Otro abuso de la justicia “anticorrupción”

La justicia de los Estados Unidos evalúa actualmente un pedido del gobierno aprista para extraditar de ese país al ex agente de inteligencia del Ejército, Augusto Venegas, acusado injustamente de haber participado en los excesos atribuidos al llamado Grupo Colina. Este es un nuevo caso de abuso y arbitrariedad protagonizado por el llamado sistema anticorrupción. Veamos a continuación los hechos.

El 11 de agosto de 1992, el entonces suboficial de Primera y agente del Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE) Augusto Pastor Venegas Cornejo fue destacado por sus superiores a trabajar en el Puesto de Inteligencia de Lima, que posteriormente fuera bautizado por la prensa como Grupo Colina.

Apenas 24 días después, el suboficial se vio obligado a dejar su puesto, con licencia por tiempo indefinido, debido a que su familia fue víctima de un grave atentado terrorista en el que murió su hijo de un año y quedaron heridas su hija de diez años y su esposa, Angélica Ríos Macotela. Fueron víctimas circunstanciales de un ataque con bomba perpetrado por terroristas el 6 de septiembre de 1992 contra radio Moderna, en la Av. Argentina. El coche bomba estalló cuando pasaba a su lado un vehículo de transporte público en el que viajaba la esposa del suboficial con sus dos niños. A causa de la explosión, la señora Ríos perdió la visión y el rostro le quedó desfigurado. Obligados a emigrar El hijo menor de la pareja murió instantáneamente en brazos de la madre, que lo llevaba cargado sobre sus piernas, mientras que la hija mayor sufrió heridas múltiples. Siendo ya mayor, la niña le confesó a su madre que durante años sintió grabado en su mente el olor de la sangre que la bañó de pies a cabeza el día de la matanza. Con el apoyo de un grupo de empresas y de otras instituciones privadas que se solidarizaron con las víctimas, la señora Angélica Ríos fue enviada a los Estados Unidos para recibir tratamiento médico especializado. Viajó con su esposo porque necesitaba que un familiar la cuidara y acompañara durante el proceso de recuperación. En vista de que el tratamiento médico era bastante largo, el técnico Venegas Cornejo extendió su licencia lo más que pudo y después solicitó su pase al retiro. Más adelante decidió radicar en los Estados Unidos y años después la familia obtuvo la ciudadanía estadounidense. Al reabrirse en el Perú el proceso judicial al Grupo Colina, el año 2001, Venegas Cornejo fue incluido en la acusación fiscal y como consecuencia de este hecho enfrenta actualmente un juicio y un proceso de extradición planteado por el Gobierno a pedido de la llamada justicia anticorrupción. Enfermedad incurable Él está acusado de “asociación ilícita para delinquir” pese a que nunca llegó a participar en alguna operación realizada por el Grupo Colina, y pese a que ninguno de los otros inculpados lo ha mencionado como participante en los excesos por los que son juzgados los integrantes de ese destacamento militar. La otra parte de este caso es que Augusto Venegas, quien tiene ahora 43 años, padece de una enfermedad congénita e incurable, llamada Ataxia Cerebelosa, que lo mantiene postrado en una silla de ruedas, casi ciego, mentalmente disminuido, y condenado a morir lentamente, igual que su hermano menor, quien falleció del mismo mal a los 32 años. Su esposa estuvo en el Perú hace varias semanas, en una visita familiar, y se enteró que los jueces anticorrupción le habían puesto a su marido una abogada de oficio, la cual, en vez de defenderlo, hacía todo lo posible para que el acusado se confiese culpable. Obviamente, la señora Ríos la despidió y la reemplazó por un verdadero defensor. La ex abogada le dijo a la señora que el técnico Venegas “de todos modos irá a la cárcel”, que la única opción que tiene para atenuar la pena que le esperaba era “acogerse a la colaboración eficaz”, y que para lograr ese beneficio debía declarar lo que le dijeran. La señora Angélica Ríos se encuentra actualmente angustiada y desesperada porque teme que su esposo sea extraditado y encarcelado. De ser así, la depresión del encierro aceleraría el avance de la enfermedad y Venegas moriría rápidamente. “Caviares” la silencian Durante su estancia en Lima, la señora Angélica Ríos intentó hacer público su drama, para lo cual tomó contacto con una cadena de televisión toledista que también tiene un canal de cable, pero los editores responsables se negaron a divulgar el caso por temor a posibles represalias de la empresa. Desde este espacio invocamos a las cortes de los Estados Unidos a que denieguen el pedido de extradición de Venegas por razones humanitarias y por sentido de justicia, ya que el acusado es inocente; y porque la actuación de la defensora de oficio confirma, una vez más, que el sistema anticorrupción no respeta las garantías del debido proceso. Confiamos en que así será porque los tribunales de justicia estadounidenses sí son independientes y sí respetan los derechos humanos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s