Impunidad en el asesinato de Pedro Huillca

 

En impunidad para los criminales, e injusticia para la víctima, el pasado día 18 se cumplieron 16 años del asesinato del dirigente sindical y popular Pedro Huillca Tecse, quien fuera victimado cruelmente por terroristas de Sendero Luminoso.

Pedro Huillca murió en la plenitud de su carrera sindical y política, cuando se perfilaba como una opción electoral respetable forjada a partir de una conducta dialogante y democrática. El actual líder de la CGTP, Mario Huamán, no le llega ni a los talones.

Cuando Huillca ejerció el máximo cargo del Sindicato de Trabajadores en Construcción Civil, jamás permitió la presencia de vándalos ni mafiosos; y se enfrentó a la cúpula del Partido Comunista Peruano (PCP) que pretendía manipular a su gremio. Él siempre sostuvo que el sindicato no debía ser utilizado por ningún partido político.

La misma cúpula del PCP vetó en mayo de 1992 la candidatura de Huillca a la secretaría general de la CGTP, pero el peso del líder se impuso en el congreso de la central, que lo eligió por una abrumadora mayoría.

Cuando la muerte lo sorprendió, seis meses después de su elección, Huillca tenía solo 42 años y ya había consolidado un sólido liderazgo sindical y popular.

Con él, la CGTP tuvo una conducción inteligente que le mereció el respeto de las autoridades del gobierno, el gremio empresarial, y la ciudadanía.

Las convicciones democráticas de Huillca lo llevaron a asumir una posición de rechazo frontal a Sendero Luminoso, que en aquellos años pretendía capturar las organizaciones populares más importantes.

Se enfrentó a los terroristas infiltrados en bases de la CGTP, en particular en Construcción Civil, gremio que los senderistas pretendieron controlar a sangre y fuego, pero no pudieron. Fue por eso es que Sendero mató a Huillca, en venganza.

El “modus operandi” de SL era así: primero difamaba a su víctima, por medio de su vocero El Diario, para desacreditarla ante la población, y después la asesinaba.

Así también fue en el caso Huillca. El Diario desató una campaña difamatoria contra él, tras lo cual sicarios de SL intentaron asesinarlo tres veces, lográndolo en el último intento.

Lo asesinaron a balazos cuando salía a trabajar, muy temprano, delante de su esposa y de sus hijos. Esperaron que estuviera sentado en su vehículo para dispararle, después una mujer le dio un tiro de gracia en la cabeza.

El crimen nos dolió profundamente a todos los peruanos porque fue salvaje e injustificable.

Esta historia real y trágica ha sido torcida después por la izquierda caviar y toledista, para exculpar a los terroristas que mataron a Huillca, quienes han sido liberados por jueces manipulados. Los criminales fueron convertidos en “víctimas del estado”.

Los perversos necesitaban más casos para “probar” que las fuerzas armadas habían aplicado una “violación sistemática de derechos humanos”, porque los dos o tres del grupo Colina eran muy pocos para enlodar a los militares, así que inventaron el caso Huillca.

La farsa se remonta a los años 1997 y 1998, cuando alguien le dio al ex agente de inteligencia del ejército Clemente Alayo, cuando estaba preso por haber sido informante de SL, la fórmula para librarse de la justicia: “Di que a Huillca lo mató el ejército”.

Poco después, la viuda del dirigente asesinado, Martha Flores se sumó al coro cambiando su versión original de los hechos. Su nueva versión era que los asesinos tenían “porte militar”, e identificó a uno de ellos como el mayor Santiago Martin Rivas.

A la señora se le iluminó la memoria cinco años después del homicidio, aunque si uno ve a los acusados de pertenecer a Colina, casi ninguno tiene “porte militar”. Según las fotos de la época, más bien parecían civiles.

Al llegar al poder los caviares, el año 2000, el Congreso de la República creó una comisión investigadora que convalidó las mentiras y exoneró de culpa a los verdaderos asesinos.

