Entrevista a José Dellepiane

Esta es una entrevista que dio José Dellepiane Massa al diario EXPRESO el año 2006. En ella analizó la reforma administrativa del Poder Judicial que él encabezó en 1995 y reveló entretelones de aquella experiencia, así como de los intereses que se mueven dentro del Poder Judicial para que todo intento de cambio se haga sin que nada cambie. Su contenido no ha perdido vigencia, por eso la publicamos en este blog. La entrevista la hizo Víctor Robles.

¿Como aprecia el actual intento de iniciar una reforma del Poder Judicial, a la luz de su experiencia durante la reforma de 1995?

Lo que he podido observar en los últimos años es que se ha entrado en lo que yo llamaba en 1995 la parálisis por análisis, es decir que la gente empieza a revisar nuevamente y a querer rehacer todo, pero en la practica hace muy poco o nada. Es parecida a la situación que encontré en 1995, desde el punto de vista del avance de la reforma – una palabra que también debería dejarse de usar por cuestiones obvias –porque primero hay que tener un objetivo hacia donde se apunta: La justicia es un servicio para el ciudadano. Mientras este concepto no esté claro, lo que vamos a lograr es hacer cosas sin trascendencia con respecto al punto final, que es brindar un buen servicio al ciudadano. Esta es la misión especifica de lo que hoy denominamos Poder Judicial: Buscar la paz. Las medidas que se han venido dando no son consecuentes con lo que debería hacerse. La carga procesal sigue incrementándose, los magistrados sobrepasados por las circunstancias; y tampoco se ha tomado en cuenta una serie de cosas que se hicieron del 95’ al 98’, que hay que repetirlas.

Uno aprecia que todo el mundo afirma que tiene voluntad política y deseo por emprender esta reforma, pero sin embargo ya han transcurrido 5 meses y no avanzamos, y lo que más bien parece que surgen, cada día, son más obstáculos.

La crisis ha sido volver de un periodo de pasividad absoluta de los últimos años a una situación que resalta por los escándalos de corrupción y problemas asociados a esa lentitud de lo que podemos llamar la justicia a espaldas del pueblo. Es como si estuviésemos tratando de construir el segundo piso de una casa cuando el primer piso se está incendiando. Veo que en los últimos meses se han dado medidas dispersas, que no sabemos si se han cumplido o no. Uno de los informes de la Defensora del Pueblo refleja lo que encontré en el año 95: La gran inercia, la inercia cultural. En estos momentos hay una resistencia salvaje al cambio, no quieren cambiar, y no solamente es el statu quo del Poder Judicial, sino que ningún operador quiere el cambio.

¿Eso mismo ocurrió en el 95?

Por supuesto, no querían el cambio, y eso se prueba en los recortes periodísticos de la época. La resistencia era terrorífica: De las Salas Plenas, de los Colegios de Abogados. ¡No quieren cambiar, ese es el gran problema!.

¿Los operadores judiciales son los principales opositores, por más que de la boca para afuera digan que apoyan la reforma?

Para mi criterio sí. Se juegan con miles de artificios. Mucha gente cree que, en la reforma en la cual participé, que fue una reforma genuina dentro del Poder Judicial, no se hizo con operadores externos. Esto un gran error.

¿Y los operadores que en aquel entonces dijeron que apoyaban la reforma y se dedicaron a bloquearla subsisten actualmente?.

Lo que quieren los operadores externos es seguir estudiando por siempre el problema, porque de eso viven. Entonces ellos jamás van a querer que se reforme realmente el PJ. Yo tuve resistencias enormes porque se tildó de montesinista a la reforma, y otra serie de epítetos que no correspondían a la realidad. La reforma administrativa que comienza en el año 95, no nace por Montesinos, ni por voluntad del gobierno, terminemos y zanjemos ese tema porque lo que se produjo tampoco fue sólo papel, ni maquillaje, sino una reforma administrativa real que en el último paso estaba yendo hacia los códigos por una resolución de la Comisión Ejecutiva.

¿Cómo nace esa reforma?

