Desastre nacionalista

Sin título  La caída de la aprobación ciudadana de la pareja presidencial a un magro 15%, según la última encuesta de Ipsos, y la secuencia inacabable de denuncias de corrupción que alcanzan al régimen, parecen anunciar un final dramático del actual gobierno. Sin embargo, el posible drama actual se convertiría al final en un desastre político para el nacionalismo el 2016 si se repite un fenómeno El Niño fuerte a fin de año, algo muy probable según los especialistas.

Estamos a mediados del año y no se ve ninguna labor de prevención, a pesar de los abundantes indicios que hacen temer que se repita un Niño tan destructor como los de 1982-83 y 1997-98.  Si esto ocurriera, el nacionalismo pagaría en las urnas su responsabilidad política por NO haber tomado las medidas preventivas del caso.

El 15% de aprobación que aún le queda al gobierno sería arrasado por un gran huayco de descontento. El gobierno tiene un fondo de contingencia de S/.275 millones para encarar el fenómeno, pero no se ve hasta ahora una respuesta efectiva y bien organizada.

Abraham Levy advierte que El Niño actual empezó en diciembre último y sigue creciendo, al punto que no tenemos invierno y que ya ha causado efectos desastrosos en otros países: calor extremo en India y Pakistán, lluvias fuertes en los Estados Unidos y sequía en Chile (ver El Niño amenaza ¿Y la prevención?). Ha alertado además que el escenario descrito es idéntico a los que precedieron a los dos últimos Niños destructores que sufrió el Perú.

De otro lado, el gobierno no parece entender el impacto negativo que tendría el fenómeno sobre la economía, a pesar que ya se ha advertido que si es fuerte el PBI (Producto Bruto Interno) caería en 3 puntos, lo cual supone que la economía  crecería solo 0.5% este año.

Dicho impacto se explicaría por el mayor peso que tiene hoy la agricultura en el PBI, debido al desarrollo de la agroindustria; por las pérdidas que tendría la pesca, los daños a la infraestructura (carreteras, puentes, sistemas de riego, alcantarillado, etc), y una posible sequía en la sierra sur y el Altiplano, entre otras consecuencias.

Para entender la importancia de prevenir basta comparar los efectos de los Niños fuertes anteriores. El 82-83 NO hubo prevención y el fenómeno provocó una caída del PBI de 10%. Y el 97-98 sí hubo prevención y la economía se afectó mucho menos; pudo crecer 0.3%. Por cierto, el Estado tenía entonces muchos menos dinero que hoy.

Según el BCR, la economía no creció más el 98 por el contexto global negativo: la inversión extranjera se retrajo por la Crisis Rusa y los términos de intercambio cayeron en 13%, la mayor caída en 48 años. En medio de todo ello  y pese a la prevención, El Niño siempre destruyó parte de la infraestructura y dejó pérdidas en la agricultura y la pesca.

Pero en junio del 97, a estas alturas, los obras de prevención ya estaban casi terminadas, bajo la supervisión personal del presidente de la república y sus ministros. Este hecho fue decisivo para el avance de los trabajos. Sin el liderazgo político hubiese sido muy difícil que las obras de prevención se terminaran a tiempo.

El presidente Ollanta Humala no ha asumido hasta ahora ese liderazgo. En el verano último se le vió solo en Chosica no obstante que el problema fue nacional..Y hasta hoy NO informa el balance de los daños que dejaron las lluvias, ni tampoco sobre las labores de reconstrucción.

¿Qué ayuda han recibido en Tumbes las10,000 familias damnificadas por el desborde del río? ¿Y los otros damnificados de Cajamarca, la sierra de La Libertad, Moquegua y Arequipa? ¿Qué está haciendo el INDECI por ellos? ¿Hay planes para prevenir El Niño que amenaza, cuáles son y quién es el responsable de dirigirlos?

El gobierno debiera responder a estas preguntas ante el país, si quiere evitar una debacle electoral segura de su partido en el 2016.

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