humanidad ” y¿dónde está BELAUNDE,ALAN GARCIA ? uno no tuvo el valor el otro su accionar coimero y de latrocinio acresentarón mas la subversión;
    el PERU al borde del colapso necesitaba de una decisión política|

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