Los Fedip avasallan al sistema democrático

asonadasHace pocos días, el Parlamento de la región autónoma española de Navarra ha aprobado, por unanimidad, una declaración de condena al “genocidio” de indígenas amazónicos en el Perú, en la que rechaza además el “intento del gobierno peruano de intervenir en la Amazonía”, como si ésta fuese territorio ajeno a nuestro país.

Tan sorprendente resolución ha sido trasladada al gobierno de España junto con una petición expresa para que sea trasmitida a las autoridades peruanas.

De manera simultánea, el presidente de la Asociación de Agencias de Viajes y Turismo de España, Pablo Santander, informó que la afluencia de turistas al Perú caerá este año más de la mitad de lo que tenía proyectado por el gobierno y llegará a sólo 2%.

Santander atribuyó la caída a tres factores: la crisis financiera global, la pandemia de gripe porcina y las huelgas y protestas que han afectado al Cuzco. Siendo éste el mayor atractivo turístico del país, resulta obvio la causa principal de la caída son las revueltas callejeras izquierdistas.

Estos son solo dos ejemplos del grave daño que le viene ocasionando a la imagen y a la economía del país la escalada de violencia que ha desatado desde hace años la ultra izquierda financiada por los petrodólares chavistas.

Ya nadie duda de la intromisión de Bolivia en el complot. El diario La Prensa de ese país reveló hace poco la presencia en La Paz de los líderes de la reciente revuelta de Canchis, que viajaron hasta esa ciudad para asistir a un cónclave marxista denominado “Crisis del capitalismo, recolonización u alternativas populares”.

Mario Ccasa Quispe, dirigente del Frente Único de Defensa de Canchis, declaró a ese diario que cuatro dirigentes de su gremio asistieron a dicho evento orientado principalmente a coordinar lo que los marxistas llaman en su jerga “acciones de masas”, que es lo mismo que decir revueltas y asonadas contra la democracia.

A confesión de parte, relevo de pruebas: “Tenemos contactos dirigenciales con Bolivia porque nuestros problemas y demandas son similares…”, admitió Ccasa.

Ahora queda claro por qué vimos pancartas con las fotografías de Evo Morales durante las manifestaciones realizadas por llamado Frente Único de Canchis.

El caso de Canchis es ilustrativo para comprender lo que está sucediendo en el país, y para conocer la vieja estrategia de la extrema izquierda para tomar el poder por asalto. Esto algo que venimos advirtiendo desde hace varios años y que los partidos políticos democráticos, como el Apra y Unidad Nacional, se han negado a aceptar.

Ocurre que a finales de la década de los años 90’, las fuerzas democráticas se aliaron con la izquierda contra el gobierno de Alberto Fujimori, y combatieron juntos al fujimorismo en calles y plazas. Aquella vez las bases del Apra, de AP, UN, etc., apoyaron a los llamados Frentes de Defensa de los Intereses del Pueblo (Fedip) promovidos por Patria Roja y por otros grupos de la ultra izquierda.

Los marxistas asumieron entonces un discurso de supuesta defensa de la democracia, y los sectores democráticos se lo creyeron. Craso error, pues estos fueron solo “compañeros de ruta” de los comunistas en el objetivo de estos de llegar al poder con su propia agenda política.

¿Es que no notan el escandaloso silencio de la izquierda caviar frente a la ofensiva contra la democracia? ¿Cuál de las ONG ha iniciado una de sus conocidas y estruendosas campañas en defensa del gobierno democrático? ¿Alguna de ellas ha ido más allá de colocar en su página web un comunicado meramente cumplidor y ambiguo sobre el trasfondo político de la protesta organizada que convulsiona hoy al país?

¿Cree el Apra que la izquierda caviar va a apoyar al gobierno para enfrentarse a sus hermanos de Patria Roja y del humalismo; acaso cree que Carlos Iván Degregori o Sofía Macher van a romper con Carlos Tapia o con Alberto Moreno por defender a Alan García?. Jamás, ni en sueños. Sabemos entonces quienes están con la democracia.

La posición de Simón es por ello sospechosa. De una parte dice que defiende el modelo económico y el sistema político, pero al mismo tiempo concilia y pacta de rodillas con los grupos desestabilizadores, legitimándolos y fortaleciéndolos, como lo hemos visto en Bagua, Andahuaylas y Cuzco.