Según el recuento fehaciente de los actores que la hicieron, nace con una huelga, una huelga por sueldos nuevamente. O sea el tema no era reformar, era sueldos, porque los vocales supremos habían conseguido un aumento, y ese aumento no había chorreado, entonces los vocales superiores armaron tremendo escándalo, inclusive declararon en reorganización la Corte de Lima, y comenzaron los insultos verbales, posiciones públicas en contra de la Corte Suprema y de su entonces presidente Moisés Pantoja. Ante esa situación de crisis y de paralización, en que los jueces entran en huelga. Era tal la situación que Pantoja sale, sin autorización de la Sala Plena, a presentar una iniciativa legislativa para reformar el Poder Judicial con el Poder Ejecutivo y Legislativo, y es declarado traidor por la Sala. Este señor estaba desesperado porque no sólo tenía en contra a la Corte Superior, sino a la propia Corte Suprema. Entonces todo el lío y escándalo fue por plata. Pero había un grupo, un lunar, que estaba enfocado que esta situación no podía seguir, desde el punto de vista del servicio de justicia. Y quiénes estaban en ese grupo, estaban en la OCMA, bajo el mando del doctor Carlos Giusti Acuña. Ellos habían elaborado toda una serie de planes poder reformar el PJ bajo criterios muy razonables seguramente entonces. Quien capitanea todo este grupo es el doctor Marcos Ibazeta. Ante esa situación se produce una conversación con el Ejecutivo, para buscar una solución a la crisis, todo esto yo lo vi en los periódicos. Hay una reunión del señor Marcos Ibazeta, el señor Sergio Salas y la doctora Jimena Cayo, con el entonces Ministro de Justicia Fernando Vega Santagadea, su viceministra Miriam Esquenone y dos asesores principales: el doctor César San Martín y el doctor Luis Vargas Valdivia. Hacen reuniones con la finalidad de resolver el problema y ahí nace la famosa ley que reorganiza el PJ administrativamente, tras llegar a la conclusión de que la mejor solución era que el órgano de gobierno esté conformado por tres vocales supremos, cada uno presidente de las salas, penal, constitucional, civil, y que exista la figura de un secretario ejecutivo cuyas misiones eran similares a la de gerente general pero con una diferencia: Le dan la titularidad del pliego. Este proyecto de ley va al Congreso, que lo aprueba por unanimidad.. Es así como nace la reforma, con el consenso político del momento.

¿En qué momento ingresa usted en la reforma?

Establecida esta ley y ya designados los vocales supremos, porque estaban designados desde el 1 de enero de ese año, cuando no había ninguna crisis. O sea, es mentira que estaban digitados, es mentira que participó Montesinos, es mentira que participó el Ejecutivo. Montesinos no tenía ni idea,. Entonces, para mi suerte, buena o mala, no lo quiero calificar todavía, me convocaron. Yo trabajaba en el Ministerio de Energía y Minas, y había participado en varias reformas administrativas, era secretario general del Ministerio de Energía y Minas y lo habíamos revolucionado. Tomó contacto conmigo el representante de Naciones Unidas de entonces, Jacobo Simons, y me dice: Estamos apoyando las reformas de segunda generación porque todo este esquema en que ha entrado el Perú, se viene abajo si no hay institucionalidad, y uno de los pilares es el sector justicia, nosotros ya tenemos trabajos finalizados y convenios con el Ministerio Público, y estamos entrando en conversaciones con el PJ. Tuve después una entrevista con el Presidente de la Corte Suprema Moises Pantoja, quien me dice: Tenemos que resolver este problema y queremos una reforma administrativa, a ver qué cosa se le ocurre. Después tuve tres reuniones con los otros magistrados de la Comisión Ejecutiva, el doctor Pedro Iberico, el doctor Lino Roncalla y el doctor Víctor Raúl Castillo.

¿Y así es como lo contactan?

Así es.

¿En qué momento entra la Comisión Andina de Juristas de Diego García Sayan a colaborar con la reforma del PJ?

