VRAE: La solución está en la sierra

 

La semana que pasó, nuestros políticos cumplieron por enésima vez con aquel viejo ritual de la “interpelación” ministerial, a raíz de la matanza de 14 soldados en el VRAE: La oposición se mostró severa y preocupada, y los ministros dieron informes llenos de cifras que reflejan supuestos avances para el país. Al final todos se fueron felices y contentos… pero sin haber atacado la raíz del problema que ocasionó la muerte atroz de aquellos jóvenes.

            El presidente del Consejo de Ministros dijo que el gobierno invirtió más de 100 millones de dólares el año pasado para ejecutar obras de desarrollo en el VRAE y anunció que en 20 días presentaría una nueva “propuesta integral de desarrollo social” y de combate contra el “narco- terrorista”. ¡Otro proyecto más!

            El congresista Jorge Del Castillo, quien adoptó el Plan de Paz y Desarrollo  del VRAE, elaborado por sus amigos de la izquierda caviar durante el gobierno de Toledo, ha defendido ese mamotreto alegando que gracias a él hoy el Estado tiene una mayor presencia en el VRAE. ¿De que país está hablando el doctor Del Castillo?

            Las escasas obras ejecutadas han sido concentradas en los poblados ubicados en las entradas del VRAE, no dentro del valle, donde sigue intacta la ausencia absoluta del estado, y donde los terroristas y los narcotraficantes se desplazan como quieren, impunemente.

            El proyecto caviar original, que Toledo dejó encarpetado porque prefería dedicarle más tiempo a Punta Sal,  era que el plan VRAE lo manejaran la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM) y las asambleas de alcaldes,

Al llegar el gobierno aprista, Del Castillo rescató el plan, pero en el Gabinete se impuso el criterio de que la conducción del mismo pasara a manos del Ministerio de Defensa en vista que el principal problema de esa zona es la violencia terrorista, que facilita y protege la acción del narcotráfico. Aún así, el tema quedó casi dormido.

            El año 2007, el Comando Conjunto de las Fuerzas Armas, bajo la dirección del vicealmirante Jorge Montoya, lo retomó con un sentido realista y comenzó a planear la actual ofensiva militar contra el terrorismo, que fue concebida a conciencia, pero la falta de recursos económicos ha determinado que se quede empantanada. Empezó con tres helicópteros, ahora sólo hay uno, con lo cual no se puede ejecutar operaciones mínimamente seguras.

            La falta de dinero también ha restringido de manera considerable las labores de inteligencia, así como las partidas para dotar a las tropas del equipamiento básico para operar: rancho, botas, combustible, vehículos blindados, chalecos antibalas, visores nocturnos, etc.

            Otro problema es la escasez de tropas debido a que el servicio militar es ahora voluntario, hecho que ha traído como consecuencia que el 80% de nuestros combatientes sean reclutas novatos.

            El gobierno de Alberto Fujimori eliminó el Servicio Militar Obligatorio (SMO) porque se suponía que el terrorismo estaba en extinción y porque se había eliminado supuestamente los escenarios de conflictos hipotéticos con Ecuador y Chile. La situación actual es a la inversa: el terrorismo está en ascenso y las relaciones con Chile son tensas, lo cual amerita debatir de inmediato una posible restauración del SMO.

Otra alternativa para resolver este problema sería incrementar la formación de suboficiales de carrera, pero se necesita un mínimo de tres años para poder contar con los nuevos combatientes calificados.

 

Desarmaron al país

 

Los caviares culpan al gobierno aprista de lo sucedido en el VRAE, cuando son ellos los verdaderos culpables de lo que ocurre hoy en esa zona del país, pues cuando se enquistaron en los gobiernos de Paniagüa y Toledo desmantelaron las 68 bases militares que contenían el avance de los terroristas en ese valle, cortaron drásticamente el presupuesto de las fuerzas armadas y desmontaron el sistema nacional de inteligencia con el cuento de que “todos los militares son corruptos”.

Esa política cobarde y felona creó las condiciones para que los terroristas que estaban encajonados en Sello de Oro y Vizcatán salieran de sus guaridas, sentaran sus reales en toda la zona del VRAE y extendieran su presencia criminal hacia las zonas adyacentes con la sierra Ayacuchana y Huancavelicana.

Reportes de inteligencia reservados dan cuenta además que Sendero Luminoso ha reactivado su comité regional norte (La Libertad-Cajamarca), su comité regional del norte chico (Barranca-Huacho), y ha fusionado su comité de Huancayo con el de Ayacucho y Huancavelica, bajo la vieja denominación de “comité principal histórico”.