Para completar la comedia, las ONG marxistas de “derechos humanos” armaron una demanda ante la Corte Interamericana de DDHH, y el gobierno toledista se allanó a la misma, “admitió” que las fuerzas del orden eran culpables de un delito que no cometieron.

Es un escándalo que ha sido silenciado por años, hasta hoy. Un escándalo porque hay una gran cantidad de pruebas que inculpan a Sendero Luminoso: la confesión de los asesinos, las publicaciones de El Diario, las declaraciones que le hizo el senderista Luis Arce Borja en 1998 al periodista César Hildebrandt, en las que reconoció la autoría terrorista del crimen.

En enero de 1993, en su edición número 625, El Diario reivindicó y saludó el asesinato, diciendo que fue un “ajusticiamiento popular”. La prensa democrática recogió la versión terrorista y la publicó indignada.

Otras pruebas son las declaraciones de Adolfo Olaechea Cahuas, vocero de SL en Inglaterra, al mismo Hildebrandt, en las que reivindicó el alevoso crimen; el testimonio del terrorista arrepentido 100054, del 20 de diciembre del 2001, ante la llamada Comisión de la Verdad; el testimonio de Alberto Ramírez Durand “Feliciano”, quien dijo que supo que Huillca había sido declarado “objetivo militar” de Sendero.

Finalmente, el informe de la Policía Anticorrupción del año 2003 concluyó que la investigación de la Dircote que identificó a los culpables del crimen había sido impecable, y que “la viuda de Pedro Huillca ha alterado significativamente sus denuncias y declaraciones escritas sobre los acontecimientos acaecidos, lo cual le resta credibilidad a sus versiones”.

Tres días después del crimen, la señora Martha Flores acusó ante el fiscal Jorge Torres Calle, como presuntos asesinos de su marido, a Teódulo Hernández, subsecretario general de la CGTP, y a un tal Rocha, secretario de economía de la central.

Semanas después, en la Dircote y ante el mismo fiscal, reconoció plenamente a uno de los asesinos capturados, el cual delató a sus cómplices. Al final todos ellos confesaron el crimen, fueron juzgados y condenados.

Pese a la abundancia de pruebas contra Sendero, y a la fragilidad de la acusación contra los militares, el régimen toledista–caviar y sus operadores en el Congreso culparon al ejército, y después la Corte IDH obligó al Perú a pagarle 250 mil dólares la viuda de Huillca.

Así fue como la mentira se convirtió en “verdad” en el caso del asesinato de Pedro Huillca. Fue así como los asesinos se convirtieron en “víctimas” y ahora se encuentran libres en las calles. ¿Quién repara al Perú de semejante injuria?. Este caso debe ser revisado por el Poder Judicial.

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3 comentarios en “Impunidad en el asesinato de Pedro Huillca

  1. Ahora que Artemio esta preso, deberían preguntarle quién mató a Pedro Huillca-En el año 1997 en el Hullaga encontramos documentos clasificados que daban cuenta del asesinato selectivo de Pedro Huillca a manos de militantes de la OT-SL lideradas por Clay y otros dirigentes ampliamente conocido del comité regional huallaga dirigidos por Florindo Eleuterio FLORES HALA “Artemio”–Este gobierno debe reconstruir la verdadera historia del Perú y sancionar a los responsables de tanta muerte injustificada.

  2. no queremos heroes de barro, que devuelvan los 270,000 dolares que rcibio la viuda de huillca, todos los crimenes de colina son conocidos, pero huillca no esta entre ellos, quitarse la venda de los ojos porque a huillca lo mato sendero, asi que no queremos horoes de barro.

    • ¿Qué tiene que ver una cosa con la otra?, si lo has considerado héroe por haber muerto en cumplimiento de una función sindical; ¿Qué más da que haya muerto por la acción de sendero o las fuerzas represivas del Estado Peruano?. Es un mártir y punto.

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