La Comisión Andina de Juristas (CAJ) ya venía trabajando de alguna manera con el PJ dictando y proponiendo cursos mediante convenios que tenía con diferentes instituciones. La CAJ firma un convenio con el PJ para darle formalidad al tema y en el transcurso del rehacer de la reforma del PJ uno de los puntos claves que habría que lograr era buscar los indicadores, vale decir los parámetros en los cuales íbamos a medir la producción de cada juzgado, etc. Entonces se hace un concurso y gana la CAJ, y así sucesivamente, hasta que llega un momento de 1998, como parte final de la reforma, en el que teníamos que dejar instaurado, a través de modificaciones en la ley orgánica, un sistema de gobierno del PJ, en forma descentralizada. Se saca concurso en Febrero o algo así y gana la CAJ. Esa es su presencia. Como es sabido, a mi me botan el 5 de mayo del 98 y simplemente los contratos continúan hasta 1999. Es una lástima, porque en el transcurso de la operación en que me botaron, se produjo la crisis del cambio de la Ley Orgánica del CNM. Al producirse este escándalo, en paralelo, habíamos avanzado muchísimo con lo que era el eje central de la reforma. En cuanto a tener buenos magistrados, no estaba en mis manos, esto lo hacían los presidentes de las Cortes.

¿Quiénes más participaron en esa reforma?

En esta reforma han participado muchas instituciones, universidades, personas. Algo que seguramente está en el olvido. La gerencia Ejecutiva de la reforma fue asumida por la Universidad Privada de Piura, y ahí están los contratos que lo corroboran. Hubo hasta una tercerización del proceso, por eso la reforma fue avasalladora, porque había que romper la inercia, esa cultura negativa del no cambio. Tuve la oposición constante, en general, de la Corte Suprema.

¿Quiénes fueron sus principales colaboradores en la Reforma?

En la reforma se produjo un efecto dominó. Les puedo contar que en el primer mes que asumo el cargo, camine todo el Palacio de Justicia para comenzar a impregnarme en qué era el PJ y cómo trabajaba. Visite el archivo de la Corte Suprema, donde encontré una calavera, y un señor que vivía, dormía y comía ahí, entonces cuando yo pensaba en un proceso de reestructuración, llegué a la conclusión que a este señor no lo podíamos botar porque era el único que sabía dónde están las cosas. Después le pedí al doctor Carlos Giusti que me prestara por un tiempo al señor Marcos Ibazeta, que había traslucido como el mejor reformador, y el doctor Ibazeta me llena de papeles con todo lo que habían trabajado, y yo me iba a la playa con tantos papeles, leyendo, impregnándome en qué cosas estaban proponiendo los jueces progresistas. Después él fue elegido presidente de la Corte Superior de Lima, en 1996, y entonces fue un gran apoyo. “Si pusiéramos un equivalente naval, fue como si pusiéramos la fuerza de los cruceros y los portaaviones en la Corte de Lima: 50% de la carga procesal y el presidente un hombre capaz de llevar adelante los cambios en representación de la Judicatura, ya que no había apoyo en la Corte Suprema. Una de las primeras acciones que se tomaron fue configurar una Comisión de alto nivel con varios presidentes de Corte, que fueron los que ejecutaron los grandes cambios en la descarga procesal, en las salas itinerantes, en los ‘Juzgados de 24 horas’, en todo lo que se hizo, más el grupo de tecnócratas que poco a poco fueron incorporándose, porque al principio no quería ir nadie.

¿Todas estas medidas existen en la actualidad o han sido demontadas?

Ha sido desmontado casi todo. Hay cosas que no han podido desmontar, como los juzgamientos para reos en cárcel, que son un éxito. Recuerden cuando iban las bandas al Palacio de Justicia y rompían las bancas, o cuando paseaban a la gente esposada por todos los pasadizos del Palacio. Hay una dinámica que no han podido cambiar.

¿Cuáles de esos cambios eliminados considera usted que han sido los más importantes, los más beneficiosos?

Por ejemplo todo el sistema anticorrupción, toda una unidad operativa, que se había formado adosada a la oficina del CNM y apoyada por nosotros. ¡Fue asaltada a mano armada dos veces para robarse los discos duros!. ¿Por qué? Porque estabamos recopilando información sobre los bienes patrimoniales y declaraciones juradas de todos los magistrados, y se había contratando a una empresa privada para hacer el cruce de información. Y eso que la unidad estaba en un sitio “secreto”, pero igual dieron con el lugar y se robaron los discos. Paralelamente a eso, montamos todo un sistema de falsos expedientes. Algunos diseños corporativos todavía subsisten, pero no han sido mantenidos como debería ser, porque no han distribuido bien la carga. Lo único bueno que se puede ver ahora de mi época son los juzgados comerciales. Por otra parte, la Resolución de la Comisión de Justicia 095, de que los jueces no pueden hablar con lo abogados, trajo como consecuencia que el CAL fuera a romperle las lunas a la Corte Suprema, que me pusieran una carpa e insultaran todos los días a mi madre, en la puerta de mi oficina. Esto lo cuento para que vean como era la resistencia y como era la desesperación para continuar como siempre. Todo eso se tuvo que ir venciendo.

