¿Cuánto se puede torcer la justicia?

paquiyauri

¿Cuánto se puede torcer la justicia con fines políticos?. Esta pregunta saltó abruptamente en mi mente cuando escuché, anonadado, que los ex agentes de inteligencia Julio Chuqui Aguirre e Isaac Paquiyauri, sindicados como autores materiales de las ejecuciones extrajudiciales atribuidas al llamado Grupo Colina, habían sido condenados a cuatro y seis años de cárcel, respectivamente, en una sentencia anticipada de la politizada sala Villa Bonilla.

Con los beneficios penales correspondientes, más el tiempo que han pasado antes en prisión, Chuqui y Paquiyauri no tendrán que cumplir la condena, deben salir libres muy pronto.

Me pregunto: ¿En algún país democrático, en el que la administración de justicia es realmente autónoma, se le hubiera ocurrido a un juez liberar a un presunto autor material de al menos diez asesinatos a cambio de una colaboración eficaz en la que no aporta ninguna prueba más que un dicho oral?. Ni hablar, eso jamás sucedería.

¿Si esa colaboración, como se ha podido apreciar por la televisión, en el juicio a Alberto Fujimori, ha sido tan irrelevante, superficial y carente de sustento , como es que ese tribunal, y también el Ministerio Público, han perdonado de hecho a Chuqui y Paquiyauri de los graves cargos que les han sido imputados, dándoles una pena ínfima con respecto a la magnitud de sus crímenes?

A la Fiscal de la Nación, Gladys Echaíz, debería revisar los expedientes de colaboración eficaz de ambos ex agentes, ya que al parecer hay un manejo político irregular en ambos casos, y tal vez en otros más.

Lo mismo dben hacer la Oficina de Control de la Magistratura (OCMA), y también el Congreso, para verificar si en estos dos casos se ha respetado la ley. La Comisión de Justicia y la de Derechos Humanos del Legislativotambién están obligadas a intervenir en defensa de la seguridad jurídica y de la legalidad.

Más aún si en el juicio oral a Alberto Fujimori, al menos ocho miembros del Destacamento Colina coincidieron en señalar que Chuqui y Paquiyauri integraron el “grupo de ataque” encargado de las realizar las ejecuciones ilegales.

El caso de Paquiyauri parece ser más grave, pues se ha informado que sobre él pesan además otras diez desapariciones forzadas y 12 secuestros.

Lo que está en juego no son nombres, ni casos, sino el respeto a la ley.

Si Chuqui y Paquiyauri han cometido crímenes atroces, como han sostenido por más de diez años las ONG marxistas que dicen que defienden los derechos humanos, entonces ¿porqué éstas patrocinan la impunidad de ambos procesados con el silencio escandaloso que guardan frente a este fallo inícuo?.

La respuesta es obvia: a esas ONG no les importa las víctimas, ni los crímenes, sino que Chuqui y Paquiyauri sirvan para su objetivo político: “probar” que las fuerzas del orden cometieron una violación “general, sistemática e indiscriminada de derechos humanos en agravio de la población civil”. Las ONG políticas izquierdistas no tienen escrúpulos, ni mucho menos conciencia.

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