De manera simultánea ha logrado excarcelar a la mayor parte de sus antiguos cuadros medios políticos y militares, y viene desarrollando una intensa actividad proselitista en algunas universidades nacionales y en diversos sectores populosos de Lima, en particular los barrios de la Carretera Central y en parte de San Juan de Lurigancho.

Carlos Tapia, igual que sus socios de la ex Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR), quiere hacernos creer que Sendero Luminoso ya no existe, cuando la verdad es que está reagrupando sus fuerzas de manera acelerada para volver a las andadas. Así como Fernando Belaúnde dijo en 1980 que los terroristas eran “abigeos”, Tapia dice ahora que “son narcotraficantes”.

 

¿Cuál estrategia?

 

            El gobierno aprista está próximo a terminar su tercer año de gobierno sin haber podido encarar con éxito el grave problema del VRAE, donde coexisten terroristas y traficantes de droga ante la ausencia casi absoluta del estado, que ha sido quebrada apenas con la incursión de nuestros soldados en una parte de Vizcatán.

            En sus dos mensajes a la nación por el 28 de julio, el presidente Alan García afirmó que su gobierno atacaría ese problema con lo mismo que dice el Plan VRAE: “presencia del estado y desarrollo alternativo”, pero a estas alturas de su gestión muy poco se ha avanzado por falta de decisión política y de una estrategia clara para enfrentar el punto.

            La falta de decisión política se aprecia a simple vista en la situación precaria en que están combatiendo nuestras tropas, a duras penas, por falta de presupuesto; y en la ausencia total del presidente de la república en el liderazgo de la lucha. El doctor Alan García se niega tercamente a liderar esta empresa democrática.

            Se aprecia igualmente en la indiferencia absoluta del Congreso de la República frente al abandono legal en que se encuentran nuestras tropas, que han sido dejadas a merced de la persecución implacable de las ONG que lucran con la defensa de los derechos humanos: 204 soldados ya han sido denunciados ante el Ministerio Público acusados de criminales.

            Ellos luchan bajo el estado de emergencia, en un escenario de combate frente a un enemigo que se mimetiza en la población y la empuja contra los soldados, pero nada de esto sirve con atenuante cuando muere un civil en una operación. Si esto ocurre los soldados son derivados al fuero civil como criminales comunes, algo que ningún país democrático acepta, tal como acabamos de ver en Estados Unidos, donde el presidente Barack Obama ha perdonado a los militares que interrogaron con maltratos a terroristas capturados que se negaban a dar información.

            En otras palabras, nuestras tropas están en el abandono político total, sin presupuesto suficiente para operar, perseguidos por las ONG izquierdistas, acosados judicialmente, y sin el apoyo moral del su Jefe Supremo, quien más bien sale a la prensa a decir que es normal que los soldados sean asesinados pos los terroristas.

            Hay dinero para el fantasmal tren eléctrico, pero no hay para comprar vehículos blindados, ni para mantener a tiempo a los helicópteros, ni para chalecos antibalas. Vaya curiosa manera de combatir al terrorismo y al narcotráfico.

 

La solución está en la sierra

 

            El terrorismo es la principal amenaza contra el Estado en el VRAE, pero para acabar con él es necesario “quitarle el agua al pez”, como diría Mao Zedong, es decir, desarticular a las bandas de narcotraficantes que le proveen de recursos monetarios y humanos.

El gobierno ha gastado el año 2007 un total de 133.72 millones de nuevos soles en ejecutar diversos proyectos de desarrollo alternativo en el VRAE (electrificación, caminos, postas médicas, agua potable y otras obras de infraestructura), y este año tiene presupuestado gastar otros 176.79 millones de nuevos soles.

Dichos gastos incluyen el mantenimiento de una “autoridad política” que, valga la redundancia, ejerce su autoridad solo en unos cuantos pueblos de la zona, pues dentro del VRAE ya sabemos quienes mandan.

            A este paso, los narcotraficantes tendrán mejores carreteras para sacar su droga y electricidad para acelerar el procesamiento. Y quienes trabajan como su mano de obra, a cambio de un jornal miserable de 200 dólares mensuales, tendrán buenos servicios públicos, inclusive programas de apoyo social. ¿Es posible acabar así con el narcotráfico?