¿Los problemas del 95 que usted contó, son los mismos hoy?

Son muy parecidos, como sobrecarga procesal, demora, confusión. Han cortado las especialidades, y después las han vuelto a poner porque están desesperados. A los señores de la Sala Penal Nacional, que depende de la Sala Penal Permanente Suprema, que es la que designa a los magistrados, les han dado la carga de todo lo que es derechos humanos y además la carga tributaria, lo que me parece una confusión de la patada. Entonces, ¿cómo se quejaban antes porque nosotros teníamos salas especializadas?.

¿Usted está siendo procesado por esa razón?

Estoy siendo procesado por haber supuestamente estado asociado al señor Montesinos para manipular este asunto, y el señor Montesinos con la reforma no tenía nada que ver. Los contactos que tuve fueron exclusivamente para conseguir el dinero a través de los prestamos que se firmaron en diciembre 1997 con el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, por cerca de 50 millones de dólares, en condiciones muy blandas. Conseguir eso para el PJ fue toda una epopeya porque Alfredo Jerí no quería dar su brazo a torcer, los ministros no querían saber nada, entonces la única persona que podía resolver la situación era el Presidente Fujimori. Yo fui a buscarlo para resolver el problema del PJ y en las reuniones estaba presente Montesinos y yo les decía lo que necesitamos hacer. Con grandes batallas se logra hacer esto y se logra para el PJ: Los sueldos se duplicaron en la época, y ya nadie se acuerda. Tampoco nadie se acuerda que el nivel de los ingresos propios era de 20 millones de soles al año, y cuando yo salí lo dejé en cerca de 40 a 45 millones porque acabamos con el carrusel de las cédulas falsificadas que había en la puerta del Palacio de Justicia.

¿En el despacho de la Secretaria de la Comisión de Ejecutiva, trabajaron en algún momento el ex procurador Vargas Valdivia, y el vocal Supremo, César San Martín?

Por supuesto. Al inicio de la reforma estaba solo con el personal antiguo. Entonces comienzo a formar el equipo y por eso es la ligación con Naciones Unidas. Se hace el convenio con la ONU para permitir un nivel de salarios tipo PNUD, porque sino no venían. Entonces me jalo a Miriam Esquenone como jefa de Gabinete de Asesores y ella trae al señor César San Martín y al señor Luis Vargas Valdivia. Todos los inicios de la reforma son con ellos. Ellos han trabajado muy cercanamente a mí.

¿ Es cierto que la Universidad Católica tuvo un papel importante?

Y no sólo a través o directamente de la Universidad Católica, que tuvo contratos, sino a través de otra organización que ellos tenían: la CTT (Centro de Transferencia de Tecnología), e hizo un trabajo de remodelación de la OCMA. Para la parte administrativa de la gerencia ha habido participación de todo tipo, de mucha gente. Personas como el doctor Mario Pasco Cosmópolis, el doctor Luis García Toma, el doctor Marcial Rubio, el doctor Jorge Avendaño, entre otros. Todos han participado porque ha sido progresivo. Los que estuvieron adentro de todo este cambio saben que no fue por gusto, que esto no era maquillaje, sino una reforma que tenía una direccionalidad aparentemente correcta. Por eso es que pisaba cayos.

Eso quiere decir que Montesinos toma el control del PJ con sus operadores propios a partir del año 98?

No lo puedo decir en forma enfática, lo que puedo decir es que el señor Montesinos me llamó el 5 de mayo de 1998, – yo creía que me llamaba el presidente de la República- y estabamos en plena crisis porque el Banco Mundial había retrocedido con el proyecto que estaba firmado, a raíz de los problemas políticos, con los que yo no estaba de acuerdo, porque tampoco se puede perder soberanía.

¿Por qué Montesinos lo llamó a usted para decirle que esta aquí no más?

