Salida “a la peruana” para Honduras

La Organización de Estados Americanos (OEA) está obligada a encontrar una salida especial para la crisis política sui generis que vive hoy Honduras, pues si bien es cierto que el presidente Manuel Zelaya ha sido echado del poder, esto se produjo por mandato judicial, y no por decisión arbitraria del alto mando militar.

Tampoco se ha instalado en el poder hondureño una junta militar de gobierno, la sucesión del mando presidencial se ha realizado dentro de la Constitución, habiendo sido Zelaya sustituido por el presidente del Congreso, Roberto Micheletti.

Ha quedado claro además que quien intentó forzar el orden constitucional fue el propio Zelaya, al pretender imponer una consulta ciudadana ilegal para modificar la Constitución tal como lo hizo en su momento su mentor político, Hugo Chávez, para quedarse en el poder.

Por si fuera poco, es evidente que más allá de la protesta inicial de los activistas de izquierda, la gran mayoría de los hondureños apoya la destitución de Zelaya, tal como se pudo ver en la gran manifestación ciudadana de apoyo a Micheletti.

La mayoría de los países de la región, entre ellos el Perú, se apresuró en condenar la salida de Zelaya creyendo que estábamos frente a la resurrección de los cuartelazos del siglo pasado, cuando los mandos militares tomaban el poder y se quedaban con él buen tiempo. Craso error, el caso de Honduras es absolutamente atípico, como acabo de explicarlo.

Estados Unidos parece haberlo entendido así y por eso ha bajado la presión al nuevo gobierno hondureño en busca de encontrar una salida política que respete la decisión de los poderes constitucionales que fueron avasallados por Zelaya, lo cual supone que si éste tiene que regresar lo haga sometido a la ley que prohibió la consulta ilegal.

Este caso me hace recordar al autogolpe del 5 de abril de 1992, que mereció la repulsa unánime del mundo, pero acabó con un acuerdo político de la asamblea general de la OEA en Bahamas, en el que ésta aceptó la continuidad del mandato presidencial de Alberto Fujimori después de que éste se comprometió a celebrar de inmediato la elección de un nuevo Congreso.

Los países de la OEA aprobaron aquella solución pese a la protesta de los partidos políticos del Perú porque sus embajadas en Lima habían reportado a sus respectivas Cancillerías un hecho contundente: casi el 90% de los peruanos aprobó la disolución del Congreso y la intervención del Poder Judicial y del Tribunal Constitucional.

Después de algunos reclamos y protestas, los partidos políticos democráticos más importantes participaron en las elecciones del Congreso Constituyente Democrático (CCD), que aprobó la Constitución actual, que fijó las bases para la modernización económica del país y que fue ratificada en las urnas en 1993.

Estados Unidos promueve ahora la misma fórmula para resolver el caso hondureño, y seguramente será aprobada por la asamblea general de la OEA. Consiste en aceptar la continuidad de Micheletti, pero siempre que se adelanten los comicios generales programados para noviembre, en los que se elegirá a un nuevo presidente, congresistas y alcaldes.

Dichos comicios, por cierto, no incluirán la consulta popular que pretendió imponer el depuesto Zelaya en contra del mandato de la justicia.

Un apoyo cerrado de la OEA a Zelaya traería consecuencias funestas para Honduras y para América Latina en general, pues su eventual regreso a la presidencia, fortalecido por el apoyo internacional, podría allanarle el camino para consumar después sus planes de quedarse en el poder por tiempo indefinido y de sumarse al bloque socialista de Hugo Chávez.

Confiamos en que la madurez y el realismo político se impongan en la asamblea general de la OEA, para que la democracia salga fortalecida de esta crisis provocada por el desbocado afan del chavismo de tomar el poder político en los países de la región, en la perspectiva de frenar el avance de la democracia y de la libertad.

Anuncios

Un comentario en “Salida “a la peruana” para Honduras

  1. Es indignante cómo se manipula la información, ya hemos repetido hasta el cansancio que la Constitución nunca dice que se puede sacar a patadas por la fuerza de las armas a un presidente hondureño de su casa y mandarlo fuera del país; por otra parte, quién dijo que Zelaya se estaba reeligiendo con la cuarta urna, cómo? si las elecciones ya estaban hechadas a andar? no entiendo, y si ese hubiera sido el caso, Zelaya tiene el apoyo de todo el pueblo hondureño, con excepción de la élite pudiente, dónde está entonces la demcracia? Queremos a Zelaya y somos el pueblo, pero ahora… mas que a Zelaya queremos que se respete el mandato del pueblo, la constitución, nuestras leyes, la democracia y las garantías constitucionaes y los derechos humanos. Cómo ven?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s