Mano dura y mano blanda

Por Juan Guillermo Mas Rosas

La sentencia al capitán de fragata en retiro Andrés Egochega es una de las sentencias más duras aplicadas contra un agente del Estado que lucho contra el terrorismo, en particular de la Marina de Guerra.

La caviarada salta en un pie anunciando que es la primera vez que se da una sentencia de esta naturaleza contra un marino. Que maravilla. Quienes estamos en la otra orilla evidentemente tenemos una percepción muy distinta.

Claro está que quemar a una persona o asesinar niños no es aceptable, bajo ningún término. Que clase de loco podría estar de acuerdo con eso, y por supuesto nadie en su sano juicio pudo haber ordenado cosa parecida. A continuación algunas precisiones.

El origen de la crueldad de los asesinos comunes son el robo, el secuestro o el asesinato ….. mentes insanas. Las muertes que se atribuyen a las Fuerzas del orden en el periodo de la lucha contra el terrorismo ocurrieron en áreas de operaciones contraterroristas, en circunstancias de tiempo y realidad nacional muy distintas a las actuales.

Me reafirmo en lo que ya he preguntado con anterioridad. ¿Cuándo el Poder Judicial condenó a un terrorista a 25 años de cárcel? Que muestren un solo caso, uno solo.

La sentencia contra Egochaga demuestra que ni el Poder Judicial ni el Ministerio Público han estado ni estarán en la capacidad de aplicar justicia en estos casos, por la sencilla razón de que estos hechos no ocurrieron ayer o anteayer, en un barrio limeño, ahora que el país respira aires de paz.

La lucha contra el terrorismo, sin duda generó psicosis, que muchas veces llevó a algunos miembros de las Fuerzas Armadas a exceder las órdenes dadas por sus superiores.

Hoy, pocos se acuerdan cuando a fines de los años 80′, la gran mayoría de peruanos queríamos a los terrucos muertos a cualquier precio, no importaba cómo, los queríamos muertos y ya.

Cuando cayó Guzman, la gran mayoría quisimos verlo colgado. Pero ¿por qué? ¿Acaso habíamos enloquecido la gran mayoría de aquel entonces? No fue así, lo que sucedió fue que la sociedad peruana hubo de descender al estado naturaleza, porque en el estado de derecho no supimos defendernos, y gran parte de esa responsabilidad es de ese Poder Judicial y ese Ministerio Público, que estoy seguro jamás han pedido la presencia de un especialista ante los tribunales para que explique cuales pueden ser los efectos en un militar que combate contra el terrorismo, a que niveles de psicosis puede llevarlo el no saber quien es el que dinamita, el que apuñala por la espalda y luego se va pedir limosna en la otra esquina.

En lugar de traer tantos especialistas para explicar la teoría de la autoría mediata ¿por qué no lo han hecho con este tema? Razones para que ello haya sido así pueden existir muchas. Entre ellas, el viejo marxismo san marquino que habita en los cerebros de muchos magistrados o la falta de estudio de los efectos del terrorismo en la población, principalmente en las fuerzas del orden.

Es por esos y otros motivos que nuestros magistrados jamás debieron juzgar a terroristas, y menos a militares y a policías. A ello hay que sumar claro está, la venganza de algunos y el odio de otros.

No obstante, la máxima responsabilidad de este error se ubica donde todas nuestras desgracias empiezan y en donde todas acaban: en nuestra clase política.

Es ella la principal culpable de que hoy se persiga a los que lucharon contra el terror. Y esa responsabilidad es también grave en los fujimoristas, que en todos estos años nada importante han hecho respecto a este problema.

¿De que gesto pueden vanagloriarse los seguidores del claudicante?. Se llenan la boca atribuyéndose el triunfo contra SL y el MRTA, pero se olvidan de que fue en cuarteles y bases donde estuvo el respaldo que les permitió dar las medidas políticas para lograr el triunfo.

En esos cuarteles y bases estuvieron muchos de los que hoy están encarcelados o enjuiciados. ¿Los visitan acaso? ¿Organizan marchas a su favor? ¿Han presentado leyes de punto final u obediencia debida como intento de ayudar a quienes les permitieron la reelección, gracias a los exitosos combates contra Sendero y el MRTA?

Lo único que les interesa es la suerte de su líder, porque saben bien que ese es su caballito de batalla para volver a Palacio. Los fujimoristas han traicionado a las FFAA, le han dado la espalda, lo que es peor que el odio de los caviares –enemigos al fin.

Parte de las características de un buen militar es que debe ser violento cuando la seguridad nacional se encuentra amenazada. Debe usar su agresividad con inteligencia, pero muchas veces esta se escapa del control, es humano.

Incluso pueden existir algunos que llevando un instinto asesino en su interior, la guerra les permite desfogarlo. Eso es difícil de detectar hasta que llega el momento. Tengo la convicción que ésta y otras circunstancias no han sido adecuadamente sopesadas.

Por ello creo que la nueva directiva de ADOGEN, que preside el señor Teniente General FAP Arnaldo Velarde ex Presidente del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, tiene aquí un gran reto, y es el de asumir la defensa moral de quienes mas allá de errores o aciertos fueron los artífices del triunfo sobre el terrorismo, y distanciarse de las directivas anteriores, cuyo silencio se convirtió en el mejor cómplice de los caviares y su despreciable red contra nuestras Fuerzas Armadas.

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