Eso fue una sorpresa para mi, como ustedes comprenderán. Yo asisto a la reunión supuestamente para resolver el problema del Banco Mundial, que había dejado en stand by por seis meses los créditos para la reforma porque. Lo que Montesinos hace es conjurar. Lo que habían acordado, y está perfectamente establecido en el video 888, es: Le vamos a decir al presidente que ya arregló con nosotros y que entonces se tiene que ir porque hay cambios y deben hacerse”. Hay toda una situación en la cual se configura como una especie de eclipse planetario: Primero, el señor es marino. Segundo, lo ha traído el Gobierno (yo trabaje en el Ejecutivo como secretario general del Ministerio de Energía y Minas, y fue presidente del ITEC y fui miembro del directorio de Petro Perú). Tercero probablemente mi carácter, ósea hacer las cosas. La conclusión es que me siento y comienzo a hablarle del tema de los rehenes en la embajada del Japón, y estaba reclamándole como asesor del presidente porque a nuestros ex rehenes no los mandaban de viajes, como a otros funcionarios, y menciono el nombre del doctor Sivina. Eso consta en el video. Y él me dice bueno vamos a pasar a otro tema porque tengo un encargo del presidente, y me saca las resoluciones firmadas, dos resoluciones dándome de baja, una agradeciéndome los servicios y otra sin agradecer. A lo que yo pregunto por qué, qué ha pasado, y él me contesta que son circunstancias pues, pero no se preocupe usted porque el presidente ha dicho que usted vaya donde quiera, váyase a Viena, no se dónde, y va a ganar 15 mil dólares. Entonces yo le contesto que no, pero en el transcurso de la conversación, que fue muy corta, me insistía y me decía mire es que en los cargos públicos se gana una miseria. Y yo le contesto, peor porque no soy ratero. Y está allí la grabación. Fui sorprendido, yo estaba en plena batalla para lograr recuperar lo del Banco Mundial y seguir avanzando hasta terminar el 31 de diciembre y esa fue la realidad. Hoy día yo tengo otra historia porque ya he visto los videos que no conocía. En ellos se habla cosas con respecto a mi. Mentiras, como que yo era socio de Delia Revoredo en el caso Yanacocha, una serie de inventos para desprestigiarme para formar un criterio de que tenía que salir. Ante esa situación yo no me he amarrado a los cargos públicos. Luego viene el relevo, el señor Pesúa a quien no conocía, y punto, fin de la historia. Después sacan a la mayoría de todos los técnicos que trabajaron conmigo.

¿Uno de viga central de cualquier reforma es la jurisprudencia vinculante: La falta de ésta hace que los jueces actúen con una discrecionalidad absoluta, lo cual facilita la corrupción. ¿Este tema fue atacado durante la reforma de 1995?

Era una de las principales preocupaciones que teníamos porque, en efecto, la jurisprudencia vinculante da predictibilidad, y al dar predictibilidad la carga procesal baja automáticamente, los juicios se aligeran, etc. Entonces desde el punto de vista administrativo, el poder obtener ese tipo de nivel de decisiones al máximo nivel de la Corte Suprema permitiría una descarga procesal.

¿Se tomaron medidas concretas en esa dirección?

Primero, se empezó a formular el primer Pleno Jurisdiccional de la historia republicana del Perú, esto es una cosa inédita, histórica: Que se reúnen los jueces, formulan determinados casos que tienen inquietudes y pasa después a la instancia de los vocales superiores, se reúnen con otros directores de debates y sacan conclusiones, entonces el siguiente paso era pasar esas conclusiones y ordenar y sistematizar los fallos de la Corte Suprema para hacer la jurisprudencia. Y se designó una Comisión de alto nivel para hacer ese trabajo. Para ser preciso, fue en la sesión de la Comisión Ejecutiva de fecha 6 de junio de 1997, cuando ya habíamos realizado una cantidad de plenos, más o menos 20, de los que dos fueron dirigidos por el doctor César San Martín en el área penal. Se le contrató específicamente para eso, para que organice y dirija el pleno. Después se resuelve el acuerdo 190-97 que dispone constituir una comisión de alto nivel que se encargue de la recopilación y selección de la jurisprudencia elaborada por las salas especializadas de la Corte Suprema de Justicia de la república.

¿Quién presidió esta comisión?

