Los dos peritajes presentados por el procurador Gustavo Adrianzén sobre la muerte del terrorista “Tito” echan por tierra la acusación fraguada por la ONG Aprodeh contra los comandos de la operación Chavín de Huántar.El informe del antropólogo Pablo Baraybar (EPAF) sostiene que “Tito” fue asesinado de un tiro disparado de cerca, en la nuca, cuando estaba de rodillas o echado boca abajo. Precisa inclusive que el disparo siguió una trayectoria de arriba hacia abajo.
El peritaje balístico revelado esta semana demuele los argumentos de Baraybar, pues demuestra primero que la bala siguió una trayectoria de izquierda a derecha y de abajo hacia arriba. Y segundo, que fue disparada a unos diez metros de distancia, no de cerca.
Los dos peritajes nuevos se basan en los resultados de la autopsia al cadáver del terrorista y en el informe de balística elaborado por la Policía Nacional, documentos que obran en el expediente judicial.
La pregunta obvia que nos hacemos es ¿Por qué recién conocemos estos hechos después de tantos años, por qué recién el Estado los recoge y los presenta?
La respuesta es porque el Estado nunca, desde que comenzó la persecución hasta hoy, tuvo la voluntad de defender a los comandos, más bien se sumó a aquella y le facilitó las cosas, por razones políticas subalternas.
El gobierno de Alejandro Toledo contempló indolente y silencioso cómo se humilló a los comandos al someterlos a la justicia anticorrupción, y cómo se encerró al general Augusto Jaime en la Dincote, para dejar constancia de que los héroes eran “terroristas de estado”, como siempre sostuvo la izquierda marxista.
El gobierno de Alan García dejó que la persecución fluyera, que continuara la trampa de los “gallinazos”, que toma como pretexto a Montesinos para ensuciar a los comandos. La excepción en este período fueron dos ministros, Aurelio Pastor (Justicia) y Rafael Rey (Defensa), que sí sacaron cara pero tuvieron poco apoyo político.
En realidad todos fuimos responsables de esta vergonzosa persecución, por habernos callado ante ella o por haberla tolerado. Los pocos que alzamos la voz para denunciarla fuimos señalados con el dedo y estigmatizados.
Pero la verdad siempre se impone sobre la mentira. Por eso ya pocos se creen el cuento de los “gallinazos”; y por eso la infamia se derrumba hoy como un castillo de naipes.
VICTOR.- excelente tu opinion al respecto y oportuno los peritajes , pero insito que TOLEDO Y GARCIA fueron complices de la persecucion de los COMANDOS .
El más encarnizado enemigo de la lucha contra el terrorismo sigue siendo Alejandro Toledo y el peru posibilismo. ¡toledo nunca más!
El bien conceptuado artículo, me lleva a pensar, cómo calificaría el Barón de Holbach a estos izquierdistas criollos y a otros caviares que persisten en condenar a los héroes de CHAVIN de HUANTAR.
“Guías ignorantes, entusiastas peligrosos, ministros incapaces, esclavos cubiertos de ignominia que conspiran contra el mérito y contra la formación de los pueblos y son seres degradados y perjudiciales a la patria”
Son estos mismos grupo de personas que promueven, incitan y manipulan a cierto sector de la población, evitando el desarrollo del país, promoviendo huelgas, paros y destrucción de la propiedad pública y privada. Caso Conga y otros similares.
Holbach cuando pregunta: “Porqué se ven naciones favorecidas por la naturaleza y que solo abrigan hombres sumidos en la miseria, indiferentes a la suerte de la patria, desprovistos de industrias y extraños a toda clase de conocimiento y adelanto? Se responde: “Porque en aquellos países, existen gobernantes, instituciones y personas que consiguen alterar la naturaleza del hombre, romper los resortes del alma y aletargar a los pueblos; para ellos no hay patria; la actividad y la industria son sus enemigos; la ciencia y la tecnología es castigada; solo se prodigan honores, estímulos y recompensas a la ociosidad, a la ignorancia y a los conocimientos fútiles; el genio se ahoga, a menos que no se ocupe en cosas y objetos despreciables; la nación solo quiere impostores que la engañen y tiranos que la esclavicen; solo siguen a los conductores que la extravían; mira COMO ENEMIGO a todo aquel que quiere ilustrarla; hace más caso de un haragán contemplador que a UN SOLDADO INTREPIDO que la defiende; no es pues de extrañar que sean pocos los ciudadanos, los soldados, los sabios, y los hombres de talento. Sólo quieren vivir a COSTA DE LA POBREZA y EL SUB DESARROLLO, porque es el medio donde nadan como peces dentro del agua.