Ofensa a nuestros mártires

El fallo interpretativo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) sobre el caso del penal Castro Castro ha ratificado la sentencia injusta y agraviante que sostiene que los criminales que murieron en aquel motín de 1992 son las víctimas y que el Estado peruano es el victimario.
Nadie podía esperar un fallo distinto de un tribunal conformado por los hermanos ideológicos de nuestros “caviares” peruanos. Por eso es que un político como Diego García-Sayán es actualmente juez de esa Corte.
Lo que sí nos indigna y nos subleva, es que el gobierno pretenda sostener que un fallo que insulta a la memoria de los peruanos asesinados por Sendero Luminoso sea una “victoria sobre el terrorismo”.
Que el Canciller y el ministro Flores-Aráoz le cuenten ese cuento a los padres, a la viuda y a los hijos del policía José Idrogo Olano, quien murió quemado vivo por los terroristas durante el motín, y de los otros agentes que quedaron heridos. A ver cómo les explican que los asesinos son las “víctimas” y que el agente mártir es uno de los “victimarios”.
El gobierno ha aceptado que en Canto Grande hubo una “masacre premeditada” porque el señor Jorge del Castillo, el señor García Belaúnde y otros más son “devotos” de la “santa palabra” de la mal llamada Comisión de la Verdad.
Pretenden que los peruanos comulguemos con ruedas de molino. Apuestan a la fragilidad de la memoria social. Pero aquí estamos los “políticamente incorrectos”, los que tenemos respeto por la verdad y a la historia, para recordarles a nuestros compatriotas lo que sucedió.
Recordamos muy bien que los terroristas fortificaron sus pabellones y se atrincheraron en Canto Grande porque no les dio la gana de que las autoridades trasladasen a las mujeres a un penal especial para ellas, en Chorrillos.
También recordamos perfectamente que los fiscales y los funcionarios del Inpe trataron de persuadirlos para que el traslado se realizara pacíficamente, pero se negaron y pretendieron imponer su voluntad a la autoridad. No hubo otra salida que la fuerza porque así lo decidieron los amotinados, tal como lo dijo el diario El Comercio en su editorial sobre el caso.
Si murieron 41 fue por su propia responsabilidad, no de las fuerzas del orden, las cuales dispararon haciendo uso legítimo de sus armas para restaurar el principio de autoridad que estaba siendo pisoteado por el terrorismo.
Si en el fragor del combate hubo excesos, estos deben ser individualizados por las autoridades competentes, pero no se puede sostener que hubo una matanza premeditada porque eso es falso. A menos que se actúe con criterio político interesado y mezquino.
Recuerdo además que cuando la policía intentó ingresar para ejecutar el desalojo, fue recibida por una lluvia de bombas caseras, y proyectiles disparados con armas de fuego convencionales y artesanales. Fue así como asesinaron al agente Idrogo y quedaron heridos otros policías.
El informe infame de la CVR, en el que tanto “creen” los apristas caviarones, oculta estos hechos. Sólo narra cuántas balas le cayó a cada terrorista y se horroriza de que la policía haya usado gases lacrimógenos, haciendo un símil ridículo con los judíos asesinados por los nazis en las “duchas” de gases.
Para la CVR, el asesinato del agente Idrogo fue un mero incidente registrado durante un “enfrentamiento”. Así suele llamar la CVR a los ataques arteros de los terroristas, a los que llama “senderistas”, “subversivos” o “miembros del PCP-SL”.
Miente la CVR al decir, por ejemplo, que “el gobierno consideraba” que los terroristas controlaban una parte del penal, en vez de señalar, de manera clara y precisa, que eso era una realidad y no una percepción del Ejecutivo.
También falsea la realidad cuando dice que los terroristas “estaban acostumbrados a decidir” si las autoridades ingresaban a los pabellones. La verdad es que SL se impuso en las cárceles asesinando a Miguel Castro Castro, y amenazando de muerte a las familias de los demás directores y alcaides.
De manera tendenciosa, la CVR afirma que los terroristas fortificaron sus pabellones “como medida de prevención ante un ataque” (¡Pobres víctimas!), cuando en realidad construyeron las fortificaciones desde los años 80’, como parte del plan de convertir las prisiones en “luminosas trincheras de combate”.
Si el Estado hubiese tenido la voluntad de aplastar a los terroristas presos en Canto Grande, lo habría hecho en medio día, no en tres días: Basta tener algo de sentido común para darse cuenta. Ya basta de torcer la verdad y la historia para hacer ‘vendetta’ política.
Por más que el gobierno trate de maquillar su actitud débil y cómplice con la izquierda caviar y la Corte IDH, está claro que ha claudicado vergonzosamente.
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Un comentario en “Ofensa a nuestros mártires

  1. Amigo Victor Robles S., si hubiera en el Perú profesionales valientes y sinceros como vos, no existerían políticos comerciantes con la pobreza de muchos peruanos; todos, desde los representantes de la extrema izquierda, derecha, centro izquierda y derecha, negocian con el nombre de los peruanos; nuestras autoridades políticas, judiciales y policiales se inclinan ante el poder del dinero, olvidándose de lo más esencial, LA JUSTICIA, para ellos justicia es = a la cantidad y color del dinero, se puede cambiar?, pienso que sí, luchando y trasmitiendo nuestro pensamiento y principio de justicia como lo hace Ud.
    Mis felicitaciones y apoyo en todo lo que se puede hacer.
    Raúl Calixtro Inga

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