APEC: Camino seguro hacia el desarrollo

La celebración en Lima de la Cumbre del Consejo Económico Asia Pacífico (APEC) es sin duda motivo de orgullo para los peruanos, por tratarse de un cónclave de importancia global y porque nos recuerda que somos parte del más importante foro económico del planeta.

El APEC agrupa a 21 países que representan a las economías más pujantes del mundo, como China, Estados Unidos, Japón, Rusia, Corea, Australia, Singapur, Tailandia, etc.

Es cierto que algunos de ellos enfrentan hoy procesos recesivos, pero estos son temporales y, como bien se ha señalado, estamos frente a una crisis de crecimiento, no de empobrecimiento, de la cual la economía de libre mercado saldrá fortalecida.

Bien sabemos, además, que este modelo económico nos está sacando del subdesarrollo en un proceso lento pero seguro, tras haber caído a lo más hondo de la pobreza por haber cometido el error de apostar por el modelo estatista y mercantilista.

Hoy nuestra economía crece de manera sostenida a un ritmo medio de 7% anual – tasa que nos asegura el desarrollo -, y somos parte del APEC, lo que implica acceder al mercado más grande del mundo, el asiático, para vender allá más productos y generar más empleo.

Esta feliz historia comenzó en 1990, cuando el entonces presidente Alberto Fujimori puso en marcha una estrategia destinada a lograr la incorporación del Perú al APEC, con participación de la diplomacia peruana y del sector privado. Fue una labor paciente y constante de negociación con los países miembros del bloque, que duró ocho años, durante los cuales se logró primero que nuestro país fuese admitido como observador del foro, y después como invitado.

Ese mismo año, el sector empresarial logró acceder al Pacific Basin Economic Council (PBEC) como primer paso de la estrategia para lograr una inserción en las relaciones económico-comerciales de la Cuenca del Pacífico.

Posteriormente, en 1991, el gobierno logró el ingreso formal del Perú al Pacific Economic Cooperation Council (PECC), gracias al trabajo coordinado de las Comisiones Tripartitas (representantes del gobierno, empresarios y académicos).

Pero, para poder ingresar a APEC, el Perú debía reinsertarse en el sistema económico y financiero internacional y estabilizar su economía, lo cual fue posible gracias a las reformas estructurales efectuadas en la década de los 90’.

También fueron importantes los frecuentes viajes que realizaron a los países de Asia Pacífico el presidente Fujimori, altos funcionarios públicos y los líderes del gremio empresarial, con lo cual se logró una mayor presencia de Perú en esa región.

Finalmente, fue importante el patrocinio del gobierno de Japón, que realizó una campaña diplomática intensa con la que se consiguió el apoyo de los demás países del bloque para el ingreso del Perú. ¿Cuándo y cómo se logró esto?. Un ex alto funcionario del gobierno de entonces nos contó la historia:

Fue en abril de 1997, cuando el entonces Primer Ministro del Japón, Ryutaro Hashimoto, visitó el Perú para agradecer al gobierno peruano por el rescate con vida de los rehenes japoneses que estuvieron secuestrados por terroristas en la residencia del embajador japonés en Lima.

Al entrevistarse con Fujimori, el gobernante japonés le preguntó al peruano: “¿Qué puede hacer Japón para agradecerle al Perú por haber liberado a los súbitos del Emperador?”. Fujimori, esbozando una sonrisa, le respondió con una sola palabra “APEC”.

Fue así como Japón se comprometió a apadrinar al Perú en ese foro, compromiso que Hashimoto honró siete meses después, durante la Cumbre APEC de Vancouver, en la que se aprobó la incorporación de nuestro país, Rusia y Vietnam al bloque. Nuestro recuerdo grato con el político japonés fallecido el 2006.

El Perú se convirtió así en el tercer país latinoamericano integrante del foro, después de México (1993) y Chile (1994).

Por allí un ex presidente en campaña ha querido jalar agua para su molino diciendo que gracias a él el Perú es hoy sede de APEC. No es cierto, la sede del evento está a cargo del país que ejerce la presidencia, la cual es rotativa, y ahora le tocó al Perú. Pero de estas pobrezas no vale la pena ocuparse.

Lo importante es que los frutos de la APEC están hoy a la vista y se traducen en desarrollo para los peruanos. Por ejemplo, en 1998 sólo 68 empresas peruanas exportaron productos a Corea del Sur por 41.9 millones de dólares, mientras que el 2007 lo hicieron 213 empresas por 882.6 millones de dólares.

El comercio con China también ha crecido de manera explosiva: en 1998 sólo 68 empresas peruanas exportaron a China por 233.1 millones de dólares. El año pasado 355 empresas exportaron por más de 3,000 millones de dólares.

Este intercambio crecerá mucho más en breve gracias al Acuerdo de Cooperación y Asociación Estratégica con China firmado en el marco de la cumbre APEC, esta semana, y gracias a la inminente suscripción de un Tratado de Libre Comercio entre los dos países.

Lo mismo ha ocurrido en los términos de intercambio con los demás países integrantes del APEC. Es impresionante y alentador.

Por todo ello, bienvenida la Cumbre APEC, bienvenidos hermanos del Asia y de América Pacífico.

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