El error del presidente García es avalar esa política que debilita los cimientos de la institucionalidad democrática a favor de sus enemigos. No se ha dado cuenta que la estrategia de estos es montar un “poder popular” de facto sobre el orden constitucional.

La estrategia ultra consiste en avasallar el poder legítimo de los Gobiernos Regionales y Municipales, surgidos de la voluntad popular expresada en las urnas, y someterlo al “poder popular” de facto que son los Fedip o los “frente únicos”.

Es lo mismo que hizo Sendero Luminoso cuando impuso su propio “poder popular” en remotas comunidades. La diferencia es que Abimael Guzmán lo hizo a sangre y fuego, y la ultraizquierda lo hace con petrodólares y con la complicidad de las ONG izquierdistas que han criminalizado el uso legítimo de la fuerza por parte de la democracia.

Si el presidente García toma la decisión política de enfrentar y derrotar la actual ofensiva externa e interna contra la democracia no tiene otra opción que cortar los flujos del dinero chavista que alimenta a los Fedip, y acabar con el andamiaje legal vigente que criminaliza el accionar de las fuerzas del orden. No tiene otra alternativa.

Y si Yehude Simon sigue legitimando a los Fedip, estos pronto serán vistos por los pueblos del interior como el poder real que los representa y los defiende. Si dejamos que esto ocurra, entonces las horas de nuestra democracia estarán contadas.

Por eso es urgente que Simon sea reemplazado por otra persona que conozca bien cómo opera la ultraizquierda y que legitime las auténticas instancias democráticas de representación popular, para que estas canalicen las demandas populares.

Pero esto no es solo responsabilidad del presidente García y del Apra, sino de todas las fuerzas políticas democráticas, que deben tener la lucidez necesaria para entender el problema, para comprender que deben cerrar filas en defensa de la institucionalidad y respaldar las medidas correctivas necesarias.

Un grave error de los sectores democráticos y del gobierno es creer que los Fedip y organismos similares representan en alguna medida la voluntad popular. Esto es un mito, un prejuicio, tal como lo acabamos de ver en el Cuzco con el fracaso de la intentona chavista de sabotear la celebración del Inti Raymi para golpear la economía y la imagen del país.

El plan abortado consistió en movilizar a centenares de campesinos de las alturas de Canchis hacia la ciudad del Cuzco para tomar puntos estratégicos de la ciudad, como el aeropuerto y la explanada de Sacsayhuaman, con el fin de impedir la festividad.

El complot abortó porque una marcha espontánea de más de 5,000 ciudadanos salió a las calles de la ciudad para rechazar el intento, en un hecho sin precedentes que obligó a replegarse a los agitadores.

El presidente regional del Cusco, Hugo Gonzales Sayán, también salió al frente y denunció que los revoltosos se oponen irracionalmente a la inversión privada en su región.

Es falso entonces que los Fedip y demás organismos de fachada de los ultras y chavistas representen la voluntad de los pueblos, es todo lo contrario. Lo que falta es que las fuerzas políticas democráticas asuman la iniciativa política para enfrentarlos.

Pero también es necesario que el estado atienda los reclamos de los pueblos en vez de postergarlos eternamente mediante “mesas de diálogo” inútiles e improductivas.

La única manera de que el estado cumpla con los pueblos es siendo más eficiente, dinámico y moderno, y esto será posible solo si se reforma el aparato estatal, una medida que el Apra se resiste a realizar por un mal cálculo político.

Mi gran amigo difunto José Dellepiane me contó que el año 2007 le preguntó a un alto dirigente aprista por qué su gobierno no reformaba el estado, y éste le respondió que no lo harían porque les traería un alto costo político, así que solo iban a repartir dinero a las regiones porque “la billetera está llena”.

Vemos ahora el resultado: Las regiones tienen dinero, pero de nada les sirve porque el aparato estatal sigue siendo ineficiente, trabado, burocrático, lerdo, y esto impide ejecutar las obras que reclaman los pueblos.

Lo grave es que esta postura del Apra es compartida por sectores de las otras fuerzas democráticas que no entienden que la reforma tiene un costo político inmediato, pero en el mediano plazo, cuando se vean los resultados, el país lo entenderá y entonces sus autores serán vistos como grandes impulsores del progreso.

Todos ellos deben darse cuenta que más allá del cálculo electoral lo que está en juego hoy es la supervivencia del sistema político, y ésta reclama un acuerdo multipartidario urgente para emprender la reforma postergada. O lo hacemos o se hunde el sistema, así de simple.

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