Matanza de Bagua ¿Por qué ocurrió? (II)

Desde hace casi 30 años, Hernando de Soto ha venido predicando con verdad que nuestra democracia será inviable mientras subsista la actual estructura política injusta que la mantiene alejada de pueblo. Y sin embargo muy poco ha cambiado hasta hoy.

Nos acordamos de esta situación inicua cada vez que la realidad nos da un latigazo a la conciencia, como el que estamos viendo hoy en Bagua. Después nos olvidamos, como si nuestro subconsciente colectivo estuviese poseído por un afán suicida incomprensible.

El telón de fondo de esta tragedia no son las leyes en discordia, que al fin y al cabo solo buscan promover el desarrollo económico de la Amazonía, sino la ausencia de mecanismos democráticos en la toma de las decisiones de gobierno.

Si las normas legales en cuestión hubiesen sido consultadas a la población mediante mecanismos institucionales, los agitadores que las han usado como pretexto para provocar la violencia jamás hubiesen tenido espacio para actuar, no hubiese corrido sangre inocente en Bagua, porque el accionar de aquellos perversos se sustenta en la mentira y el rumor falso.

De hecho, la única solución para acabar con la crisis que subsiste todavía en la Amazonía es recurrir a la consulta directa con los verdaderos representantes de los habitantes de los pueblos de esa región, que no son, a todas luces, los congresistas que están sentados en nuestro Parlamento oficial, sino sus apus.

No es que los congresistas sean usurpadores y carezcan de un origen legítimo, sino que en los hechos no ejercen una representatividad efectiva, más allá de la legal, en la medida que no existen mecanismos institucionales que permitan que las personas que los eligieron puedan exigirles que cumplan su deber y que rindan cuentas de su gestión. Esta es la otra reforma política urgente para fortalecer la democracia. Esto es lo que señala De Soto.

El Ejecutivo debe sentarse a conversar directamente con los apus, sin intermediarios, para explicarles los alcances de las leyes en detalle y discutir las modificaciones que propongan aquellos para que desaparezcan los temores que les han infundido los traficantes de la política con el fin de utilizarlos violentamente contra la democracia.

Gran parte de los líderes de esos pueblos son licenciados del ejército que se ganaron las plumas de honor y autoridad que ostentan por haber defendido a la patria en la guerra del Cenepa, por lo que podría tomarse contacto con ellos por medio de sus antiguos camaradas de armas, como los generales ( r) Luis Alatrista o Emilio Murgueytio. Hay lazos entrañables de camaradería entre ellos.

Como resultado de ese diálogo directo se disiparán las dudas y las mentiras esparcidas por los humalistas y las ONG caviares que trafican con los derechos humanos y la defensa del medio ambiente.

Lo lamentable es que hayan tenido que morir 33 peruanos, 24 de ellos policías asesinados a sangre fría, para que recién recurramos, como algo extraordinario, a un ejercicio democrático que debería ser cotidiano en nuestro sistema político, para prevenir la violencia y para tener normas legales más depuradas y sólidas.

Esta lección dolorosa debe servir para que nuestros gobernantes, en el Ejecutivo y en el Congreso, conviertan esta crisis en una oportunidad para fortalecer la democracia y para acabar con los traficantes de la política. ¿Cómo hacerlo? Aprobando una ley de democratización de las decisiones de gobierno.

Los fujimoristas perdieron la oportunidad de hacerlo en la Constitución de 1993, pero pueden ahora retomar y revisar aquel proyecto de reformas políticas que propuso Hernando de Soto, el cual se incluyó, además, la creación de los distritos electorales múltiples y de mecanismos de fiscalización de los congresistas por parte de sus electores.

Las demás fuerzas políticas democráticas, como el Apra, Renovación Nacional, Unidad Nacional, Solidaridad nacional, Somos Perú, etc., también tienen el deber moral de impulsar estas reformas, para consolidar nuestra democracia y para que las vidas perdidas en Bagua no hayan sido sacrificadas en vano.