El doctor Jorge Buendía Gutiérrez, y los otros dos integrantes fueron los doctores Luis Ortíz Bernardini, y Manuel Sánchez Palacios Paiva (actual candidato a presidente de la Corte Suprema).

¿Cuántas veces se reunieron, emitieron alguna jurisprudencia?

No recuerdo cuantas veces se reunieron, pero el resultado fue cero, no hay, no ha habido ninguna producción. Frenaron todo.

¿Quiere decir que estos vocales no cumplieron con establecer la jurisprudencia vinculante?

Inclusive se le puso a ese grupo una sub comisión para que los ayude. Pero hubo tal parte conflictiva y tanta resistencia del statu quo que no hicieron el trabajo. Yo tengo esa apreciación. Pero el resultado fue cero. Yo trabajaba en función de resultados. Esto fue en el año 1997. Entonces, cuando se habla de la jurisprudencia vinculante no estamos hablando de nada nuevo

¿La Corte Suprema, en uso pleno de su autonomía, puede fijar jurisprudencia vinculante, o necesita un marco jurídico?

No necesita marco de ningún tipo; es más, hay un decreto Legislativo 959 del año 2003, en el que hay cosas buenas y cosas nuevas, que establece los Plenos Jurisdiccionales que tienen que hacer los propios vocales titulares de cada especialidad. ¿Cuantos han sacado?. Ha habido un pleno jurisdiccional en Trujillo que acordó cosas “monstruosas” para el statu quo: Que no habría arresto domiciliario, ya no habría los 36 meses de carcelería sin estar sentenciado, que no habría complicidad de peculado, porque esa figura es inventada; que la asociación ilícita sería tratada de otra forma. Toda esta deformación del estado de derecho, que ha ejecutado la doctora Inés Villa, que es criminal, porque es secuestro de la gente, está penada totalmente. Eso iba a saltar a la vista inmediatamente, es tan simple como eso y no se quiere decir, por eso todo quedó en nada otra vez. El doctor Ortíz de Bernardini, el doctor Hugo Sivina, el doctor Montoya Anguerri, han firmado esa resolución donde le autorizan al presidente de la Corte de Lima ha establecer juzgados y salas especiales para juzgar a Montesinos y a funcionarios públicos, con la consigna típica de meter a la cárcel a la gente, inocentes y culpables, presuntos todos. Esto es lo que hay que cambiar, para eso sirven los plenos, y los plenos, a diferencia de la época, hoy día bajo reflexión, deben ser públicos.

¿Cuántas salas supremas habían en la época que usted…?

Había cinco, pero eran transitorias, sólo había 3 permanentes. Ahorita hay más, son siete salas.

Y llegaron a 8 a principios de año…

En mi opinión tiene que haber una sola sala con un buen equipo de asesores que sean como un filtro para identificar lo que significa la casación por materia de cuantía, en el nivel de casación, que tiene que tener la Corte Suprema. Después viene el otro gran evento que es el establecimiento de la jurisprudencia, que es un ida y vuelta: Ven que en la realidad social hay demasiadas violaciones, y dicen vamos a estudiar los casos de violaciones para poder sentar jurisprudencia. Y viene el otro, que es el derecho del ciudadano que se ve realmente desbordado porque no ha resultado su proceso y entonces emite, a través del Sectorari, que es de doble vía, y entonces pueden pedir que se los revise en la Corte Suprema y seguramente vienen 1000 casos y sólo escogen 100. O al revés, se están produciéndose mal las sentencias en tal tipo de delitos, entonces la Corte Suprema agarra 3 casos, yo lo voy a resolver, entonces forman sala y lo resuelven y forman jurisprudencia vinculante. Esta es la solución, pero la solución real es tener buenos magistrados…

¿Qué opina de la propuesta del Ejecutivo de los jueces ciudadanos?

Lo primero que tengo que rescatar es que coincido en la necesidad de la participación ciudadana. Además ese modelo se usa en otros países. Yo entiendo más este concepto de jurado para ciertas materias, por ejemplo juzgamiento a magistrados – para acabar con el otorongo no mata con otorongo -. La mejor fórmula es que haya un jurado en los procesos más delicados, como a los funcionarios públicos, para que no exista ninguna posibilidad de la venganza política, porque estos sistemas son blindados.

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Un comentario en “Entrevista a José Dellepiane

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