Sería necio negar que el atraso secular que padece la selva fue un factor concurrente para el trágico desenlace de Bagua, pero sería igualmente insulso negar que el factor determinante para el estallido de la violencia fue la manipulación política que ejercieron el chavismo local y ciertos religiosos radicales de izquierda. Lo saben todos, pero nadie lo quiere decir en voz alta. Sigue leyendo