Otro tema de fondo que nos ha mostrado esta crisis es la carencia que tiene nuestra democracia de una capacidad de respuesta efectiva frente a las asonadas que buscan desestabilizarla. Es sorprendente que no estemos preparados como país para enfrentar y manejar una crisis de esta naturaleza.

A estas horas, el mundo entero está inundado de noticias y comunicados diversos que han sembrado en la opinión pública mundial la certeza de que nuestro sistema democrático ha desatado un genocidio contra los habitantes de la Amazonía, para quitarles sus tierras y entregárselas a compañías extranjeras, en acuerdo con los Estados Unidos. Este es, en síntesis, el mensaje que está rodando por el resto del mundo.

Al presentarse al Congreso, el presidente del Consejo de Ministros, informó que su correo electrónico –y seguramente el del presidente de la república – había sido invadido por miles de mensajes que repetían la misma demanda absurda: “¡Paren el genocidio de los pueblos amazónicos!”. ¿Cómo ha respondido a esto la cancillería? Dudo que haga algo eficiente ya que está infiltrada por caviares “políticamente correctos”.

Con la misma virulencia ha sido diseminada por el planeta la versión de un cura rojo que denunció que había una fosa común en la que la policía había enterrado a 50 personas; y en Internet circulan versiones más alucinantes aún que aseguran, citando fuentes “confiables”, que hay unos 500 comuneros asesinados y otros 500 desaparecidos.

La Defensoría del Pueblo ha tenido que reconocer la mentira del cura, para maquillar su evidente falta de neutralidad en este episodio, pero su comunicado al respecto no ha sido divulgado más allá de nuestras fronteras. ¡Que raro!

Por televisión hemos visto además cómo centenares de nativos llegaron a Bagua en camiones y embarcaciones que demandan un costo imposible de pagar por gente que viene de comunidades tan pobres. ¿Quién financió esos transportes y la demás logística que demandó alimentarlos y darles cobijo durante casi dos meses en esa ciudad?

Lo que hemos visto en Bagua se ha repetido en otras ciudades, como Yurimaguas, Jaén, etc., lo cual nos indica que estamos hablando de sumas altas de dinero y de un planeamiento estratégico complejo difícil de realizar por dirigentes comunales sin mayor preparación en la materia.

Esto explica tal vez el desplazamiento de una cifra indeterminada de funcionarios de ONGs izquierdistas y de congresistas humalistas y comunistas en la zona convulsionada.

Por coincidencia, son las mismas ONG y los mismos grupos políticos que el año pasado auspiciaron la “Cumbre de los Pueblos Indígenas” –patrocinada por Evo Morales -, en la que los participantes acordaron promover tomas de carreteras y otras acciones de fuerza en nuestro país so pretexto de oponerse al “modelo neoliberal” y al TLC con Estados Unidos.

Esos mismos grupos “lloran” las muertes en general, pero no exigen sanción para los asesinos de los policías; culpan al gobierno exclusivamente, exigen la renuncia del Consejo de Ministros, que sean derogadas las leyes en discordia, y se solidarizan con el criminal Pizango. ¡Qué casualidad!

Algo curioso: Quien ingrese al portal de la revista  caviar Ideéle encontrará un vídeo en el que se ve cómo una turba rodea una comisaría y ataca con piedras a los custodios (se oye una voz que dice, “vamos, ya se les acaba la munición). Lo que los ojos ven como un ataque a la policía lleva el siguiente título: “enfrentamiento entre población y la policía”.

Es lamentable, por otro lado, que el premier Yehude Simon haya confirmado lo que advertí como hechos altamente probables en mi anterior artículo, que los policías atacados en Bagua casi no tenían armas de fuego, y que los policías asesinados en la Estación 6 del oleoducto entregaron sus escasas armas a los agresores por temor a que un enfrentamiento arruinara su carrera policial si un atacante salía herido o muerto.

Es indudable que en la falta de manejo de esta crisis hay una responsabilidad política del Ejecutivo que encabeza el presidente Alan García, pero no es el momento de pedirle cuentas. Los demócratas debemos cerrar filas hasta que se solucione el problema, de lo contrario le daríamos un trofeo político inmerecido a los que promueven la violencia.

