
¿Cuánto se puede torcer la justicia con fines políticos?. Esta pregunta saltó abruptamente en mi mente cuando escuché, anonadado, que los ex agentes de inteligencia Julio Chuqui Aguirre e Isaac Paquiyauri, sindicados como autores materiales de las ejecuciones extrajudiciales atribuidas al llamado Grupo Colina, habían sido condenados a cuatro y seis años de cárcel, respectivamente, en una sentencia anticipada de la politizada sala Villa Bonilla.
Con los beneficios penales correspondientes, más el tiempo que han pasado antes en prisión, Chuqui y Paquiyauri no tendrán que cumplir la condena, deben salir libres muy pronto. Sigue leyendo