Conversé hace unos días, por teléfono, con un familiar que vive en Boston, Estados Unidos, y me narró un panorama desolador de la recesión que se vive en ese país.
Me dijo que grandes empresas se declaran en quiebra todos los días, y que medianos y pequeños negocios cierran sus puertas de igual manera, en particular los restaurantes y lavanderías, agravándose así el desempleo. Sigue leyendo