México lindo, confirmado

 

canonsumidero

 

A media hora de la ciudad de Tuxtla Gutiérrez,  capital del Estado Chiapas, en el sur de México, se encuentra el principal tesoro ecológico de ese país hermano. Es el Cañón del Sumidero, una profunda falla geológica de belleza indescriptible, que guarda en su seno una riqueza natural invalorable.

Esta maravilla de la naturaleza y patrimonio de la humanidad tiene unos 35 kilómetros de longitud y unos 200 metros de ancho promedio, desde el pueblo de Chiapa de Corzo hasta el gran reservorio de agua de Chicoasén, formado por la represa “Manuel Moreno Torres”.

Tuve la suerte de recorrer el Sumidero en toda su extensión y quedé extasiado y abrumado ante tanta belleza. Los acantilados que conforman la garganta del cañón alcanzan los mil metros de altura y están cubiertos por una exuberante vegetación en la que habitan cocodrilos, garzas, iguanas, monos araña, osos hormigueros, zopilotes y otras especies.

Las imponentes paredes de algunos de los acantilados rocosos parecen haber sido cortadas con cincel y pintadas con tonos verdes y ocres.

Otras paredes presentan formaciones curiosas y hermosas, como una gruta cuya bóveda está plagada de estalactitas. En este lugar, los lugareños han colocado una efigie pequeña de la Virgen de Guadalupe, patrona de México, al lado de una imagen que se asemeja a un Cristo crucificado sin cabeza, formada sobre la roca por una filtración mineral.

Otro accidente bello es una formación de rocas triangulares y cubiertas de abundante musgo, que sobresale al acantilado y en conjunto adquiere la apariencia de un enorme árbol de Navidad, nombre con el que se le conoce popularmente. En épocas de lluvia, esta figura se convierte en una hermosa cascada.

Llama la atención una ladera de roca blanca en la que hay siempre una gran cantidad de zopilotes (gallinazos) parados, abriendo y cerrando las alas. Nuestro guía nos explicó que esas aves suelen posarse allí paga secarse el agua que penetra en sus plumas cuando entran al río en busca de alimento, ya que les es difícil volar con las alas mojadas.

El mismo guía agregó: “Este lugar es conocidos como la Playa de los Zopilotes, pero algunos también suelen llamarlo la cámara de diputados”. Huelgan comentarios.

Con justa razón, los chiapanecos se sienten tan orgullosos del Sumidero que lo han convertido en símbolo de su región, y han incluido su imagen en el escudo oficial del estado de Chiapas.

Como latinoamericano comparto ese orgullo y deseo que esa joya de la naturaleza se conserve por siempre. Espero por ello que mis hermanos de la prensa chiapaneca y las autoridades de Chiapas sumen esfuerzos para evitar que los visitantes ensucien el Sumidero, y para que sea retirada la basura que vimos acumulada en algunos puntos.

Pero esto no ensombrece para nada la magia que proyecta la belleza inconmensurable de un cañón que, como no podía ser de otra manera, también guarda en su seno una conmovedora leyenda maya.

Cuenta ésta que, en los inicios de la conquista española de México, los indígenas Mayas que habitaban en los pueblos vecinos del cañón prefirieron arrojarse por los acantilados y morir junto con sus esposas e hijos, antes que ser esclavos de los invasores que llegaron para someterlos.

Dice la leyenda que aquel pueblo se sacrificó por dignidad, pero también porque creía en la existencia de otro mundo divino más allá de la muerte, en el que serían plenamente libres y felices.

México, sin duda, es uno de los países más bellos del mundo, y el estado de Chiapas tiene razones de sobra para sentirse orgulloso de poseer gran parte de tanta belleza.

Al saludar a los asistentes al 1er Congreso Mesoamericano de Periodistas, celebrado en Tuxtla Gutiérrez, el Presidente Municipal (Alcalde) de esa ciudad, Jaime Valls, les dijo a los visitantes mexicanos: “Bienvenidos a uno de los dos estados más bellos de México, que es Chiapas. El otro es el de cada uno de ustedes”. Tiene toda la razón.

 

Vale la pena visitar México, vale la pena visitar Chiapas. Nuestros hermanos mexicanos no solo tienen paisajes de ensueño y tesoros de la naturaleza. También, y sobre todo, tienen mucha amistad y afecto para brindarle a sus hermanos peruanos y latinoamericanos. De esto puedo dar fe plenamente.

Y doy fe igualmente de que es muy cierta aquella famosa frase que recitan con fervor los mexicanos para describir a su patria: “¡México lindo y querido!”. Sí, señor.

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