Por sus errores y falta de liderazgo, el ministro de Defensa, Alberto Otárola, y el del Interior, Daniel Lozada, debieron ser reemplazados hace tiempo – igual que otros ministros – pero finalmente han renunciado para salvarse de una censura inminente. En cualquier caso, la salida abrupta y no concertada de los ministros daña a la democracia. Sigue leyendo