Persecución mató a Dellepiane

El Capitán de Fragata AP (r ) José Dellepiane Massa, ejecutor la más importante reforma de la administración de justicia que se haya realizado en el Perú en el último medio siglo, murió el 19 de octubre del 2007, a los 57 años, víctima de la injusticia y de la persecución política. Esto no es una metáfora, es la verdad.
La ignominia de tener que sufrir una carcelería abusiva, impuesta por el poder político manipulador de fiscales y jueces sumisos, le produjo el cáncer que acabó con su vida.
Las pocas fuerzas que le quedaron en sus últimos años no las dedicó a luchar contra la enfermedad. Prefirió utilizarlas en algo que para él era más importante que su vida: defender su honor y la verdad en los juicios que le entablaron de manera arbitraria.
Herido de muerte, Dellepiane se sobreponía a terribles dolores y a otros síntomas crueles, para dar su lucha en los tribunales, con el vigor y la vehemencia que lo caracterizaron. Él solo contra jueces, fiscales y procuradores, así funciona la “justicia anticorrupción”.
Literalmente, dejó la vida en los tribunales de justicia. Murió como lo que fue ante todo: un marino valiente, un digno heredero de Miguel Grau y de nuestra Marina de Guerra.
Cuando la muerte se lo llevó físicamente, su cuerpo de 1 metro 95 de estatura pesaba algo más de 60 kilogramos. El mal lo había consumido, pero su dignidad y su nombre estaban intactos.
Esta fue la mayor herencia que les dejó a su mujer – Doris – y a sus tres hijas, junto con una modesta pensión de militar retirado y su única casa, en Playa Hermosa.

Quienes conocimos a Pepe no tenemos la más mínima duda de que era un hombre íntegro, y que las acusaciones en su contra fueron infamias montadas con fines innobles.
Esas acusaciones fueron promovidas por corruptos que usurpan y ensucian el nombre de la democracia al hacer leña del estado de derecho y del debido proceso.
En el nombre de una falsa “lucha anticorrupción” manipularon el Poder Judicial y el Ministerio Público para consumar su venganza contra Dellepiane, a quien consideraban su “enemigo político”, movidos por el odio y por una sed insaciable de venganza.
Ellos decidieron que Dellepiane era “corrupto” y lo encarcelaron. Sus fiscales y procuradores torcieron leyes y falsearon la verdad para consumar la vendetta.
El poderoso y “serio” aparato mediático toledista – caviar se encargó de convertir la mentira en verdad, el abuso y la arbitrariedad en “justicia”, lo ilegal en “legítimo”, para “demostrar” que Pepe era culpable. La “moledora” mediática funcionó implacable.
Los fiscales sumisos actuaron como simples tramitadores de la acusación del procurador, y los jueces como inquisidores, negándole de plano la presunción de inocencia.
Dellepiane les decía a sus amigos cercanos: “los jueces anticorrupción han renunciado a la esencia del verdadero juez, que es ser un hombre justo que escucha con imparcialidad al acusado y al acusador, valora las pruebas que presentan las partes, y finalmente dicta sentencia con justicia e independencia”.
A Dellepiane lo enjuiciaron porque creó en 1995 las Salas Penales Especiales y porque, según sus difamadores, éstas actuaron como tribunales políticos. También lo acusaron de haber hecho pagos ilegales, y hasta de haber sembrado árboles detrás de su casa. ¡Increíble tanto odio!
Pepe probó con documentos en la mano que no fue él quien ideó esas salas, sino dos de sus asesores principales de entonces: César San Martín y Luis Vargas Valdivia.
Y para probar que los tribunales especiales no fueron instancias políticas, pidió que se presente como testigo la juez Inés Villa Bonilla, a quien él nombró presidenta de la Sala Especial Antidrogas.
“¡Que diga ella si yo le di consignas políticas!, pidió Pepe ante los jueces, quienes, por supuesto, jamás la convocaron, ni tampoco a San Martín, ni a Vargas Valdivia.
Siguiendo la lógica insana de los juicios anticorrupción, San Martín, Vargas y Villa debieron ser incluidos en el proceso como coacusados, pero eso tampoco ocurrió.
En el juicio por los supuestos pagos ilegales por movilidad, demostró que se limitó a aplicar una ley vigente desde varios años antes de que él llegase al Poder Judicial. Además, denunció que a él sí lo acusaban y, sin embargo, ninguno de los vocales supremos que recibieron el supuesto pago ilegal había sido acusado.
Cuando José Dellepiane murió, ya había demostrado su inocencia. Con esa fuerza que lo caracterizaba, había arrinconado al “sistema anticorrupción”, al punto que la presidenta de un tribunal que lo juzgaba le rogó que se declarase culpable, para que ella no tuviese problemas. A cambio, le aseguró que le daría una pena simbólica.
La respuesta de Pepe fue digna de él: “Eso nunca, prefiero ir preso”.
Pocos días antes de que Dellepiane dejara de existir, los vocales de otra sala que también lo juzgaba ofrecieron una misa privada por la salud de Pepe. Sabían que era inocente.
Lo sabían porque ellos, al igual que muchos otros jueces, conocieron de cerca la gestión limpia que cumplió durante la reforma de la administración de justicia que él empezó en 1995, reforma que se quedó trunca en 1998, cuando Vladimiro Montesinos lo echó del cargo para someter la Judicatura a sus dictados.
En sus últimos años, Dellepiane recibió constantes muestras de solidaridad y de apoyo moral de magistrados, secretarios y empleados de juzgados y tribunales, cada vez que iba al Palacio de Justicia a defender su honor.
El día de su sepelio, su viuda recibió las condolencias del Edecán del presidente de la Corte Suprema, y también de magistrados y empleados del Poder Judicial que acudieron a despedir sus restos mortales.
La persecución política le costó la vida a José Dellepiane Massa. La persecución política acabó con la vida de un hombre noble que trabajó incansablemente por el progreso de su patria. Esto no debemos olvidarlo los peruanos.

Anuncios

Un comentario en “Persecución mató a Dellepiane

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s