Apostemos por el diálogo directo, por las reformas políticas urgentes que eviten que en el futuro haya más violencia, por respaldar legal y políticamente a nuestras fuerzas del orden, por acabar con la persecución injusta a nuestros policías, y por dotar a nuestra democracia de una capacidad de respuesta inmediata ante las campañas difamatorias en el mundo.

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8 comentarios en “Matanza de Bagua ¿Por qué ocurrió? (II)

  1. Basta con fijarse en cualquier otra pagina que no sea esta para darse cuenta que la matanza de Bagua fue una descarga absoluta de fuerza bruta policial y militar contra gente rural que no tiene ni los medios ni la fuerza para defenderse… de mas esta decir que los motivos que impulsan a esta gente a protestar son la Venta Del Pais, asi como la injusticia social que hace muchos años que hace que se enriquezcan unos pocos y que muchos paguen sus lujos… que iban a hacer esos policias que murieron en la matanza de Bagua? no estaban dispuestos a matar a sangre fria a su propio pueblo? seguramente este comentario no sera publicado (espero que si). Observar que esta es la unica paguna que no tiene comentarios publicados sobre esta matanza porque los borran.

    gracias

    • Muy cierto aquel acontecimiento social fué una brutal masacre, patrocinada por la señora Mercedes Cabanillas que gracias a Dios parece que ya está denunciada y será investigada al parecer al terminar este regimen autoritario que cachetea, patea, masacra y asesina a cuanta persona se le atraviese en el camino, es cierto el perú avanza, la economía avanza, pero también la corrupción y la dictadura avanzan disfrasandose en que gana el pueblo y mucho más lamentable se refugian en un partido popular de gran trascendencia y eso ya se han dado cuenta sus partidarios por eso en las elecciones municipales el apra se dividió en 2, 1 parte apoyaba a susana villarán y la otra a lourdes flores, creo que ya sabrán que parte apoyó a lourdes flores.

  2. el gobierno es una porqueria q no sirve al pueblo solo asus lacayos imperialistas eeuu.x eso el pueblo se organisa lucha x sus derechos hasta el final

  3. ¿Por qué ocurrió? Ocurrió porque el Estado ejecutó una operación militar previamente planificada, contra civiles e indígenas que un día antes se habían comprometido -por escrito- a despejar la carretera antes de las 10 de la mañana del 5 de junio de 2009. Fueron atacados al amanecer y a traición, por comandos altamente entrenados, armados con fusiles AKM y apoyados por helicópteros.

    ¿Por qué la ministra del Interior, Mercedes Cabanillas, mintió al país “sembrando” la noticia de que “los indigenas habían derribado un helicóptero policial”? Para justificar la matanza que ya habían perpetrado, y de la que todavía no conocemos a ciencia cierta sus exactas proporciones.

  4. MLa verdad, bastante fascista encubierto q escribio esto… Lo loco es q quiere quedar bien con todos, pero queda en el medio de una discusion que no tiene otro punto de vista que no sea la violencia innecesaria que se desarrollo en esos dias…
    La sagre que corrio fue culpa tanto de derechas como de izquierdas… Es culpa de todos por permitir algo asi…
    La unica logica que conozco es la etica humana, cosa que hace mucho esta perdida, por pensar solo en uno mismo…

  5. No se como se ha evitado tanto estudiar estos temas median te el metodo dialectico ,si hacemos los encadenamientos de hechos llegamos a que el problema cardinal de la gran mayoria de los males se encuentra en el sistema economico.
    Porfavor no me malinterpreten al llevar esto a un caso mas, sin embargo tengo fuertes razones para estar atento a los sintomas que presenta la ultima etapa del capitalismo.
    Felicitaciones a los publicadores y a los comentaristas por no callarse esto es claro ejemplo de que a un pueblo jamas se le calla.
    zander_cancer@hotmail.com

  6. realmente el gobierno fuera un representante del su pueblo, entonces no lo mandaría al genocidio a los militares contra sus propios hermanos. la verdad hasta la fecha no hay ni un solo gobierno que respeta la vida que es tan valiosa todos que gobiernan son unas bestias solo le gusta robar el dinero.

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