
Al llegar al ministerio de Defensa, hace 16 meses, Rafael Rey se fijo tres objetivos: levantar de sus escombros la capacidad operativa de las fuerzas armadas, frenar la ofensiva terrorista en el Valle Apurimac Ene (VRAE), y revertir la victoria jurídica del terrorismo sobre la democracia, convertida en persecución penal contra policías y militares. Sigue leyendo