            Si el gobierno tuviera una visión clara del problema se daría cuenta que no hay cultivos alternativos más rentables que la hoja de coca, que ahora inclusive es mucho más rentable porque las mafias han introducido y financiado nuevos sistemas de cultivo que permiten obtener el triple de plantas por hectárea.

            Debe considerar además que el 98% de la población del VRAE trabaja directa o indirectamente para el narcotráfico, y está conformada casi en su totalidad por migrantes serranos que llegan en busca del “oro verde”, unos porque les gusta la plata fácil y otros porque los demagogos de izquierda les han hecho creer que están en su derecho de sembrar coca y producir pasta básica de cocaína solo porque son pobres.

 

Estrategia integral

 

            Una estrategia integral de lucha contra las drogas en el VRAE debe descansar sobre cuatro pilares: Ataque directo a la cabeza de las mafias que operan allí, control estricto de químicos, inversión de desarrollo en la sierra, y finalmente desarrollo de los pueblos del VRAE.

            El descabezamiento de las mafias del narcotráfico demanda una fuerte inversión en desarrollar un intenso y minucioso trabajo de inteligencia que permita identificar, ubicar y capturar a los cabecillas narcotraficantes.

            Es sorprendente que en dos años el gobierno haya sido incapaz de controlar el tráfico ilegal de químicos hacia el VRAE y hacia el Huallaga. Algo o alguien está bloqueando esa tarea, y tiene que ser neutralizado ya. Es más enervante aún porque el presidente García anunció en sus dos mensajes a la nación que su gobierno iba a acabar con ese comercio ilícito.

            La inversión en desarrollo debe ser orientada prioritariamente a la sierra para que los migrantes del VRAE regresen a sus tierras y encuentren en ellas oportunidades para lograr la prosperidad de sus familias.

            Una excelente opción, que tiene notable éxito en su fase experimental, es el plan Sierra Productiva, orientado a desarrollar las unidades productivas por excelencia en nuestra sierra: los minifundios. Este plan, que promueve la aplicación de técnicas de riego por aspersión y de 17 otras tecnologías adaptadas, ha permitido elevar el ingreso medio de las familias campesinas serranas de unos 500 soles mensuales hasta más de 2000 soles.

            La inversión en los pueblos del VRAE debería ser complementaria, porque se trata de localidades en las que se producirá un éxodo masivo el día que sea desarticulado el tráfico ilegal de drogas en esa zona, como ya ocurrió antes en varios pueblos del Huallaga.

 

Apuntar a la cabeza

 

            Cuando cayeron los capos de las mafias que dominaban la droga en el Huallaga, en los años 90’, el precio de la hoja de coca se desplomó y las áreas de cultivo de esa planta bajaron de 130 mil a unas 35 mil.

            Al ser apresados los jefes narcos del VRAE y al cortarse el suministro de químicos, se produciría el mismo efecto: no habría quien compre la pasta básica de los cocaleros, y el precio de los químicos se iría por las nubes. Entonces, los migrantes tendrían que volver a la sierra para no morir de hambre. En ese momento, el gobierno deberá lanzar una fuerte inversión para promover el plan Sierra Productiva en gran escala.

            Una vez resuelto el tema de las drogas en el VRAE, Sendero Luminoso se quedará sólo en esa zona, sin recursos económicos, sin socios narcos que les provean de armas y dinero, y sin poblados de productores de pasta básica dispuestos a apoyarlos con tal de mantener alejadas a las fuerzas del orden.

            En esas nuevas condiciones, con una fuerza militar bien equipada y con apoyo logístico óptimo, acabar con los terroristas sería más sencillo y tendría cero costos sociales.

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Un comentario en “VRAE: La solución está en la sierra

  1. EL SINDICATO ÙNICO DE LA POLICÌA PERUANA – SUPP PRESENTA LA ENTREVISTA COMPLETA HECHA A “RUMIMAKI” EL DIA 13SET2009, POR EL RECONOCIDO Y PRESTIGIOSO PERIODISTA AYACUCHANO NECIAS TAQUIRI.
    EN SU PROGRAMA DOMINICAL “REALIDAD” en la Radio Estaciòn Wari

    HACER CLICK AQUI PARA ESCUCHAR:
    Nº1

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    Nº6

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    Presentamos los ACTUALES BLOGs DEL SINDICATO ÚNICO DE LA POLICÍA PERUANA(SUPP).

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    SALUDOS.

    “SARIRI”(EL QUE CONTINUA)
    Secretario General del SUPP.
    sariripnp@gmail.com

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